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BLACKSAD, Norma Editorial

El proyecto en sí nació hace unos diez años cuando el guionista Juan Díaz Canales, a quien yo había conocido en la empresa de animación Lápiz Azul, comenzó a dibujar unas pequeñas historietas protagonizadas por el personaje principal del álbum, Blacksad.
Originalmente, él tenía Un lugar entre las sombras dibujada en blanco y negro en folios, y a mí desde un principio me entusiasmaron tanto sus personajes como su ambientación. La combinación del género negro con animales me parecía fabulosa y, por encima de todo, me provocaba unas ganas locas de ponerme a dibujarla una y otra vez. Poco tiempo después, Juan y yo comenzamos a hablar de la posibilidad de hacer una historieta juntos, él a cargo del guión y yo, de los dibujos.
De hecho, al principio queríamos hacer una historia corta para la cual incluso llegamos a hacer un guión, pero poco a poco nos fuimos volviendo más ambiciosos, y pensamos que estaría bien hacer un álbum completo.
Le confesé que el personaje de Blacksad me encantaba y le propuse "apropiarme" de él para aquel álbum. Aunque al principio se mostró un poco reticente, pronto quedó convencido y nos pusimos a trabajar en el proyecto.

Juanjo Guarnido
Revista Píxel #4. Norma Editorial, febrero 2001

De esta manera tan sencilla contaba Juanjo Guarnido la génesis de Blacksad, una de las mejores obras llegadas hasta el mundo del noveno arte en los últimos años.

Con tres álbumes publicados y todo un ramillete de premios -entre los que se incluyen los de mejor obra del año 2005 y mejor dibujo, concedidos en el pasado Salón Internacional del Cómic de Barcelona 2006, Blacksad ha dejado claro que al noveno arte le quedan muchas historias por contar.

Quizás, la mayor aportación de una obra como ésta ha sido demostrar que, frente a la desorbitada tendencia de buscar sólo un sólido guión a costa de una dudosa calidad artística, se puede presentar una narración gráfica impecable, con un gusto exquisito por los detalles, partiendo de un buen guión que no pretende innovar sino aglutinar todos los estereotipos de un determinado género.

Esto no significa que el guionista de la serie, Juan Díaz Canales, no realice un magnífico trabajo, cercano éste a la mejor narración cinematográfica. Lo que ocurre es que Blacksad busca presentar un género, el llamado género negro o Film Noir, utilizando animales antropomórficos como personajes principales.

Tampoco hay que olvidar, en un momento en el que se reivindica el llamado Euro Noir o género negro eminentemente europeo –con el polar francés y el poliziesco italiano como principales ejemplos- el legado que dicho género mantiene en el viejo continente.

La virtud de Díaz Canales y Guarnido ha sido presentarnos las clásicas historias de detectives venidos a menos, mujeres fatales y ciudades dominadas por la corrupción, pobladas por personajes que parece salidos de las películas de la factoría Disney. La razón de todo ello es la directa relación de los dos responsables con el mundo de la animación en general y, ciñéndonos al caso de Juanjo Guarnido, con la factoría Disney, en particular.

Guarnido forma parte de la llamada generación Forum, en la que figuran nombres como Carlos Pacheco y Salvador Larroca. El caso es que Guarnido, al revés que los antes mencionados, no tuvo la fortuna de poder dar el salto a Marvel UK -la división inglesa de la Casa de las Ideas, que supuso la puerta de entrada para Pacheco y Larroca en el mercado americano-. Por ello, Guarnido decidió encaminarse por el mundo de la animación, después de no poder seguir la estela de sus compañeros generacionales.

Yo empecé trabajando en Madrid, primero para un estudio que se llamaba Lápiz Azul, y más tarde para Milímetros. Respecto a mi experiencia previa, siempre te parece que está bien, porque es cuando te formas. Sin embargo, no me acabó de convencer demasiado las producciones para la televisión que se hacían por aquella época, y no lo considero un trabajo demasiado gratificante o interesante en muchos sentidos.
Tras abandonar mi trabajo recibí una llamada de mí ex jefe de Lápiz Azul, que por entonces trabajaba desde Madrid para Disney TV Francia. Ellos le preguntaron si conocía a algún dibujante que pudiera ir a trabajar a París en el largometraje Goofy e hijo, porque necesitaban urgentemente a alguien. Él les dio algunos nombres, incluido el mío. Y yo fui el elegido. Al principio les respondí que no me interesaba el proyecto, pero luego, cuando recapacité, me dije, "¡Por qué no! A lo mejor funciona y, en el peor de los casos, podré ver París durante unos meses".


