Una
calle solitaria. Territorio Zombi. El Pope zombi
llegó a la ciudad para montarse una familia
criminal... su poder sólo se ha visto superado
por el de la familia Labrazio. Incluso con el
ilimitado número de soldados del Pope,
Labrazio ha seguido siendo el número uno
gracias a su principal matón... EL BRUTO.
Así comienza la primera entrega de la
irreverente y disparatada obra de Eric
Powell, la cual ha logrado a fuerza de
zombies desgarrados, mamporros y mucho sentido
de humor ganarse el favor del público y
del mismísimo Hollywood.
Nacida en 1998, The
Goon, nombre original de la serie sólo
duró tres números. Por fortuna, Powell no se desanimó
y decidió continuar adelante con sus extraños
personajes. Tras unos primeros momentos de vivir
al límite, auto editándose, la editorial Dark Horse, patrona de las causas imposibles
(publicó Hellboy, Mad Man o Sin
City) se hizo cargo de los riesgos y hasta
hoy en día, cuando John Landis y la editorial han anunciado una adaptación
cinematográfica del personaje.
Sin embargo, El Bruto es mucho más
que tortas y zombies por doquier. Esta obra recoge
muchas de las influencias del cine de serie B,
de los 50 y 60, mezclado con el cine negro más
clásico y un toque gore al estilo de Dario
Argento, y los reúne en un cómic
desenfadado y divertido que no deja tiempo para
pensar en otra cosa. Y junto al Bruto,
personajes como Franky, el Pope Zombi, Joe el Bola y sus secuaces, todos en
sintonía para que la trama marche, tan
desquiciada como es de recibo.
Bien es cierto, y lo confiesa el mismo autor,
que en estos primeros números los personajes
todavía están adaptándose
al medio, como el propio autor, pero ya se nota
la soltura y el desenfado en el dibujo en la planificación
de página, sumado a esa capacidad por cambiar
de estilo según los requerimientos de la
narración.
Y es que El Bruto no es más que una historia para entretener,
sobrecoger y atrapar al lector.
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