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La vida de la aspirante a astronavegador
Kiri Welgoat cambia radicalmente
al ser degrada y enviada a servir bebidas
en uno de los muchos bares que llenan la
lujosa nave El bruma del Cometa. A partir
de ese momento Kiri deberá
conformarse con contarle su historia a los
ricos y ociosos pasajeros que matan su tiempo
emborrachándose durante el viaje.
Uno de esos pasajeros es la exasperante
y caprichosa señorita Calysta,
demasiado acostumbrada a mandar y a no hacer
nada mejor. Parecía que nada podría
alterar el “status quo” de aquella
situación hasta que El bruma del
Cometa vio su trayectoria alterada por la
atracción gravitatoria de un planeta
que no figuraba en ninguna carta de navegación.
Entonces, Kiri, la remilgada Calysta
y Narvar, un técnico de
mantenimiento de la nave, saldrán
despedidos de la estructura principal de
El bruma del Cometa, estrellándose
contra uno de los océanos que cubre
el planeta.
Tras un accidentado paseo por la entrañas
de una criatura marina, los tres supervivientes
acaban en manos de los banfoos, una de las
muchas razas que habitan en aquella tierra.
La comunidad de Banfoo vive a orillas
del océano rosado desde tiempo
inmemorial. Su vida está organizada
de manera simple: pesca, cosecha y justicia.
Los banfoo sienten verdadera pasión
por los juicios y el más mínimo
conflicto se resuelve ante un tribunal.
Por ello, no es de extrañar que
los tres recién llegados acaben ante
un tribunal para dilucidar un conflicto
relacionado con los destrozos producidos
por su nave al llegar hasta el territorio
Banfoo. Por fortuna para ellos, un feng,
raza de eruditos que recorre el planeta
tomando nota de todo lo que sucede, desequilibrará
la balanza de la justicia a su favor.
Sin embargo, los problemas de Kiri,
Calysta y Narvar no han
hecho más que empezar. Nada más
salir de la aldea Banfoo, se toparán
con las huestes de la pérfida Margrave
Ofidia, liderados por el despiadado
Dhokos. Ofidia está
empeñada en encontrar supervivientes
de la nave que ha caído en la misma
capital del planeta, la ciudad libre de
Bridmoth. Aún así, los viajeros
se dirigirán hasta la capital para
tratar de encontrar, entre los restos del
naufragio, una manera de regresar a su mundo.
Fácil de decir pero muy complicado
de conseguir, ante el tesón de los
hombres de Ofidia.
Con lo que nadie contaba es con los poderes
que aquel lugar despertará en Kiri,
relacionados, según cuenta el feng,
con las corrientes de energía que
recorren el lugar y los nudos de fuerzas
que se forman al chocar dos de ellas.
Magia y misticismo, fuerzas antagónicas
que luchan por sobrevivir y un caudal de
aventuras, presentes y futuras, son algunos
de los elementos que se dan cita en esta
primera historia de la saga Los
náufragos de Ythaq, escrita
por Christophe Arleston
y dibujada por Adrien Floch.
Arleston, conocido por
sus trabajos en colecciones como
Lanfeust de Troy, nos traslada hasta
un mundo donde, en cualquier rincón,
puede surgir la sorpresa. Un mundo poblado
de seres tan peculiares como los litigantes
banfoo, los estudiosos y mesurados feng
o las tropas mercenarias de la despiadada
Ofidia.
No obstante, Arleston
no se conforma con mostrarnos las peripecias
del día a día de los personajes
sino que nos reserva sorpresas como los
poderes que despiertan, sin razón
alguna, en Kiri.
En el apartado gráfico, Adrien
Floch –que ha publicado en
Francia obras como Fatal
Jack y Slhoka,
ambas para Soleil- realiza
un trabajo a la altura de los requerimientos,
combinando minuciosidad y sentido del ritmo.
Sus páginas siguen un esquema clásico
de maquetación –entre nueve
y once viñetas- donde el dibujante
da rienda suelta a su gusto por los pequeños
detalles y por la definición de cada
uno de los personajes. Destacan, especialmente,
sus figuras femeninas y los rostros de seres,
tales como el del feng, Tao.
Además Floch no
olvida la importancia que para una historia
de este tipo tienen los fondos y los ambientes,
haciendo especial hincapié en dicho
apartado.
El resultado final, apoyado en el acertado
color aportado por Crazytoon,
en una obra tremendamente amena de leer
–y eso que tiene 64 en vez de las
48 páginas habituales en este tipo
de álbumes- y que no te deja escapar
mientras estás leyendo sus páginas.
Como viene siendo habitual, la editorial
Rossell nos presenta un
cuidado álbum, edición numerada
de 3.050 ejemplares y que, como también
es habitual, te deja con la miel en los
labios, esperando la continuación
de las aventuras de Kiri, Narvar,
Tao y… ¿Calysta?
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