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Cuando quedaban pocas semanas para el estreno
de la tercera parte de la saga cinematográfica
de Piratas
del Caribe, llegaba hasta las estanterías
de las librerías especializadas,
Cabezones del Caribe,
la guía definitiva para conocer el
pasado y las aventuras "del pirata
más chulo del Caribe. Es la leyenda,
es el capitán Esparrow".
Y nadie más cualificado –y
con mejor reputación- que el dibujante
Enrique V. Vegas, capaz
de transformar el escenario donde se desarrollan
épicas sagas como las de Star
Wars, Aliens,
Resident
Evil o los tejados del universo Marvel
en toda una juerga gráfica.
En esta ocasión, Vegas
nos cuenta los más profundos secretos
del pirata de los piratas, el legendario
capitán Esparrow, intentando
recuperar su bergatín, el “Dragón
milenario”.
Para ello, el audaz capitán no
dudará en atracar en lugares tan
comprometidos como Puerto Royal, ciudad
de vacaciones, sorteando los mil y un peligros
que conllevan una visita guiada por tan
peligroso lugar. Claro que la boca de Esparrow
siempre anda un poco por delante de sus
pensamientos, razón por la cual suele
terminar sus aventuras en una húmeda
celda.
Por fortuna para él, esta vez no
está solo y junto con el también
audaz Will Turner lograrán
escapar de la prisión, ¿gracias
a los tatuajes corporales de uno de los
reclusos? ¿O será, más
bien, por los enredos de las autoridades
al mando, dispuestas a mandar a un pardillo
al rescate de la bella damisela secuestrada,
las mismas que ayudarán a nuestro
intrépido capitán a escapar
de prisión?
Bueno, no se líen, en esta historia
también nos encontraremos con el
capitán de la “Pena negra”,
algún que otro cangrejo, un loro
de oriente y los Muppets, tras
encontrar la Isla del Tesoro, después
de llegar a la isla de Nunca… A la
isla de Nunca, no se qué.
¿Quieren enterarse de más
cosas? Pues ya saben, todo aquello que siempre
han querido conocer de los Piratas del mar
Caribe y demás grandes epopeyas de
bucaneros, están impresas en Cabezones
del Caribe, además de un sinfín
de guiños y ocurrencias, las cuales
se han convertido en el mejor sello personal
de un creador total como es Enrique
V. Vegas. |