¡Ah...el
viejo oeste americano, lleno de míticas
aventuras, a lomos de bravos corceles y
armas siempre dispuestas a implantar una
rápida justicia!
Nuestra historia arranca cuando la señorita
Mussaka, protagonista de la historia,
se encuentra en el camino con el maestro
de las artes marciales y demás artes
espirituales Wang Lee Feng Ping Wao
Mei Nung, llegado desde Oriente para
transmitir su legado. Nada más conocerse
se entabla entre ellos una relación
maestro-alumno cuyos resultados no serán
los esperados.
Sin tiempo para recuperar aquello que
se ha perdido, los viajeros serán
asaltados por Pilly Willy, forajido
de leyenda apodado el terror de los puticlubs.
Lo que ignora Pilly Wily es que
se encuentra ante un luchador como Wang
Lee Feng... el cual lo derrotará
en menos que canta un grajo.
Como no podía ser de otra manera,
faltaba la damisela en apuros, la cual hará
acto de presencia nada más ser apresado
el temible forajido. Magdalena,
que así se llama la fémina,
también tenía una cuenta pendiente
con Willy, Y para completar el
reparto, aparecerá el solícito
sheriff Wigwam, de la ciudad de
Holly Hole. Wigwam llegará
custodiado por sus recios y leales ayudante,
llegados desde muy, muy lejos, para detener
al forajido.
Una vez reunidos, el sheriff les revelará
el secreto de Pilly Willy. Éste
es, en realidad, Vermut el polluelo,
buscado por la policía a raíz
de la sangrienta evasión de la ganadería
de Pinkie Park. Con todo aclarado, el variopinto
grupo se encamina hacia Holly Hole, en busca
de un descanso que no llegará.
Nada más llegar, la señorita
Moussaka, caerá presa de
un charlatán embaucador y de su ayudante,
Virgilio. A partir de entonces,
los acontecimientos se precipitan. Se ven
mezclados dos ladrones, el dueño
del hotel, su ayudante y un robo que pondrá
en jaque a toda la ciudad.
La conclusión es que la aguerrida
señorita Mussaka, el maestro
Wang Lee Feng, Vermut, Justin –ayudante
del dueño del hotel de Holly Hole-
y Magdalena terminarán metidos en
el cohete del sheriff Wigwam camino a lo
desconocido.
Si piensan que les fastidiado el final,
no se lo crean. Las aventuras espacio temporales
de Shaolin Mussaka, presentada
por la editorial Rossell, es un divertidísimo
desmadre visual, en donde nada es lo que
parece.
Para empezar, su protagonista es una moussaka–plato
típico de la cocina griega y de oriente,
compuesto de berenjenas, carne, tomate y
bechamel, preparada al horno- de las que
se comen, pero con piernas y brazos. Si
la protagonista es una moussaka, imaginen
el resto de los personajes cómo serán.
Wang Lee Feng, a pesar de sus
conocimientos místicos, es un maestro
experto en meter la pata. Pilly Willy
es un pollo, el sheriff construye cohetes
y tiene una corte de guerreros africanos
como ayudantes. Y la damisela, Magdalena,
a duras penas controla su libido.
Todos mezclados en un escenario como el
viejo oeste terminan por componer un mosaico,
a ratos surrealista, a ratos disparatado,
a ratos tremendamente divertido.
Y esto se logra por los diálogos
rápidos y ocurrentes del guionista
David Chauvel y el grafismo dinámico
y caricaturesco de Cyril Pedrosa.
La interacción de ambos autores,
apoyados por el cromatismo de Christophe
Araldi, da como resultado un cómic
dinámico, chispeante, donde el disparate
y los tópicos del western, las artes
marciales y la comedia más alocada
nos asaltan en cada una de sus páginas.
Como complemento se incluyen una colección
de Tiras Tontas, por pública demanda,
según cuentan los autores, más
disparatadas, si cabe, que lo que ya hemos
visto antes.
En resumen, si quieren disfrutar con una
vieja historia, pero contada de una manera
totalmente nueva, Las
aventuras espacio temporales de Shaolin
Mussaka, Un agujero asombroso, es
de lectura obligada. Aténgase luego
a las consecuencias. Y ahora nos marchamos
a comer una buena moussaka... pero no la
de la historia, por si las dudas.
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