Quien
más y quien menos ha estado, alguna
vez, en una casa rodeada de cierta atmósfera
misteriosa, si me permiten expresarlo así.
Dicha sensación se acrecienta si
debemos pasar la noche en ella y, para colmo,
nos encontramos en una fría (y lluviosa)
velada invernal.
Para algunos, tales elementos sólo
forman parte de las leyendas y las películas
de miedo. Sin embargo, para el resto de
los mortales, una velada en un decorado
de semejantes características en
la excusa perfecta para tener que lidiar
contra toda una colección de ruidos,
luces y sombras, el viento golpeando una
ventana o la lluvia repicando en las tejas
del techo.
Aunque lo peor de todo, es no poder tener
contenida a la imaginación la cual,
con tantos elementos a su alcance, no dudará
en crear monstruos bajo la cama, espectros
rencorosos y almas en pena en busca de consuelo.
Y todo antes de que el victoriano reloj
de las dos de la mañana.
Maldiciones aparte, esto es lo que plantea
El Libro de las
casas encantadas, reunir bajo un
mismo título una serie de historias
gráficas y escritas cuyo nexo de
unión son las mansiones misteriosas
y los inquilinos del más allá.
Con tal motivo, autores como Mike
Mignola, Jill Thompson,
Paul Chadwick, P.
Craig Russell, Evan Dorkin,
Uli Oesterle y el mismo
editor de Dark Horse,
Mike Richarson, decidieron combinar
esfuerzos, dando como resultado esta especie
de guía para los que gusten de conocer
y recorrer casas de estas características
o, mantenerse alejados de ellas.
Yo, les recomiendo que visiten alguna,
una vez leído el cómic y descubran
los secretos de las casas encantadas. Seguro
que lo que esconden no es mucho peor que
gran parte de los misterios de nuestra actual
sociedad.
No obstante, ustedes verán.
y
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