Han
Cholo continúa congelado en el garito
de Java, esperando muy quieto que lo rescaten,
pero han pasado siete meses y allí
no aparece nadie.
Mientras, el Imperio Cabezón ha empezado
la construcción de la Estrella Divina
de la Muerte 2, más terrible que
la anterior, aunque ya se sabe que segundas
partes nunca fueron buenas.
Los rebeldes pretenden cargársela,
así que ya está el lío
montado. El final se acerca, todo está
preparado para lo peor...
¿Quién dijo que después
de una primera parte no puede venir una
segunda –y una tercera- aún
mejores? Pues eso precisamente es lo que
se puede decir de este Retorno
del Cabezón, del sin par Enrique
V. Vegas.
Si las dos primeras partes son un prodigio
de síntesis y desparrame, a partes
iguales, en esta tercera y última
entrega de la trilogía clásica
de George Lucas, Vegas
pisa el acelerador y las locuras y ocurrencias
se multiplican por página dibujada.
Especialmente logradas están las
secuencias rodadas... perdón, ¿cómo
era?... Ah sí, dibujadas en el garito
de Java y la batalla posterior, y todos
los sucesos desarrollados en el planeta
de Hendor con los adorables –pero
combativos- ¿ositos de Mimosín?
Sin embargo, no se crean que todo termina
aquí. También tenemos tiempo
para el encuentro padre e hijo con el aguafiestas
del emperador por en medio, y para otro
victorioso y pertinaz ataque rebelde a la
segunda Estrella Divina de la Muerte.
¿Y con la victoria final se acaba
la historia, se preguntarán? Pues
no. Toda narración necesita de una
guía y como además al autor
le sobraban un montón de dibujos
y no sabía qué hacer con ellos,
qué mejor idea que publicar Las
Guerras Cabezón: La Guía definitiva.
En ella, Vegas nos propone
cómo podrían ser los episodios
1, 2 y 3 de La Guerra
de las Galaxias si alguien está
dispuesto a pagarle por ello.
Dentro de sus aprovechadas páginas
–con dibujos y bocetos donde quiera
que uno mire- nos encontramos con personajes
tan ocurrentes como Ca Gon Zin, Obi
Guan Kenobe, la reina Midalas,
Darz Maus, Rambo Fett, Joakin,
el séptimo de caballería Jedi
o el pérfido Conde Duuke,
por poner.
Todos dibujados con el mismo acierto e
ironía que los vistos en los episodios
clásicos.
Una herramienta imprescindible para cualquier
verdadero aficionado del universo Star
Wars, sobre todo para los que pensamos
que siempre se pueden aportar cosas nuevas,
a temas más que comentados, si se
hace con el talante demostrado por un artista
de la talla de Enrique V. Vegas.
|