En este
caso rodada a todo color, con un presupuesto mucho
más amplio y con todo un experto en efectos
especiales como era Tom Savini.
Más famoso por sus facetas como creador
de fx, actor y stunt, este ex fotógrafo
de guerra en Vietnam, nacido en Pittsburgh, Pennsylvania
(Estados Unidos) el 3 de noviembre de 1946, se
encargó de dirigir este remake que no tuvo
demasiado éxito pese a su calidad y quizás
debido a ello, no hemos tenido oportunidad de
volver a ver al señor Savini dirigiendo.
El argumento vuelve a ser prácticamente
el mismo con algunos matices y un final distinto,
pero eso lo veremos luego cuando entremos en comparaciones.
Los años no pasaron en balde y el nivel
de los efectos especiales y del gore es muy superior
al de su primera parte. También incluye
algunos gags, como la pelea con el primer zombi
en la que la protagonista propina más golpes
a su hermano que a su atacante, que en mi opinión
restan intensidad a la acción.
Comparativa
En el plano técnico, la segunda al contar
con un presupuesto mucho más amplio, no
tiene problemas en superar ampliamente a la primera.
También corrige algunos pequeños
errores como la pequeña zombi que apuñala
a su madre, aquí la ataca a mordiscos (mucho
más lógico) y para homenajear la
secuencia la sangre de su progenitora salpica
a la famosa espátula que está colgada
en la pared allí mismo.
Prácticamente produce la misma angustia,
pero cuenta con más elementos de acción,
el final sufre una considerable variación
y cierto personaje femenino gana más carisma
y protagonismo en el remake. Pero contra todo
pronóstico, pese a la diferencia de medios,
el remake no supera al original tanto como puede
parecer.
El manejo de la cámara y pese a no ser
tampoco perfecto en el original creo que supera
a la secuela y algunas situaciones como el ataque
del primer zombi, considero que están mucho
mejor resueltas en el original (el remake tiene
algunos toques de humor que no le terminan de
sentar bien). |