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Definitivamente
no es el mejor, su trabajo rivaliza en calidad
con estudios de maquillajes especiales y marionetas
de similares características como los Boss
Studios o artesanos de renombre como Rob Bottin
(La cosa, 1982).
Sin embargo Winston, ha tenido la suerte de trabajar
con excelentes directores en producciones de gran
presupuesto donde se ha marcado un punto de inflexión
en la industria del cine. Parque
Jurásico (Steven Spielberg, 1993),
Aliens (James Cameron,
1986) o las dos entregas de Terminator
(James Cameron, 1984 y 1991) son sólo parte
de su tarjeta de presentación.
En un mercado donde los efectos e imágenes
digitales se utilizan en la gran mayoría
de producciones que llegan a las pantallas, el Stan
Winston Studio avanza a contracorriente y se ha
especializado en crear efectos físicos que
pueden interactuar con los actores en el set. Así,
marionetas animatrónicas y maquillajes de
látex son sólo algunos de los ejemplos
de la producción del imperio que este maquillador,
nacido el 7 de abril de 1946, ha amasado a lo largo
de más de 30 años de carrera.
Graduado en Bellas Artes en la Universidad de
Virginia, su primer deseo fue el de convertirse
en actor, sin embargo, sus habilidades en artes
plásticas lo hicieron meritorio de ser
uno de los dos elegidos para formar parte de un
prestigioso seminario de maquillaje para espectáculos.
Su primer trabajo para el cine surgió en
1969 con una colaboración en Gárgolas
(Bill L. Norton), una producción
para televisión ganadora de un premio Emmy,
donde se encargó de transformar a muchos
de los extras que se movían por el decorado
además de ser uno de los ayudantes que maquilló
a Bernie Casey (En
la boca del miedo, 1995), el actor protagonista.
El primer contacto con las marionetas animatrónicas
controladas por pequeños motores, surgió
a raíz de su intervención en The
Wiz (Sidney Lumet, 1978)
un musical donde Michael Jackson, gran
amante del género y con quien se reuniría
años más tarde, fue caracterizado
como un excéntrico espantapájaros.
En colaboración con el Departamento de
Efectos Especiales de la Universal, Stan Winston,
creó los mecanismos faciales necesarios
para dar vida a una extensa horda de monos voladores.
Estos hallazgos fueron perfeccionados en sucesivas
producciones como The
exterminator (James Glickenhaus, 1980),
Muertos y enterrados
(Gary Sherman, 1981) y Heartbeeps
(Allan Arkush, 1981). La sorprendente
factura de los maquillajes robóticos de
esta última le valió su primera
nominación al Oscar, sin embargo la dorada
estatuilla le fue justamente arrebatada por Rick
Baker, maquillador con el que Winston
había colaborado en el drama televisivo
The autobiography of Miss
Jane Pittman (John Korty, 1974), por su
excelente trabajo en la caracterización
del licántropo de Un
hombre lobo americano en Londres
(John Landis, 1981).
Recomendado por el veterano maquillador Dick
Smith (El
exorcista, 1973), James Cameron contactó
con Winston para realizar los efectos de
una modesta producción sobre un cyborg
asesino que había escrito en colaboración
con la productora Gale Ann Hurd (Virus,
1999). Pese a haber dirigido sólo una película
de escasa repercusión (Piraña
2, los vampiros del mar, 1981), en el currículum
de Cameron destacaba su formación
como director de arte y supervisor de efectos
visuales en la productora New World de Roger
Corman.
El aspecto visual de los efectos que deberían
plasmarse en pantalla estaba muy claro por parte
del joven director. Lejos de asustarse ante el
poco dinero con el que contaba para realizar los
bocetos que Cameron preparó sobre
el aspecto de la máquina asesina, Winston
lo consideró como un desafío que
podría darle un empujón a su carrera.
Y no se equivocó. En el metraje final no
nos cansaremos de ver nunca a Arnold Schwarzennegger
(El
sexto día, 2000) en continuo
proceso de deterioro orgánico hasta convertirse
en un ágil endoesqueleto asesino cuya realización
fue compartida con la empresa Fantasy II que se
encargó de la animación fotograma
a fotograma de las miniaturas.
El espléndido resultado final fue recompensado
con una espectacular acogida de crítica y
taquilla que se tradujo en sustanciosos beneficios
económicos. A raíz de esta película
Winston y Cameron entablaron una lucrativa
relación, tanto a nivel personal como profesional,
que ha dado frutos como Digital Domain, la única
empresa de efectos digitales capaz de hacer sombra
a la Industrial Light & Magic de George
Lucas (Star Wars,
1977).
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El éxito de la carrera de Winston se debe,
además de a su gran talento, a la importancia
de sus contactos en la industria cinematográfica.

El trabajo de maquillaje en Gárgolas
contribuyó, en gran manera, al éxito
de la producción.

En Heartbeeps
Winston maquilló, entre otros al cómico
Andy Kauffman, que Jim Carrey interpretó
en Man on the Moon
(Milos Forman, 1999). En la foto Bernadette Peters
(Annie,
1982) caracterizada como Aqua.

Como consta en los bocetos preliminares, el actor
Lance Henriksen (Aliens,
1986) fue la primera opción de Cameron
para interpretar al cyborg asesino.

El original diseño cibernético fue
desarrollado por Winston y Cameron. |
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