En
una época dominada por los duelos
de espadas, los guardias de la corte y los
adelantos de la ciencia vive un grupo de
pillastres en busca de una ganancia diaria,
ya sea por medios lícitos o ilícitos.
Estos últimos pueden ser un tanto
peligrosos, -y si no, que se lo digan al
listo de Punaise- pero para eso
está Cira, para solucionar
estos pequeños encuentros con la
destreza de sus armas. Precisamente por
eso, y por la técnica que usa –pues
porta y lucha con dos armas- ésta
se hace llamar Deux Epées.
Las continuas escaramuzas de Cira
suponen un deleite para las aburridas gentes
del lugar, demasiado acostumbradas a la
monotonía diaria, monotonía
que sabiamente sabe romper el maestro de
las marionetas, quien, sin Cira
saberlo, pondrá su vida en una encrucijada.
No obstante, antes que nada, y como suele
ocurrir cada vez que Cira ofrece
una lección de lucha a los patéticos
guardias, la campeona tendrá que
rendir cuentas ante la Mamma, la
gran jefa –no sólo es su título-
quien con cariño de esos que mejor
que se los guardase y dosis de realismo
logra poner las ambiciones de Cira
en un segundo plano, aunque sea por momentos.
Y es que Cira sueña con
llegar a ser una Première Epée
-una suerte de espadachín de gran
prestigio con un dominio de la técnica,
dignos del mejor Errol Flynn- desde que
su padre la abandonó con corta edad
y con sus armas por única herencia,
detalle que pone de los nervios a la Mamma,
quien considera que a su pupila le iría
mejor si la hubieran abandonado con un vestido.
Lo paradójico del caso es que, aunque
Cira lucha de una forma brillante,
no consigue entrar en el prestigioso L’Ecole
de la Licorne, lugar de formación
de los futuros Première Epées,
simplemente porque no consigue demostrar
pertenecer a una familia con blasón.
Sin embargo, pensar que este “pequeño”
detalle va a amilanar a Cira es
un grave error, tal y como comprobarán
los guardianes del patio del prestigioso
instituto, en el que se celebran unas demostraciones
de alumnos.
Cira decide dejarse caer por el
mencionado lugar y allí encuentra
el apoyo del maestro de las marionetas quien,
sorprendentemente, se encuentra sentado
en el banco del jurado de los alumnos…
Deux Epées
supone el primer trabajo de Kenny
Ruiz, uno de los artistas españoles
con mayor proyección, directamente
para el mercado francés. Para la
ocasión, Ruiz ha
unido fuerzas con el también dibujante
Mazi, y el colorista Alfonso
Salazar, para trasladarnos hasta
una apasionante narración llena de
aventuras, duelos de espadas, y personajes
que son más de lo que parecen a simple
vista. Además, tampoco se olvidan
de ofrecernos el clásico enfrentamiento
milenario entre el bien y el mal, con lo
que la emoción está servida.
En el apartado gráfico, el tándem
Ruiz-Mazi
realiza un trabajo meticuloso, lleno de
detalles, y en donde las escenas de acción
ocupan un lugar predominante dentro de la
narración. Queda claro la querencia
de ambos autores por el estilo japonés,
pero, igualmente, la composición
de página y la propia estructura
narrativa son netamente europeas. A todo
ello contribuye el cromatismo logrado por
Salazar, perfecto contrapunto
para los dibujos que ocupan cada uno de
las páginas.
En resumen, esta primera entrega cumple
a las mil maravillas la función de
presentarnos a los personajes y dejarnos
con la miel en los labios para las siguientes
aventuras. Por ahora sólo está
disponible en el mercado francés
y esperamos que en un futuro próximo
se encuentre en versión española.
|