Recuerdo
que, con cinco años, una noche de verano
muy tarde, comenzó un programa en el que
emitían un reportaje sobre una película
de animación donde unos jóvenes
motoristas se peleaban con otros vestidos de payasos.
Años después con la pregunta de
que de dónde venían esas imágenes
descubrí en un videoclub un film que me
atrajo cuyo título era Akira.
Viendo el film me quedé fascinado por el
impacto y fuerza de sus imágenes. Veamos
más de cerca esta inmortal obra de finales
de siglo, obra cumbre de la animación. |