|
En el año 2005, el hombre ha encontrado
la solución para poder hacer frente
a la demanda de energía de la Tierra.
Ésta se encuentra en la Luna, lugar
donde se ha descubierto el Helium 3, capaz
de abastecer al planeta Tierra durante los
próximos diez siglos.
Claro que la alegría de unos se
torna en descontento de aquellos cuya supervivencia
depende de los combustibles que exportan
al resto de la naciones. Además,
el lograr la extracción y la posterior
construcción de un reactor que pueda
procesar el Helium 3 no será tarea
fácil, ya que se calcula que no se
logrará hasta el año 2032.
Por ello, mientras los países que
dependen de sus importaciones de combustibles
fósiles ponen todo su empeño
en que el proyecto salga adelante, los países
exportadores de dichos combustibles desatan
una contienda en su zona de influencia.
El resultado es una segunda Guerra del Golfo
y las consecuentes guerras civiles en buena
parte de aquellos territorios.
De manera paralela, y entrecruzándose
de tanto en tanto con los acontecimientos,
discurre la historia de Goro Saruwatari
y de Jack F. “Lostman” Woodbridge,
dos amigos y amantes de escalar las mayores
montañas del planeta. Su vida y sus
deseos de llegar a lo más alto serán
definitivos para formar parte de la expedición
que deberá llegar hasta la Luna y
comenzar la construcción de una base
de operaciones en el satélite.
En Moonlight Mile,
obra del autor Yasuo Ohtagaki,
-de la cual se llevan publicados ya diez
tomos- se dan la mano la aventura –con
un marcado carácter sexual- las intrigas
político-financieras, y la exploración
de la estrellas como siguiente paso en la
evolución del ser humano y de su
civilización.
El autor pone especial énfasis
en todas las naves, tanto aéreas
–Lostman es piloto de un
F-117 embarcado- como terrestres, en especial
la maquinaria pesada de la que es un experto
manipulador Saruwatari.
También hay que destacar la investigación
por parte del autor de las naves espaciales
que aparecen en la serie, muchas de ellas
reales y otras basadas en proyectos de la
NASA y de la Agencia Europea de Investigación.
Destaca por su lirismo el capítulo
en el que, mientras Goro Saruwatari
parte hacia la estación espacial,
una amante suya, Tanya, que se
ha quedado en Moscú, recuerda la
historia que se cuenta en el ballet Giselle.
La manera de contar las dos situaciones
recuerda al baile espacial, con música
de un vals de Johann Strauss,
de la película 2001
de Stanley Kubrick.
Puede que el mayor acierto de Yasuo
Ohtagaki sea la acertada mezcla
entre los momentos cotidianos en la Tierra
y todos los pasos que se van dando, de manera
paralela, para la colonización de
la Luna.
Lo más curioso del tema es que los
capítulos que se desarrollan durante
la segunda Guerra del Golfo y posterior
guerra civil en Irak son tremendamente similares
a la situación que se vive en el
país de Oriente Medio, tal día
como hoy.
|