Fruto de aquella decisión, el dibujante acabaría trabajando en proyectos cada vez más importantes.


Empezamos con el corto Mickey y su cerebro en apuros (nominado a los Oscar en 1996) el cual nos dio mucho trabajo, aunque al final el resultado satisfizo a todo el mundo.
Después continué haciendo diseños, esta vez para El jorobado de Notre-Dame, película de la cual se hicieron varias secuencias íntegramente aquí, en Francia, entre ellas el prólogo y la secuencia de la persecución por las balaustradas de la catedral poco antes del final.
A partir de ese momento también pasé a realizar labores de animación, sobre todo en Hércules y Tarzán, así como en Atlantis. En Hércules trabajé junto a Nick Tanieri en el personaje de Hades con el que disfruté mucho, y en Tarzán me dediqué más al leopardo Sabor, el que acompaña al personaje de Clayton. Luego me pusieron a animar al padre humano de Tarzán, lo que no daba tanto trabajo -no tenía que moverse como un animal y tampoco era muy complicado de animar-, de manera que casi pude animarlo yo solo.

Píxel #4

De todas maneras, el dibujante seguía con ganas de enfrentarse a un proyecto gráfico, algo que había quedado en suspenso tras su etapa en Forum. Y fue su relación con Juan Díaz Canales la que le abrió la puerta que antes le habían cerrado.


Tras nuestras primeras conversaciones me pasé casi un año preparando el storyboard de todo el álbum y, de repente, todo quedó parado durante tres o cuatro años, porque yo tenía pensado cambiar un poco el estilo de color para el álbum, pero después de realizar algunas pruebas en mis momentos de descanso acabé por descartar esa opción.
Al final llegó un momento en el que decidí que teníamos que mover el álbum de forma definitiva, so pena de que se quedase en el limbo de forma indefinida.
Preparamos un dossier con dibujos, estudios y planchas a lápiz, y lo enviamos a diversos editores. Más de uno se interesó y recibimos ofertas de Delcourt y Casterman, aunque al final nos quedamos con Dargaud, porque teníamos una buena relación con un editor de Dargaud.

Al final, y tras cerca de siete años de preparación, la primera entrega del detective John BlacksadUn lugar entre las sombras- salió publicada en el mercado francés por la editorial Dargaud en octubre del año 2000.

En ella, el guionista nos presenta una típica ciudad americana, en la década de los 50, poblada por los mismos personajes que llenaron las páginas de los libros y las pantallas de los cines, en la década de los 20, 30 y 40. Cada elemento responde a los requerimientos del género, sin necesidad de forzar la situación, pero contado de una manera magistral y con un grafismo difícil de encontrar, entonces y ahora.

La historia arranca con los pensamientos del detective John Blacksad, un duro y experimentado sabueso que está a punto de vivir su peor pesadilla.

Hay mañanas en las que cuesta más trabajo digerir el desayuno sobre todo si amaneces frente al cadáver de un viejo amor, Natalia Wildford, quien yacía inerte sobre la cama con un disparo en la cabeza.
No sería más que otro cadáver, de no ser porque ella formaba parte de mi pasado, un pasado que no había olvidado. Ahí fuera, oculto en algún sitio, se encontraba el culpable... culpable al menos de dos muertes: la de una persona y la de mis recuerdos
No tenía nada para empezar, así que fui a visitar a Jake Ostiombe, un viejo amigo. Jake era un peso pesado que yo mismo recomendé a Natalia como guardaespaldas.
Al parecer ella no había tardado en olvidarme, nunca le faltaron voluntarios que le calentaran la cama, el último un tal León, León Kronski, guionista de cine.


