Para ser
el debut de Zack Snyder, Amanecer
de los muertos es un trabajo notable. Los
años no han pasado en balde y el presupuesto
(muy superior al millón y medio de dólares
de la original), han permitido un nivel de FX
a años luz de la película de Romero.
Muchos han acusado a esta película de tener
personajes planos y de haber dejado de banda el
aspecto de “crítica social del original”.
Otra cosa que muchos no han perdonado, es que
los muertos vivientes de este remake son lo que
se ha dado en llamar “zombis rápidos”,
ya que son capaces de hazañas atléticas
de ultratumba, tema con defensores y detractores.
El argumento nos habla de una epidemia de zombis,
que en un tiempo récord asola los Estados
Unidos. Un reducido grupo de supervivientes se
hace fuerte en un supermercado.
Sin duda, este remake es una de las mejores
películas de zombis del mercado. Cierto
que también ha sido de las que han contado
con más medios y con actores de la talla
de Ving Rhames o Sarah
Polley, pero quizás la mayor baza
sea su nítida imagen y sus increíbles
efectos especiales.
Comparativa
Técnicamente el remake es muy superior
al original. Los zombis de piel azulada han sido
sustituidos por unos cadáveres de maquillaje
mucho más creíble y desagradable.
Aunque ambas muestran multitud de disparos en
la cabeza y el original contaba con la ayuda de
uno de los grandes de los FX, Tom Savini,
el remake tampoco se queda atrás en esas
lides. A nivel gore sin duda la de Romero se lleva la palma, pero hoy en día es difícil
que una película tan comercial incluya
generosas dosis de casquería.
En cuanto a intensidad y espectacularidad...
destaca el remake. Esas vistas aéreas de
la caótica ciudad forman uno de los principios
más impactantes del género y su
ritmo es algo más rápido; sin duda
a ello contribuye también su menor duración.
Pero la original tiene mayor cantidad de tiroteos
y, en mi opinión, de escenas de tensión.
Secuencias como el asalto del SWAT, con policías
que enloquecen y comienzan a asesinar civiles,
otros que se suicidan asqueados, ese cura cojo
que les suelta un sermón entre tiroteo
y tiroteo y sobre todo esas habitaciones plagadas
de cadáveres amortajados amontonados...
Su ambiente es más sucio e insano y luego
al llegar al supermercado, en el remake prácticamente
se limitan a matar a un par de zombis y a reforzar
las puertas y pintar la terraza, nada que ver
con los largos y angustiosos tiroteos de los protagonistas
entre hordas de zombis.
Ambas tienen sus detractores y defensores. Algunos
odiarán una y amarán la otra, pero
ambas tienen su encanto. Yo soy de los que prefieren
la original, pero tampoco le hago ascos a esta
secuela que es de lo mejorcito que la nueva hornada
de cine de zombis nos ha deparado (Resident
Evil, 28
días después, House
of the dead). A ver cuando un director se
anima a hacer el remake de la tercera parte de
la trilogía, El
día de los muertos (George A. Romero,
1985).
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