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En
1930, el estudio dio luz verde a Drácula
(1931) dando la responsabilidad de dirigir la
cinta a Tod Browning, director
experimentado en el género. Browning,
sin dudarlo, ofreció el papel protagonista a la
estrella de cine de terror del momento: Lon
Chaney padre. Sin embargo, Chaney
murió de cáncer bronquial antes del comienzo
del rodaje. La premura por buscar un sustituto
al hombre de las mil caras convenció al estudio
para contratar al protagonista de la versión teatral
de Hamilton Deane y John
L. Balderstone, cuya familiarización
con el Conde estaba más que probada.
Fue así como Bela Lugosi entró
en la historia del cine.
Por otra parte, esta primera versión sonora no estaba
basada directamente en la obra de Bram Stoker,
sino en dicha versión teatral y, por ejemplo, la
imagen del Conde que transmite es muy distinta de
la concebida por Stoker: el pelo
engominado, la tez empolvada...
El gran presupuesto con el que contó Drácula
(355,50 dólares) se tradujo en unos estupendos
decorados que fueron ampliamente aprovechados. Así,
durante la noche, un segundo equipo rodaba la versión
de Drácula
para el mercado de habla hispana. Según muchas de
las críticas, esta segunda versión dirigida por
George Melford, en la que el actor
español Carlos Villarías
recogió el relevo de Lugosi, superaba
al metraje de Browning. Pero otros
consideran la versión española más
tediosa. De hecho, basándose en el mismo
guión, la película de Melford
dura media hora más.
Drácula volvió a las pantallas en 1936 con
La hija de Drácula
(Dracula's daughter,
1936). Lugosi iba a haber aparecido
en esta secuela cuyo guión arrancaba en los últimos
minutos de la producción original, con el profesor
Van Helsing acabando
con el vampiro. Pero, finalmente, La
hija de Drácula comienza con
ésta incinerando su cadáver. Gloria
Holden fue la elegida para interpretar
a la condesa Marya Zaleska, descendiente
del vampiro.
La nueva aparición del vampiro se hizo de rogar
nada menos que siete años. El género volvía a
estar de moda, así que Robert Siodmak
recibió el encargo de dirigir El
hijo de Drácula (Son
of Dracula, 1943) con Lon
Chaney hijo, quien se redimía al interpretar
el último papel que fue ofrecido a su padre. El
guión no sólo confirmaba que el Conde
se había consagrado como personaje, escapando
definitivamente del texto de Stoker,
sino que además ocultaba tras el engañoso título
al original personaje transilvano.
De hecho, el protagonista de la cinta era el
propio Conde Drácula, no su hijo y el único
motivo que llevó a la elección del
título fue el de evitar confusiones. |
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Carlos Villarías interpretó al Conde
en la versión hispana de la película
de Tod Browning.

La familia de Drácula creció notablemente
después de que los productores comprobaran
el éxito del conde en taquilla.
Si bien su padre no pudo interpretar al vampiro,
Lon Chaney Jr. lo hizo por toda su familia.
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