De esta forma tan prototípica, pero no exenta de validez comienza la narración de la primera de las historias protagonizadas por John Blacksad. Todo nos recuerda a películas como El sueño eterno (Howard Hawks, 1946), El Halcón Maltés (John Huston, 1941) o The Blue Dahlia (George Marshall, 1946), protagonizadas por los míticos Humphrey Bogart, Alan Ladd o Peter Lorre. La diferencia estriba que Blacksad tiene el aspecto de una pantera negra, a imagen de la Bagheera de El Libro de la selva de Walt Disney, y su amante muerta es una hermosa y antropomórfica leona.

Díaz Canales realiza en esta primera entrega, y en las dos que continúan la serie, -Arctic-Nation y Alma Roja, galardonada esta última por la pasada edición del encuentro catalán como la mejor obra gráfica del 2005- un recorrido por todos los lugares comunes del género, articulando los recursos desarrollados por escritores como Dashiell Hammett y Raymond Chandler o cineastas como John Ford y Howard Hawks.

Blacksad está lleno de diálogos rápidos y contundentes, similares a un combate de boxeo, pero utilizando palabras en vez de puños. No hay tiempo que perder en una urbe que devora a quienes no terminan por conocer sus reglas. Aunque no guste, los papeles están repartidos de antemano, y cada cual busca sobrevivir en aquella jungla del asfalto. La única salvedad es la antes comentada apariencia de los protagonistas, la cual sorprendió a quienes no podían imaginar a seres tan rudos y esteotipados con aspecto de película infantil de sesión matinal.


Utilizamos animales antropomórficos como protagonistas, porque Juanjo tiene un gran conocimiento no sólo de anatomía, sino también de dibujo de animales, a él le encanta dibujarlos.
Aún así, la idea de hacer los personajes con animales es mía, pero más que el aspecto Disney que la gente le atribuye me interesaba el aspecto de las fábulas antiguas.
A los dos nos gustó muchísimo la idea desde el principio para poder jugar con ellos y caer en el tópico a propósito: un perro es un policía, un gato es ágil, una rata, traidora... Poder manejar personajes que con la apariencia física ya están dando una gran cantidad de información nos parecía muy interesante y muy seductor, entroncando con lo que decía en las fábulas antiguas, el león es el rey de la selva y todo eso.
Y la vuelta de tuerca es hacerlo además con el género negro. A los dos nos interesaba mucho por la misma razón que usar animales: cuando tú ves a un tipo con gabardina ya sabes cómo va a reaccionar, porque vas a ver una sucesión de personajes que con una frase o simplemente con su apariencia ya te están diciendo lo que son, y a mí me interesa mucho ese juego.

Juan Díaz Canales
Undercómic #9. Vol II, diciembre 2000


Con ello queda claro que la verdadera baza de una obra como Blacksad es su sobresaliente grafismo, dotado de un dinamismo en cada uno de sus dibujos que los convierten en fotogramas congelados de cualquiera de las películas del género negro antes comentadas.
El resultado final es que uno olvida que está viendo animales que visten, se comportan e interactúan como seres humanos y termina por recorrer los mismo pasaje vitales que ellos.
Tal nivel de calidad y compromiso en un trabajo como éste explica que, durante su presentación en el mercado americano, se comparase a Blacksad con una obra tan reconocida, copiada y adaptada como la ciudad del pecado -Sin City- de Frank Miller.

Si se juntan todos estos elementos, a nadie le debería asombrar sus premios y las repetidas reediciones de sus tres álbumes en nuestro mercado editorial, algo tan inusual como bien recibido por quienes trabajamos y disfrutamos con el noveno arte.

Lo deseable es que una obra como Blacksad no se limitara al noveno arte, sino que diera el salto a una producción cinematográfica protagonizada por el duro y recto detective creado por Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido.

Mientras tanto, disfruten con Alma Roja, la tercera entrega de Blacksad, editada, como las dos anteriores, por Norma Editorial.


Eduardo Serradilla

Blacksad #1. Clic para ampliar

Blacksad #1
Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido
Norma Editorial

 

 

 

 

 

 

 

Blacksad #2 Clic para ampliar

Blacksad #2

 

 

 

 

 

 

 

Blacksad #3. Clic para ampliar

Blacksad #3

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