Vuelven
a ponerse de moda las historias de capa
y espada. Sólo tienes que abrir las
páginas del primer tomo de El
Escorpión para darte cuenta
que tienes entre manos una obra realizada
para vender. Los autores realizan una mezcla
de cine de diferentes estilos dentro del
mismo género: el de aventuras.
Nos situamos en la Roma del siglo XVIII,
en el que nuestro protagonista, Armando
Catalano, un gigoló, arqueólogo,
ladrón y espadachín experto,
se mueve libremente para conseguir vivir
su lujuriosa vida, rodeado de mujeres hermosas,
luchas espectaculares, robo de reliquias
y corrupción. También apodado
como El Escorpión por una
mancha de nacimiento en su hombro izquierdo
con la misma forma, es acusado por un obispo
de ser hijo de una mujer pecadora y el demonio,
ordenando su muerte. A partir de ese momento
y con su honor puesto en entredicho, Catalano
se ve envuelto en una intriga protagonizada
por la iglesia, asesinas egipcias y búsquedas
arqueológicas por medio mundo como
si de un Indiana Jones se tratase,
sustituyendo a los soldados nazis con los
monjes guerreros del cardenal Trebaldi.
El guión de Desberg
no deja de ser un intento de bestseller,
utilizando las obras de Dumas
como base y siguiendo los trucos del género
para alargar la historia, nos ofrece un
espectáculo que no tiene demasiados
giros sorprendentes, aunque sí nos
presentan una historia divertida, que se
sigue con facilidad y que se alarga a veces
de manera artificial y sin sentido.
El dibujo del conocido Marini
se vende solo, es una maravilla en todos
sus detalles, formas y colores. Los personajes
femeninos son deliciosos, deseables y sobre
todo muy mediterráneos, podemos ver
a Mónica Belucci
en el papel de la asesina Mejai
desde el primer momento. Aparte de los personajes
tan atractivos en general que te atrapan
desde el primer trazo, deslumbran los fondos,
los decorados, la ropa, las armas... Todos
los detalles son gozadas visuales que te
hacen suspirar con cada viñeta. Sin
duda, este es el mayor atractivo de la obra.
Los personajes son típicos de bestseller.
Catalano, típico espadachín
de novela, guapo, ágil, diestro en
el manejo de espada, se ve envuelto en todo
tipo de peligros de los que sale airoso
gracias a la ayuda de sus amigos o de mujeres
hermosas que no temen poner en peligro su
vida por robarle un beso.
Ushar, el infatigable amigo,
más feo, gordo y bajito, sólo
piensa en enriquecerse, pero hasta esto
deja de lado cuando se trata de salvar la
vida a su amigo. Realizador de chistes fáciles
y dispuesto a recoger las migajas femeninas
que El Escorpión deja tras
de sí, es el infatigable Sancho
Panza.
Mejai, puesta en nómina
por la iglesia para matar a El Escorpión,
se encontrará en muchas ocasiones
en sus brazos. Sin embargo y a pesar de
estar cerca de cumplir su misión
en varias ocasiones, siempre logra escapar.
Trebaldi, el obispo encargado
de la orden de muerte contra el protagonista,
tiene mucho poder y sólo se le opone
Catalano. Cargando con un misterioso
pasado a sus espaldas, es el hombre de poder
que no teme pisar la cabeza de quien sea
para llegar más arriba.
Monjes guerreros, con unos diseños
realmente atractivos y dispuestos a cumplir
las órdenes de Trebaldi,
incluso pecando, son gente sin escrúpulos
que persiguen a nuestro protagonista allá
donde va, asegurando las dosis de espada
y tiros en cada volumen.
En resumen, lejos de ser una maravilla
de historia, sí es una obra apetecible
y muy recomendable, aunque sea por poder
disfrutar del maestro Marini.
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