Nos
encontramos con un planeta Tierra debatiéndose
entre ruinas y recuerdos de eras menos oscuras.
Poco queda de la civilización de
antaño, salvo la esperanza de un
cambio, el cual vendrá aparejado
de la llegada de luz, de manos de un elegido:
un hombre, un descendiente del iluminado,
nacido con la marca del sol en su ojo izquierdo.
¡¡El Cazador de rayos!!
Sobre estas bases se asienta esta historia,
vista por los ojos de Kaín,
próximo escogido para desempeñar
tan importante tarea. El problema es que
tras él se mueven oscuros intereses
que no están dispuestos a que Kaín
triunfe donde otros han fracasado.
La segunda entrega de la serie, empieza
donde lo dejamos, pero con la salvedad de
un cambio de narración y un trazo
más seguro en su joven autor, Kenny
Ruiz.
Su título, Responsabilidad,
nos da una idea de por qué derroteros
se moverá la historia, con un Kaín
cada vez más consciente de la carga
que supone ser El Cazador de rayos, y de
aquellas cosas que debe dejar atrás.
Ruiz utiliza los personajes
que ya conocemos de la primera entrega para
trazar una tela de araña donde ir
enredando a Kaín, la cual
le irá llevando a una revelación
que terminará por colocar su vida
patas arriba.
No quiero decir que la obra renuncie a
la acción y el ritmo frenético
del primer álbum, pero el autor dedica
más tiempo y espacio a contar lo
que pasa por la cabeza de sus creaciones,
logrando que conectemos con ellos de una
manera que ayuda a la mejor comprensión
de la obra.
Poco más se puede contar, si no
se quiere desvelar los entresijos de una
historia que te mantiene en tensión
hasta la última página. Ahora
sólo queda esperar a que Kenny
Ruiz se ponga manos a la obra y
termine la tercera entrega para así
conocer el destino de su Cazador de rayos.
|