Amporche
no es una ciudad como las otras. Es la ciudad
de los diplomáticos, un lugar neutral
en la frontera de las tres naciones. Y es
allí donde se fundó la célebre
universidad flotante de la Magia.
En dicho lugar tan civilizado comienza
esta historia surgida del guión de
Christophe Arleston –conocido
en España por la serie Lanfeust
de Troy- y magníficamente
dibujada por el artista portugués
Alberto Varanda. Varanda
es a su vez autor de La
gesta de los caballeros del Dragón
y Paraísos
perdidos, entre otros, ambos publicados
en España.
El protagonista de la historia, Tolriq,
es un estudiante de magia mucho más
preocupado por la magia que esconden los
seres vivos –sobre todo las féminas-
que por aprender los misterios de la magia
propiamente dicha y de los elixires que
tan famosa han hecho a la escuela de Amporche.
Para colmo de males, Tolriq tropieza
no sólo con la recriminaciones de
su profesor Loxulio, sino con los
desplantes de una recién llegada,
la princesa Milia, hija del embajador
de Lorunde.
Sin embargo, Tolriq y el resto
de los habitantes del lugar verán
como su pacífica vida es alterada,
de manera drástica, por una invasión
demoníaca llegada de otra dimensión.
Estos monstruos han llegado con la intención
de conquistar todos los territorios ocupados
por los humanos y dejarán un rastro
de sangre y muerte a su paso.
Casualidades de la vida harán que
la caprichosa Milia –siempre
acompañada por su fiera guardaespaldas
Fade- una sus fuerzas con Tolriq
en plena huida de Amporche.
Tras lograr salir de la ciudad, el grupo
se encontrará con Fofnir,
cocinero de una posada muy frecuentada por
Tolriq, y su fiel Alg,
un glupión. Juntos tratarán
de encontrar una salida para escapar de
la horda de demonios que amenaza con devorarlos.
En los sótanos de lo que fuera la
Posada se encuentra una puerta mágica,
la cual conecta con un misterioso y ciertamente
mítico palacio, llamado Ubicuo por
tener la cualidad de estar presente a un
mismo tiempo en todas partes.
La reputación del lugar no es la
mejor, pero las opciones se han terminado
y aquella se presenta como la mejor –o
la menos mala- de las posibilidades que
baraja el grupo. Sin embargo, la pregunta
que flota en sus cabezas es la misma ¿Y
una vez allí, a dónde iremos
después?
Contada con buen ritmo y mejor grafismo,
Tolriq nos sumerge en un mundo
de aventuras impregnadas por la magia y
el misticismo que tanto gusta al guionista,
Christophe Arleston. Éste
suele reproducir mundos mágicos,
llenos de leyendas, misterios y medias verdades
aunque con Tolriq
Arleston va un paso más
allá, sobre todo por incluir en la
narración un elemento tan sorprendente
como el palacio Ubicuo.
En la parte gráfica, Varanda
no se queda a la zaga y dota a todos los
personajes del dinamismo y la expresividad
necesaria para hacer creíble la epopeya
que están viviendo. De todas maneras,
el dibujante demuestra con sus dibujos de
la ciudad de Amporche y del mencionado palacio
Ubicuo –realmente espectaculares-
sus dotes para recrear los escenarios y
los fondos necesarios para que la historia
no se quede coja de contenidos.
Otro acierto es el color de Nolwenn
Lebreton, quien aporta la luminosidad
necesaria y tonos fríos, según
lo que se narre en cada página. Con
ello, la narración va aumentando
en intensidad a medida que avanzamos la
lectura, logrando que el lector quede atrapado
por los sucesos allí relatados.
La única pega es que el álbum
no dure más para así poder
conocer el resto de la historia de Tolriq,
los elixires, la princesa Milia
y el divertido, pero enigmático Alg.
Esperemos que los autores se pongan manos
a la obra y que para el próximo año
la editorial Rossell nos
pueda ofrecer –en una edición
tan cuidada como ésta- la continuación
de esta historia.
|