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La
máquina de producción de la Hammer
estrujó la franquicia hasta el punto de
que la aparición del propio Drácula
sólo era el pretexto para poder poner su
nombre en los carteles. En la película
que tuvo más exito de taquilla de la serie,
Drácula vuelve
de la tumba (1968), Christopher
Lee cedió el protagonismo al romance
que vive una joven pareja separada por la religión.
En El poder de la sangre
de Drácula (Peter Sasdy, 1969)
estrenada al año siguiente, el Conde
sólo iba a aparecer en el título,
cediendo el testigo sangriento a un nuevo vampiro.
Sin embargo, este nuevo rumbo no fue bien visto
por la Warner Bros, quien distribuiría la
cinta, así que Lee volvió
a la serie interpretando a un personaje a medio
camino entre el Conde Drácula y un
noble inglés. Con esta nefasta cinta la Hammer
decidió abaratar, aún mas, los costes
de las producciones venideras.
A partir de este momento, la Hammer entra en decadencia
elaborando productos poco refinados y que rozaban
el mal gusto. Las cicatrices
de Drácula (Roy Ward
Baker, 1970) y La Condesa
Drácula (Peter Sasdy, 1970)
formaron parte del final de los estudios británicos.
Christopher Lee llegó a
España ese mismo año para protagonizar
la que pretendió ser la más fiel adaptación
al texto de Stoker. Pero, El
Conde Drácula (1970), dirigida
por Jesús
Franco, no llegó a tocar la novela del
irlandés. Sin embargo presentó algunas
novedades como la capacidad del Conde de
rejuvenecer una vez ha ingerida la sangre de sus
víctimas.
El mito del cine de terror español, Paul
Naschy, que ha dado vida a la mayoría
de los monstruos cinematográficos, interpretó
por dos veces a Drácula. En La
noche de Walpurgis (León Klimovsky,
1971), Naschy interpretó
tanto al Conde como al hombre lobo,
su personaje favorito. El
gran amor del Conde Drácula
(1972) fue el retorno Naschy como
Príncipe de las Tinieblas.
Buscando la afluencia de público se filmó
Drácula versus Frankestein
(Al Adamson,1971) en la que Zandor Vorkov
interpretó al Conde menos aterrador
de toda la historia del cine. Lon Chaney
Jr., la estrella del terror de
los años 40 y que había interpretado
los dos papeles protagonistas, aparece como personaje
secundario en esta terrorífica confrontación.
También en España, Jesús
Franco volvía a añadir el
personaje a una de sus disparatadas producciones:
Drácula contra
Frankestein (1972).
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En cada nueva producción de la Hammer,
Drácula tenía un papel más
secundario en el guión. Drácula
vuelve de la tumba no fue una excepción.

La
Condesa Drácula contribuyó
a la desaparición de la productora británica
Hammer.

No hay monstruo que Jacinto Molina, alias Paul Naschy,
no haya interpretado.
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