La versión
de animé salió en 1988 y gracias a ésta Akira se hizo conocida
a nivel mundial y se transformó en una de las
obras que abrió las puertas al manganimé
en Occidente, considerándosele como un clásico
de la filmografía mundial, junto a otros de la
sci-fi, como Blade Runner (Ridley
Scott, 1982).
En el aspecto visual es una joya, impactante, con una
animación y dibujo al nivel de las mejores obras
actuales (principalmente en los detalles). Como en el
manga, el guión y el argumento son densos, sobre
todo el final, tanto que quedan bastantes dudas la primera
vez que se visiona.
Tema aparte es la magnífica banda sonora de
este animé, obra de Shoji Yamashiro Gumi,
fusionando la música religiosa oriental y occidental
con teclados. |