La
premisa de la colección Qu4ttrocento,
publicada por la Línea Siurell
para Dolmen Editorial,
es muy clara: enfrentar a un dibujante al
reto de ser, también, guionista de
sus trabajos. No es un reto fácil,
el aceptar la doble responsabilidad y convertirse
en un autor completo. No obstante, Qu4ttrocento
supone un ejercicio de estilo muy recomendable,
tanto para los autores involucrados como
para los lectores.
Carla Berrocal es la segunda
autora colocada en el difícil trance
antes comentado, tras la primera entrega
a cargo de David Lafuente.
Para la ocasión, la autora madrileña,
pero con raíces en Hispanoamérica,
nos presenta cuatro historias –premisa
de la colección- con unas señas
bien diferenciadas.
La primera de todas, la mejor por su desarrollo
y calidad artística, junto con la
cuarta, nos lleva hasta Chile, a principios
del siglo XX. Allí conoceremos al
oficial de carabineros Ulises Ramírez
y la leyenda de La Quintrala,
una acomodada terrateniente que mantuvo
atemorizada a las gentes de una lejana población
hasta su muerte. La narración reúne
todos los elementos propios del terror costumbrista,
mezclados con la locura propia de los seres
humanos.
Soñadora
es una historia que mezcla lo cotidiano
y la capacidad de soñar despierto
que tanto gusta a la autora. La vida de
Lidia, la protagonista, es como
otras muchas, oscura y sin demasiado sentido,
salvo en algunos momentos. Ella vive para
éstos y los sabe aprovechar, logrando
darle una luz a su existencia.
El jaguar verde
es una disparatada parodia de ciencia ficción
donde Carla mezcla la iconografía
de los luchadores de lucha libre de Hispanoamérica,
cuyo máximo exponente es –y
será- Santo, el enmascarado
de plata, con los agentes secretos además
de un extraterrestre que quiere volver a
casa.
En La última
amazona la autora demuestra su evolución
artística y su gusto por la antigüedad,
en este caso, la Grecia clásica.
Durante sus once páginas asistiremos
a varios fragmentos de la vida de Hékate,
la última amazona, contados con belleza
y cierto apasionamiento de la autora.
Lo mejor es comprobar cómo
Carla Berrocal ha logrado aceptar
el reto propuesto por la colección
y salir con bien de él. Veremos qué
ocurre en el futuro.
|