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Resulta refrescante ver cómo, tras
30 años, algunas de las propuestas
surgidas tras el estreno de La
guerra de las galaxias permanecen
igual de atractivas que cuando fueron presentadas
por primera vez.
Y éste es el caso de las aventuras
gráficas publicadas originalmente
por Marvel Comic –y
en España por la editorial Bruguera-
donde se recogía la adaptación
de la película original en seis números.
Estos primeros números contaron
con los guiones de Roy Thomas
y el dibujo de Howard Chaykin
–responsable del primer cartel cinematográfico
de Star Wars-,
autor que estuvo presente en la última
edición del Salón
Internacional del Cómic de Barcelona.
Una de las aportaciones de estos números
a la película estrenada en los cines
fue el incluir tramas del guión que
Lucas cortó del metraje original,
algunas de las cuales luego recuperaría
para las posteriores versiones de la película.
Entre ellas se pueden citar varias.
La primera de ellas es el encuentro entre
Luke y Biggs Darklighter
en Anchorhead, personaje con quien luego
compartirá escuadrón en el
ataque a la Estrella de la Muerte –una
escena que sólo se pudo ver en una
edición en CD-ROM de un documental
que contaba los secretos del rodaje de la
película, comercializada en 1998-.
Después podemos ver el encuentro
entre Han Solo y Jabba,
tras la muerte de Greedo en el puerto estelar
de Mos Eisley, cuya secuencia, en versión
digital, apareció en la edición
especial de Star
Wars de 1997.
La cronología del ataque a la temida
estación espacial imperial también
cambia, adelantando o retrasando algunas
de las secuencias originales de la cinta,
en pos de una coherencia narrativa más
acorde con las necesidades del guión
y aceptando que el papel tiene menos limitaciones
presupuestarias que el celuloide.
Chaykin hace un gran trabajo,
en especial en las secuencias de acción,
sobre todo en la fuga de la princesa Leia
del bloque de celdas y en el ataque a la
Estrella de la Muerte. Sus X-Wing vuelan
a toda potencia por la trinchera que les
llevará al lugar indicado para lanzar
sus torpedos de protones, mientras que los
Tie Fighter imperiales, liderados por Darth
Vader –uno de los personajes
mejor resueltos por el dibujante junto con
la princesa Leia- pugnan por derribarlos
antes de que logren su objetivo.
Son seis números de lectura intensa,
llenos de frases e imágenes que nos
recuerdan la película original, pero
que mantienen una cierta independencia,
aportando datos y puntos de vista que ayudan
a la evolución de la historia original
de Lucas.
Lo que viene después, y a lo largo
de más de un centenar de números,
entre los que se incluirán las adaptaciones
de El imperio contraataca
y El retorno del
Jedi, forma parte de los muchos futuros
posibles para una saga que hace tiempo que
cobró vida propia.
El primer tomo de PlanetaDeAgostini,
presentado de manera cuidada y en un formato
muy atractivo para el lector, recoge, además
de los primeros seis números ya comentados,
los primeros siguientes 14 números
de la serie gráfica publicada por
Marvel durante los años
1977 y 1978.
Son historias que contarán las andanzas
de los principales personajes –Luke
Skywalker, Han Solo, Chewacca,
y la princesa Leia- a lo largo
y ancho de la galaxia. Son historias en
las que la imaginación le gana la
partida a la coherencia que luego se le
ha querido buscar a la saga –en especial
tras el estreno de las tres precuelas-.
En ellas podemos asistir, por ejemplo,
a una revisión de la película
Los siete Samurais
(Akira Kurosawa, 1954) –o Los
siete magníficos (John Sturges,
1960), según gustos- protagonizada
por Han Solo y su fiel Chewacca;
Hedji, un gigante erizo humanoide;
Amazia, la antigua jefa de la banda
del “agujero negro”; un caballero
Jedi –Don-Wan Kihote- con
una clara influencia del Quijote cervantino;
Jimm y su androide FE-9Q;
y un conejo de dos metros de altura y muy
mal carácter llamado Jaxxon
–creación directa del mismo
Howard Chaykin-.
Luego asistiremos a un nuevo intento de
rescate, por parte de Han Solo,
de la princesa Leia, atrapada por
una banda de piratas espaciales –resuelto
con el particular estilo de Solo,
mientras Luke trata de sobrevivir
en un mundo hostil llamado Doomworld.
Lo mejor de estas historias posteriores,
las primeras de las cuales tambien fueron
escritas por Thomas y dibujadas
por Chaykin, es que no
están encorsetadas por ningún
relato anterior –ni posterior- lo
que permite todo un derroche de creatividad
que las convierte en un divertimiento en
estado puro, testigo que luego será
entregado al guionista Archie Goodwin
y a dibujantes como Carmine Infatino,
Terry Austin, Walter
Simonson, Herb Trimpe
y Bob Wiacek.
Cierto es que, en España, esta serie
fue bastante complicada de leer, dado que
pasó por varias editoriales en distintos
formatos y colecciones y no siempre en el
orden debido.
No obstante, no es menos cierto que estas
historias ayudaron a mantener vivo el espíritu
de la película original –a
lo que también contribuyeron relatos
como El ojo de la
mente, novela de Alan Dean
Foster, publicada en el año
1978- hasta el estreno de la segunda película
de la primera trilogía, o el
Episodio quinto para entendernos,
en 1980.
Esta nueva colección de Planeta
DeAgostini es ideal para quienes
leyeron estos cómics en su momento
y no llegaron a terminar la colección
original –algo lógico por las
causas que ya hemos comentado- y para los
más pequeños que no pudieron
vivir aquellos intensos años de cambios
y descubrimientos, pudiendo ahora conocer
lo que leíamos los niños que
crecimos con Star
Wars.
Lo dicho, una buena manera de celebrar
el treinta aniversario del estreno de La
guerra de las galaxias.
Agradezco al departamento de
prensa de Planeta DeAgostini las facilidades
dadas para la redacción de esta reseña.
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