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Los cumpleaños, cuando hablamos
de la cultura, siempre son buenos. Significa
que una idea que nació con la intención
de dar cabida a una determinada disciplina
artística y/ o formativa ha logrado
sobrevivir en una sociedad como la nuestra.
Y, si encima, el cumpleaños es de
una editorial de cómics, mejor que
mejor.
Éste es el caso de Dark
Horse, editorial fundada por Mike
Richardson, un librero que decidió,
un buen día, comenzar a publicar
historias gráficas. Richardson
propietario de varios establecimientos en
la ciudad de Portland –Oregon-, comenzó
su andadura publicando una serie de relatos
cortos en una cabecera llamada Dark
Horse Presents. Corría el
año 1986 y la editorial del caballo
de ajedrez –imagen que luce en su
logotipo- llegaba al mercado.
Richardson aprovechó
las páginas de su nueva publicación,
no sólo para dar cabida a nuevas
historias y artistas, sino para comenzar
la publicación de una serie de adaptaciones
de personajes creados para la gran pantalla.
De esa forma, junto a personajes como Hellboy
–de Mike Mignola-;
la ciudad del pecado, Sin
City –de Fran Miller-;
o la detective Elisa Cameron de
Ghost, aparecieron
los Aliens,
los Depredadores
y el despiadado Terminator
de James Cameron.
La idea no era nueva, pero Richardson
supo dotar a la series de unas señas
de identidad propias, las cuales desembocaron
en historias tan recomendables como Alien
vs. Predator. En aquellas páginas
también aparecieron las historias
que luego terminarían convirtiéndose
en películas, tales como Virus
o Time Cop.
Tampoco es casualidad, por tanto, que
George Lucas terminara
por vender los derechos de su galáctica
saga al editor, al igual que hizo Joss
Whedon con su Buffy
cazavampiros.
No obstante, Dark Horse tenía
claro que no podía vivir sólo
de las licencias que poseía, razón
por la cual abrió sus puertas a creaciones
como Goon,
de Eric Powell; Concrete,
de Paul Chadwick; y el
300,
de Frank Miller, a la vez
que continuaba con la publicación
del mencionado Hellboy,
el Grendel
de Matt Wagner o el conejo
samurai de Stan Sakai,
Usagi Yojimbo,
tras el paso del personaje por otras editoriales.
Poco a poco, la editorial de Richardson
fue ganándose un lugar, no sólo
dentro de las bibliotecas de los aficionados
sino en el exigente mercado editorial estadounidense.
Veinte años después, la editorial
se ha situado entre las cuatro principales
distribuidoras de material grafico del mercado
–junto con DC, Marvel
e Image- y de sus imprentas
continúan saliendo títulos
tan interesantes y atractivos como aquellos
primeros relatos de Dark Horse Presents.
Además, la editorial posee su división
dedicada a las adaptaciones cinematográficas
–cuyo último ejemplo, 300,
ha llegado recientemente a las pantallas-
y Dark Horse Book, división
que ha publicado historias tan recomendables
como Hipira,
de Katsuhiro Otomo, o The
Gremlins, de Roald Dahl.
Para los veinte años, además
de otros fastos, Dark Horse
ha publicado un especial de veinte páginas
con el atractivo precio de $0,25 centavos
(unos 0,20€) bajo el título
Dark Horse 20 years.
En sus páginas podemos encontrar
algunos de sus más conocidos personajes
y/ o series, dibujados por artistas de la
casa. La novedad es que cada uno ha escogido
un personaje que le gusta y no el que dibuja
habitualmente. De ahí que Usagi
Yojimbo esté dibujado por Frank
Miller, mientras que Marv
sea obra de Stan Sakai.
Adam Hughes, por su parte,
se encarga de dar vida a Hellboy,
mientras que el creador del que fuera niño
demonio, Mike Mignola,
es el responsable de la portada del especial.
Matt Wagner ahora se
encarga de Goon, creación
de Eric Powell. Este último
ha decidido recrear a Darth Vader,
rodeado de Stormtroopers, una imagen
clásica de la saga Star
Wars.
Sergio Aragonés
abandona su personal Groo, dibujado
para la ocasión por Paul
Chadwick y se enfrenta con otro
bárbaro de cuidado, Conan
el cimmerio, creación del escritor
Robert E. Howard.
Incluso podemos ver la desconocida faceta
artística de Joss Whedon
–padre de Buffy, Angel
y Fray- dibujando a la contestataria
Emily
the strange.
En resumen, un número para guardar,
no sólo por lo atractivo –y
económico- de la propuesta sino por
tratarse del aniversario de una de las editoriales
que más ha impulsado el noveno arte
en las dos últimas décadas.
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