Corría
el año 1982, la editorial japonesa Kodansha sacaba
al mercado una nueva revista, la Young Magazine. Fue
en esta revista, donde comenzó a publicarse Akira,
extendiéndose hasta 1984.
Tras Domu (Pesadillas)
y un par de recopilatorios de historias cortas, Otomo da vida un manga que al principio no pensaba que fuese
diferente, ni a extenderse más allá de
200 páginas. No se creó con más
fines, pero Akira tomó
vida y consciencia de sí mismo y, cual maestro
de marionetas, eligió ser diferente y llegó
a publicarse en 6 gruesos volúmenes, con un total
de más de 2.000 páginas.
En diciembre de 1982 apareció el primer capítulo
de Akira. La historia
comienza con un gran holocausto nuclear, que no caníbal,
asolando todo nuestro planeta y dando comienzo la III
Guerra Mundial.
Unos 38 años después, en Neo-Tokyo, la
nueva reconstrucción de la capital de Japón,
se desarrollará la disolución de la amistad
que unía a los dos protagonistas: Kaneda y Tetsuo. Todo ello generado y remezclado con
poderes sobrenaturales, la reacción contra acontecimientos
desconocidos y pandillas callejeras; a lo que se unirá
el mismísimo gobierno japonés y ciertos
líderes religiosos para intentar proteger a la
humanidad de su posible fin, a causa de los experimentos
llevados a cabo sobre poderes paranormales en niños.
Destaca su intrincada trama, complejo argumento, un
particular diseño y la capacidad de Otomo para crear ambientes asfixiantes y tecnificados.
Akira entraña
en sí mismo complejidad. Esta obra dispone de
gran cantidad de referencias a la sociedad actual y
para ello Otomo introdujo personajes
de toda índole, para permitir representarla en
su justa medida. |