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Cuando nuestro país está
todavía pendiente de los resultados
electorales de las pasadas elecciones autonómicas,
muchas otras cosas suceden en nuestra geografía.
Sucesos que, por extraños que puedan
parecer, podrían estar sucediendo
sin que fuéramos capaces de darnos
cuenta. Sucesos en los que una clase, acostumbrada
a mandar desde antaño, no dudaría
en utilizar todos los medios a su alcance
para evitar que su estatus “quo”
variara lo más mínimo. Sucesos
en los que poco tienen que ver los cambios
políticos y mucho el poder del dinero
y el control de los recursos de la sociedad,
tal y como la conocemos.
Todo comienza en un oscuro pasado, donde
criaturas de pesadilla luchan para arrebatar
a un grupo de soldados una fuente de inmenso
poder. Las fuerzas están desequilibradas
hacia la oscuridad –como siempre ocurre-
pero todavía no está dicha
la última palabra.
Al final sólo un joven soldado
sobrevivirá a la batalla, enterrando
el artefacto que tanto sufrimiento causó
en aquella hora.
Diez siglos después, en medio de
una tremenda galerna, un barco pugna por
sobrevivir mientras su estructura se parte
irremediablemente. El barco se llamaba Prestige
y la persona enviada para evitar un desastre
que luego se mostró en su toda su
intensidad, Miguel Ángel Aznar,
sin ninguna relación con el anterior
presidente del ejecutivo.
Seis años después, la acción
se traslada hasta la localidad de Marbella,
lugar de veraneo, dinero negro y sucios
manejos. Allí una niña mimada
y tan corrompida como los sucesivos ayuntamientos
de la localidad, le explica a un mendigo,
al que acaba de recoger en su flamante deportivo,
la realidad del mundo y de la sociedad española.
Según ella, todo sucede según
los designios de unos pocos –entre
ellos, sus padres- y para ella, su adinerada
vida y la de los mendigos tienen muchas
cosas en común. "Por eso
me gustan los mendigos, creo que vosotros...
y nosotros... vemos las cosas como son de
verdad".
Lástima que tras aquella declaración
de principios, la mentada fémina
pretendiera comprar la honestidad del mendigo.
Su atrevimiento la llevará a ser
víctima de una reacción más
propia de Superman que de un ser
humano convencional, al tiempo que sus huesos
y su flamante coche terminarán desparramados
en una sucia cuneta. "Todos vuestros
planes fracasarán. Espera lo imposible",
le dirá el mendigo.
A partir de entonces la acción se
traslada a las más altas instancias
de la jerarquía política,
tanto del actual gobierno como de una oposición
dominada por las sombras del pasado y por
una manera de entender la realidad que ya
está en desuso.
La pelota está en el tejado de
una investigadora de la Interpol, la inspectora
Danielle, una policía de
casta, la cual no acaba de entender el interés
que el ejecutivo tiene en la figura de un
científico como Miguel Ángel
Aznar.
Y si antes de comenzar la caza del hombre
tenía sus dudas, ni les cuento lo
que le ocurre cuando descubre que su presa
es mucho más que un ser humano corriente.
Contada como si de una crónica periodística
se tratara –en formato documental-
Vórtice
demuestra que no hace falta cambiar de geografía
para contar una historia en la que se entremezcle
el pasado y el presente de nuestro país,
y algunos otros acontecimientos de triste
recuerdo.
La búsqueda de rostros reconocibles
de la política española, así
como lugares como Marbella o referencias
a universidades americanas como Georgetown,
institución que tiene como profesor
al anterior presidente del ejecutivo nacional,
son sólo una manera muy clara de
sus autores, El Torres y
Antonio Vázquez
–creadores de la serie Miserere-
para situarnos en un momento y en un lugar
determinado.
Después habrá tiempo para
algunos homenajes, como el que se realiza
en las páginas doce y trece de este
primer número –el cual reproduce
la portada del Action
Comics #1- o la manera de contar
el asalto de la policía, en las páginas
finales, coreografiado como una película
de acción de Hong-Kong.
No obstante, lo mejor es estar ante una
historia que te sorprende por los cambios
que en ella se van sucediendo, mientras
desfilan elementos propios de nuestra sociedad,
con las luces y las sombras –éstas
muy presentes en toda la narración-
que cualquier sociedad contemporánea
pueda tener.
Veremos qué sorpresas nos esperan
en la segunda entrega. |