"John
Byrne y yo discutimos gran parte
de las ideas sobre la personalidad de
Kitty y tuvimos diferentes puntos de vista.
Creo que se sentía a disgusto con
el aspecto de genio de Kitty. Hice que
fuera la genio del grupo, porque no teníamos
ninguno, y veía que el grupo necesitaba
alguien con cerebro. Alguien que pudiera
proporcionarles todo tipo de cacharros
en un instante. Alguien que pudiera explicar
las cosas, entenderlas –un personaje
tipo Reed Richards, Henry Hank “La
bestia” McCoy o Tony Stark. Todo
grupo necesita uno y la Patrulla no lo
tenía. De todas maneras lo que
la hizo tremendamente popular fue el ser
la primera quinceañera moderna,
real, en un cómic de superhéroes."
Chris Claremont
Este extracto, el cual forma parte de la
larga entrevista que aparece en el dossier
especial del número 50 de la revista
Dolmen #49-50, dedicado
al guionista, deja muy claras cuáles
eran las intenciones del patriarca mutante
en lo que se refiere a la creación
del personaje de Kitty Pryde.
Katherine Pryde, también
conocida como Shadowcat, (Gatasombra
en España) Sprite (Espíritu)
o Ariel, desembarcó en el
mundo gráfico –y en el universo
mutante de Marvel Comic,
para más señas- en el Uncanny
X-Men #129 (enero 1980, según
la edición original americana), tres
números antes de lo que luego se
conocerá como la saga de Fénix
Oscura.
El personaje, creado al alimón con
el dibujante John Byrne,
iba a ser una joven de 18 años, la
cual termina siendo una adolescentes de
13 años, estudiante de danza, con
unos padres a punto de separarse y de ascendencia
judía. Este último detalle
lo tomó Claremont
de una vecina suya, la cual le sirvió
de inspiración, y que llevaba colgada
del cuello una estrella de David, aunque
la chica no fuera judía.
Byrne incorporó
dicho detalle al personaje, así como
una apariencia física que recuerda
a la actriz Sigourney Weaver
en los días en los que debutó
en la película Alien
(1979) del británico Ridley
Scott.
Claremont también
tomó prestado el nombre de Kitty
Pryde de una antigua compañera
de colegio suya, al igual que se basó
en un artículo, aparecido en una
revista científica, para dotarla
de su poder mutante.
Pryde puede modificar la densidad
de los objetos y atravesarlos y, con el
paso del tiempo, logrará volverse
intangible. Su poder le permite, además,
caminar sobre el aire y cortocircuitar cualquier
tipo de aparato electrónico, al atravesarlo
con su cuerpo.
Con su llegada al grupo de mutantes, los
problemas de la adolescencia, la rebeldía
que la acompaña, y el espíritu
emprendedor del personaje pasaron a formar
parte de la escuela del profesor Charles
Xavier.
Como muy bien comenta Julian M.
Clemente en la introducción
que acompaña a este tomo recopilatorio,
"Kitty enganchaba a la primera,
porque tenía la naturalidad de las
personas reales. Comía helados, vestía
con calentadores –muy de moda en aquellos
días-, tenía una mascota genial
(un pequeño dragón, nada menos),
disfrutaba con La
guerra de la galaxias y con los videojuegos
de una sala de recreativos". Kitty
era la novia ideal para cualquier adolescente
“frikkie” que disfrutaba con
las mismas cosas que ella.
Después llegaron tiempos duros,
sobre todo tras su ruptura con Peter
Nikolaievitch “Coloso” Rasputín,
el hermano de una de sus mejores amigas,
Illyana Nikolaievna “Magik”.
La ruptura servirá a Claremont
para someter a Kitty a un largo
proceso de maduración, el cual la
llevará a cruzar sus caminos con
Lobezno, en la mini serie Wolverine
and Kitty Pryde (noviembre 1984-abril
1985). La trama de dicha serie se desarrolla
en Japón y allí, Kitty
se las verá con Ogun, quien
fuera sensei de Lobezno tiempo
atrás.
La consecuencia directa de todo aquello
fue el nacimiento de Gatasombra
y el paso de la adolescencia a la madurez
de uno de los personajes predilectos de
Claremont.
Tras su incorporación a Excalibur
y a causa del posterior abandono de Claremont
de los guiones de dicha serie, el personaje
anduvo un tanto desdibujado hasta que, de
nuevo, Claremont se volvió
a hacer cargo de ella en X-Treme
X-Men (# 25-30, 42-46). Después
Joss Whedon contó con ella
desde el primer número de sus Astonishing
X-Men, cosa que la devolvió
al lugar que le correspondía dentro
del universo mutante.
La serie que ahora recopila Panini
en un solo tomo nos devuelve a Kitty
en una aventura que la traslada al Japón
del que antes hacíamos referencia.
Los cinco números cuentan con los
dibujos de Paul Smith,
artista que ya se hiciera cargo del personaje
en una de sus mejores etapas (Uncanny
X-Men #165-179, 172-175) según
los guiones de Claremont.
Una vez allí, y en compañía
de su fiel dragón, Lockheed,
deberá descubrir quién le
ha mandado una foto de la “novia perdida”
de su fiel mascota –trama que llevaba
pendiente de resolverse desde las primeras
Secret Wars-.
Como era de suponer, las cosas no serán
tan sencillas, en especial con la sombra
de Ogun presidiéndolo todo.
Kitty y su dragón demostrarán
estar la altura de las circunstancias, en
una trama que mezcla el presente con el
pasado del personaje.
El guión es obra de Akira
Yoshida, conocido entre los aficionados
por sus trabajos en series como Elektra:
the Hand,X-Men:
Age of Apocalypse,
X-Men/ Fantastic Four o Thor:
Son of Asgard. Yoshida
demuestra un tremendo respeto y conocimiento
del personaje de Kitty Pryde y
nos la presenta en plenitud de facultades
y tan decidida y cabal como de ella se pudiera
esperar. También hay tiempo para
la acción más desenfrenada,
para dedicarle una mirada hacia el pasado
y algunas dosis de humor, dando como resultado
una historia que se lee con la misma facilidad
con la que se disfruta.
Y no importa que no conocieras al personaje.
Esta serie es una muy buena carta de presentación
para una mutante llamada Kitty Pryde. |