La
vida de Dunk, fiel escudero del
caballero errante sir Arlan, estaba
clara hasta el día en que su señor
murió. Su cometido era ayudarle y
apoyarle en cualquiera de sus necesidades
y aprender las actitudes y aptitudes de
un buen y noble caballero. "Sir
Arlan solía observar la puesta de
sol y me decía 'termina una jornada,
¿quién sabe lo que nos deparará
el nuevo día, eh, Dunky?'",
recordaba el escudero mientras enterraba
el cadáver de su señor en
una zanja, al borde del camino.
Tras aquello sólo le quedaban dos
opciones, tratar de buscar a otro caballero
errante como sir Arlan, siempre
a la búsqueda de una buena causa
por la que luchar, o adoptar el estandarte
de su antiguo señor y convertirse
en un caballero.
Con la decisión tomada, Dunk
se encaminó hacía el prado
de Ashford, lugar donde se celebraría
un importante torneo. Lo que ocurre en estos
casos es que, una cosa son los deseos de
cada uno y otra muy distinta la voluntad
del caprichoso destino. Por ello, Dunk,
transformado por obra y gracia de la caballería
en sir Duncan el alto, se tropezará
con distintos personajes a lo largo de su
nueva andadura.
Cada uno de ellos, empezando por el joven
Egg, le demostrarán cuan
difícil le será alcanzar su
noble objetivo de convertirse en un paladín
de reluciente armadura, siempre dispuesto
a combatir por los más desfavorecidos.
Como en cualquier historia, hay buenos,
malos, secretos de familia y el corazón
de los humanos, siempre dispuesto a sentir
pasión, odio, comprensión
y locura en una brizna de tiempo.
Dunk, el escudero, está
a punto de sellar su destino sin siquiera
saberlo, siempre y cuando logre sobrevivir
en el empeño.
El caballero errante
se desarrolla cien años antes de
la primera de las novelas de la serie Canción
de hielo y fuego, escritas por el
reputado creador de fantasía y ciencia
ficción George R. R. Martin.
El relato del caballero errante fue escrito
por Martin para una novela
coral, editada por el otro gran autor del
género fantástico, Robert
Silverberg, titulada Leyendas.
La saga de Martin, Canción
de hielo y fuego, bebe directamente
de los sucesos desarrollados en la Inglaterra
del siglo XV, principalmente la guerra de
las Rosas, contienda civil disputada por
las casas de Lancaster –cuyo emblema
luce una rosa roja- y la casa de York –con
una rosa blanca en su escudo- librada durante
tres décadas. A su vez, Martin
recurre a grandes novelas del género
de caballería como Ivanhoe,
escrita por sir Walter Scott,
para componer un apasionante escenario lleno
de batallas, caballeros y arcanos secretos.
No es de extrañar el tremendo éxito
que su historia ha cosechado dentro del
mundo editorial, tanto anglosajón
como en nuestras fronteras.
Para la magnífica adaptación
gráfica del relato del escritor,
la editorial americana Dabel Brother
contó con el guionista Ben
Avery y el dibujante Mike
S. Miller. Ambos autores son responsables,
junto con Héctor Sevilla
de Lullaby,
cómic que revisa y actualiza buena
parte de los personajes de los cuentos y
leyendas clásicos. Esta serie lleva
varios años publicándose y
ya cuenta con una edición en español.
Avery reúne los
principales elementos relatados por Martin
en su relato y buena parte del espíritu
de la historia de Canción
de hielo y fuego, mientras que Miller
realiza un trabajo sobrio, cuidado y detallista.
Queda claro que al dibujante le encanta
la época, llena de los contrastes
del campo, los castillos y los coloridos
torneos. Además, pone especial cuidado
en todo lo referido a las armaduras, monturas
y enseñas de cada una de las casas
participantes en la justa que terminará
siendo decisiva en el futuro de sir Duncan
el alto.
La editorial Devir, con
su publicación en España,
nos da la oportunidad de disfrutar con una
obra tremendamente amena de leer y que sirve
de introducción al mundo de mitos
y leyendas descrito por George R.R.
Martin en sus novelas.
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