Describir
una obra gráfica como La
Odisea –también conocida
como Odiseo,
título de su primera publicación
en castellano- no es nada fácil.
Para quienes amamos la literatura, La
Ilíada y
La Odisea suponen las piedras angulares
sobre las que se sostiene dicha disciplina
artística. Su carácter épico,
el halo de intemporalidad y leyenda que
las envuelve –de la misma forma que
rodea a la figura de su creador, el poeta
Homero- son elementos que
perviven desde su misma escritura.
De ahí que con tan sólo en
pensar en una adaptación gráfica
de dichas obras se nos antoje una empresa
tan épica como la misma materia prima
de la que están forjados ambos poemas.
No obstante, La
Odisea –la gráfica-,
escrita por Francisco Pérez
Navarro e ilustrada por Josep
M. Martín Saurí,
demuestra que cuando se ponen las herramientas
y los esfuerzos necesarios, todo es posible.
Aún así no hay que olvidar
que esta obra fue publicada, primeramente,
en el mercado americano, dentro de la revista
Heavy Metal, allá por el
año 1983 –siendo reeditada,
posteriormente, en el 2005, dentro de la
colección Heavy Metal Classics.
La entonces editora de la revista, Julie
Simmons-Lynch definió el
trabajo de ambos autores de la siguiente
manera:
"Mi primera reacción
fue pensar ¡Ojalá hubiera
tenido esta versión del clásico
de Homero cuando estaba en el instituto!
Lo que estos dos hombres habían
plasmado en esta historia intemporal de
la mitología no era sólo
la autenticidad y belleza de la época,
sino también todos los excesos
y la corrupción.
El calibre de la obra de los dos autores,
trabajando como uno solo, no perdía
de vista ni por un momento las sensaciones
que trasmite el original, pero a la vez
ofrece matices deliciosamente interpretados.
Aunque lo más probable es que Homero
no pudiera ganarse la vida en el Hollywood
actual, este libro es tan atractivo como
cualquiera de las buenas películas
de acción del mercado."
Queda claro que una obra como ésta
no es fruto de la improvisación,
todo lo contrario.
La Odisea de Pérez
Navarro y Martín
Saurí fue un trabajo que
comenzó en el año 1979 y se
prolongó durante los años
siguientes, hasta que la obra pudo ver la
luz en la mencionada revista Heavy Metal.
Luego, la obra fue publicada de manera
seriada en la recordada revista de
Josep Toutain, Comix Internacional,
a la vez que se publicaba en países
como Alemania, Italia o la Yugoslavia de
entonces. Al finalizar su publicación
en Comix International, la editorial
Planeta-DeAgostini publicó
la obra íntegra, en un tomo en formato
cartoné, con el título Odiseo.
Varias décadas después y
tras su vuelta al mercado anglosajón
hace dos años es Norma Editorial
quien recoge el testigo y nos ofrece
una nueva y cuidada edición, con
motivo del 25 aniversario de su publicación,
y en un año marcado por el estreno
de la versión cinematográfica
de 300,
de Frank Miller.
Lo primero que hay que tener en cuenta,
al abordar una obra de estas características,
es que los autores debieron seleccionar
aquellos momentos más trascendentales
para los protagonistas de la historia o,
según sus criterios, aquellos que
mejor los definen y, por tanto, ayudan a
introducir al lector en la obra. Pérez
Navarro realizó una verdadera
labor arqueológica, seleccionando
aquellos elementos que mejor pudiera adaptar
en imágenes su compañero de
aventuras, Martín Saurí.
Éste, con un estilo que recoge tanto
influencias del arte clásico –en
especial las imágenes que adornaban
las ánforas y las vasijas de la época-
como la de autores como Estaban
Maroto, Barry Windsor-Smith, o
el mismísimo Frank Frazetta,
realiza un trabajo primoroso, preciosista
en algunos momentos, aunque sin buscar el
realismo en el resultado final.
Antonio Lara, responsable
de la introducción de la obra en
su edición para la editorial Planeta-DeAgostini,
comentaba acerca del trabajo del artista
gráfico:
"Martín Saurí
ha insistido en un oficio delicado y primoroso,
que exige muchas horas y una enorme dedicación
técnica, sin desfallecimientos
ni prisas. Determinadas viñetas
están compuestas con tal preciosismo,
procurando que las líneas y manchas
revelen el esfuerzo indiscutible puesto
en la ejecución, que el resultado
final quizás resulte excesivo."
A todo ello hay que sumar el abundante
texto que acompaña al apartado gráfico,
terreno en el que Pérez Navarro
da rienda suelta a su erudición y
a su gusto por el género literario.
Por momentos, La
Odisea de Pérez Navarro
y Martín Saurí se
nos presenta como una obra que requiere
de toda la atención –y concentración-
del lector, dada la palpable, pero encomiable
complejidad de la rodea.
El que sea un trabajo en blanco y negro
es un elemento más que avisa al lector
–en una época donde el cromatismo
le ha ganado la partida el género
de las “luces y sombras”- de
que se encuentra ante una obra adulta, mesurada
y que gusta por atrapar la esencia de una
de las grandes obras de la cultura de la
civilización occidental.
No quiero decir que no sea una obra apta
para cualquiera buen aficionado al noveno
arte. Lo que ocurre es que, en los últimos
tiempos, son pocas las obras de estas características
que llegan hasta las librerías y
las nuevas generaciones están poco
acostumbradas a ellas.
De cualquier modo, Norma Editorial
nos ofrece una oportunidad única
para enfrentarnos con una obra atemporal,
“rara avis” en el mercado español
de su época, y que ahora regresa
para quienes no disfrutaron con ella, entonces,
puedan hacerlo ahora.
Termino con las palabras de Julie
Simmons, las cuales son el mejor
punto y final para esta reseña:
"De manera que sentaos cómodamente
y disfrutad con la belleza de las imágenes
y textos de esta leyenda épica.
¿Quién dijo que los clásicos
no podían seducir? Yo no."
|