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LOS
ESENCIALES DEL CINE DE TERROR 1922-1999 (1/5)
Presentamos un listado de las que, a nuestro criterio,
son las películas esenciales para entender
y disfrutar del cine de terror. Como podréis
comprobar a lo largo de las cuarenta y tres críticas
ordenadas cronológicamente, se encuentran
representados todos los subgéneros desde
el terror gótico del Drácula
de Tod Browning hasta el
gore más salvaje de Peter Jackson.
Esperamos que las disfrutéis. |
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Nosferatu,
de F.W. Murnau (1922)
Adaptación furtiva del texto de Bram Stoker
(Drácula),
al que sus creadores modificaron tanto el título
como el nombre propio de sus personajes. Max
Schreck -Tim Burton bautizó con
este nombre al villano de Batman
vuelve - encarnó al primer, e impresionante,
vampiro de la historia del cine en esta película
muda. Coppola tomó muchos de los elementos
de la puesta en escena para crear su versión
de 1992. El personaje de Nosferatu
volvió a las pantallas en 1988 en una producción
italiana dirigida por Augusto Caminito y
protagonizada por Klaus Kinski (Nosferatu,
Príncipe de las Tinieblas). Los estudiosos
del género encontrarán en La sombra
del Vampiro, un escenificado making of
de la cinta protagonizado por John Malkovich
como Murnau.
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Drácula,
de Tod Browning (1931)
La puesta en escena del primero de los monstruos
clásicos de la Universal, se convirtió
en el referente moderno del Conde de Transilvania,
obviando por completo la creación de Murnau.
Bela Lugosi, quien ya había interpretado
este personaje en la obra teatral de Broadway, fue
la elección de Browning tras la muerte
de la estrella del cine mudo Lon Chaney.
La iluminación y parte de la estética
con la que se trató al Hannibal
Lecter de Jonathan Demme está
inspirada en el personaje de Lugosi. Tras
el éxito de esta película, la Universal
produjo una versión en español rodada
en Méjico que calcó el metraje anglosajón.
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Frankenstein,
de James Whale (1931)
Tras el éxito de Drácula,
Bela Lugosi rechaza el papel del monstruo
creado por Mary Shelley, que es encarnado
por otro actor de culto: Boris Karloff. De
nuevo la caracterización de Karloff
(realizada por Jack Pierce) se convirtió
en referente popular del personaje. Al margen del
texto de Shelley, el equipo de la original
se encargó de su secuela La
novia de Frankenstein (1935). |
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La
parada de los monstruos,
de Tod Browning (1933)
Prescindiendo de actores conocidos, Browning
dirigió a verdaderos freaks de circo
en la historia donde éstos se rebelan contra
sus crueles compañeros de carpa. Esta película
tuvo serios problemas de para su exhibición
hasta convertirse en un film de culto en los años
70. |
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Psicosis,
de Alfred Hitchcock (1960)
Nos encontramos ante una de las obras maestras
del cine de terror. Sin apenas sangre, Hitchcock
compuso los más inquietantes asesinatos de
la historia del cine. Rodada en blanco y negro para
conseguir un ambiente más tenebroso, la historia
comienza como un film de cine negro para girar bruscamente
hacia un relato de horror con psychokiller incluido.
Al igual que en La matanza
de Texas (Tobe Hooper, 1974), el asesino
real Ed
Gein fue la inspiración para confeccionar
ambos guiones. |
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Los pájaros,
de Alfred Hitchcock (1963)
Aunque en el momento de su estreno no tuvo buena
aceptación, la película que el maestro
Hitchcock dirigió con unos efectos
visuales magníficos para la época
se ha convertido hoy en una producción que
nada tiene que envidiar a las sofisticadas películas
realizadas con las más modernas técnicas
por ordenador. Una tarde, y sin explicación
aparente, las aves comienzan a reunirse en masa
y a atacar a los habitantes de Bahía Bodega.
Una arrogante chica que ha seguido a un desconocido
hasta el pueblo tendrá que enfrentarse a
esta inusual situación. |
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La noche de los muertos
vivientes,
de George A. Romero (1968)
Rodada también en blanco y negro, y con
un estilo semi-documental, Romero sentó
en su primera película las bases del cine
de muertos vivientes. Con la excusa de la caída
de un meteorito, miles de zombies invaden un pequeño
pueblo americano, convirtiendo en cadáver
a cuantos se cruzan en su camino. Fue la primera
de una irregular trilogía y víctima
de cientos de imitaciones. Tom Savini, acostumbrado
a trabajar como maquillador en películas
del género, dirigió un remake
de esta cinta en 1990. |
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El exorcista,
de William Friedkin (1973)
Esta obra maestra sigue estando tan fresca y vigente
como el día en que se rodó. El inquietante
relato escrito por William Peter Blatty,
basado en una historia real, fue llevado magistralmente
a la pantalla y se cuenta que fueron muchos los
espectadores que abandonaron las salas antes de
que acabara la proyección.
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La matanza de Texas,
de Tobe Hooper (1974)
El nacimiento de otro personaje clásico del
terror moderno, Leatherface. El personaje
con el rostro cubierto por una máscara de
piel humana estuvo dirigido por el debutante Tobe
Hooper quien, tras un aparente look documental
y descuidado, compuso una obra perfectamente pensada
donde el horror sucede dentro de la mente del espectador.
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Tiburón,
de Steven Spielberg (1975)
Rodada a continuación de El
diablo sobre ruedas , Spielberg aceptó
el encargo de llevar al cine la novela de Peter
Benchley, dando como resultado el miedo a meterse
en el agua de toda una generación. Aunque
los efectos mecánicos del tiburón
no llegan a ser lo suficientemente convincentes,
el verdadero éxito de la película
se basa en mostrar los resultados de la devastadora
presencia del escualo en una comunidad de veraneo.
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