| Darío
Argento nace en Roma el 7 de septiembre
de 1940, hijo de una fotógrafa y de un
productor. Inicia su carrera escribiendo críticas
cinematográficas para el 'Paesse Sera',
pero pronto comenzará a escribir guiones
durante 1968/69 a grandes directores como
Sergio Leone (rey de los spaghetti-western)
y fue asistente de dirección del maestro
Mario Bava.
Finalmente debutó en la dirección
en una película que en un principio no
iba a realizar: El pájaro
de las plumas de cristal (1969), su primera
obra giallo muy influenciada por el maestro
Bava y su película Seis
mujeres para el asesino (1964), y que no
deja de ser una película de suspense con
un final interesante. Seguida a esta llegaría
El gato de las nueve colas
(1971) y Cuatro moscas
sobre terciopelo gris (1972).
Posteriormente, llegaría una película
que lo definiría y le daría los
rasgos de lo que sería después el
cine de este gran director de terror europeo:
Rojo profundo (1975),
un giallo excelente lleno de escenas truculentas,
grandes espacios y una trama que envenena, con
escenas impactantes y sorprendentes como el final.
A esto le añadimos la excelente música
de los Goblin que te sumerge en este pesadillesco
film. Esta no era la primera vez que trabajaban
con Argento.
En 1977 dirige una película que es sin
duda una de sus grandes obras maestras: Suspiria,
primera parte de la inconclusa trilogía
de las tres madres. La trama gira entorno a una
escuela de danza (que en realidad es un aquelarre
de brujas), donde ocurren una serie de asesinatos;
especial mención al primer asesinato del
film, equiparable al asesinato de la ducha de
Psicosis y, creedme,
es genial.
La genial música de los Goblin está
omnipresente en esta genial película, una
maravilla visual sin precedentes con una estética
cuidada. Una lástima que el guión
no esté a la altura de semejante experimento
visual de grandes escenarios y atmósfera
asfixiante.
Seguida a ésta dirige la segunda parte
de la trilogía de las tres madres, Inferno
(1980), inferior que la anterior pero sigue conservando
esa estética gótica y fúnebre,
esta vez más recargada, más barroca.
Ahora una de las madres vive en un bloque de edificios
que tiene una de las puertas del infierno guardada
por ella.
La película es absorbente haciendo gala
de un derroche visual alucinante como ya vimos
en Suspiria pero
los problemas del guión persisten. Si obviamos
esto, la película te sumerge de una manera
inquietante con las imágenes y música
(esta vez los Goblin se salen y si no escuchen
el 'Mater tenebrarum'), y si además sabemos
que Mario Bava colabora en algunos
de los F/X del film, a la película le sobran
méritos para su visionado, siendo Inferno
una digna secuela de Suspiria.
En 1982 dirige Tenebre,
un excelente giallo y antecedente de
lo que sería después Instinto
básico (1992) de Paul Verhoeven,
en cierto modo; los traumas infantiles, sexuales
en el caso de Tenebre,
que ambos asesinos comparten, y los asesinatos
que son iguales a los de una novela.
Suceden unos crímenes que tienen que ver
mucho con los de una novela de éxito, el
escritor de dicha novela ve impotente como se
sucede un crimen tras otro e intentará
encontrar al asesino.
Tenebre al fin
y al cabo es un buen suspense con buenas dosis
de truculencia y un final doble, hasta triple,
que mantiene al espectador enganchado. |