| |
Ante todo
avisar que aquí he procurado dar un repaso por
encima a la historia del fantástico español,
ya que en distintas conversaciones, he topado con gente
que o desconoce profundamente el tema o directamente
lo desprecia sin demasiado conocimiento. Por ello esto
es, un mero repaso para tener una idea superficial sobre
el tema y por lo tanto, no es de extrañar que
haya omisiones de personajes importantes.
En 1897, Eduardo Jimeno rodó
la primera película en España bajo el
título Salida de la misa
de doce del Pilar. En ese mismo año el
señor Fructuoso Gelabert, iniciaría
en Barcelona el rodaje de Riña
en un café.
Desde esas primeras producciones, el cine fue evolucionando
en una serie de etapas en las que primero adquiriría
sonido y más tarde color. Durante esas etapas,
los géneros fueron evolucionando y el fantástico
fue uno de los pioneros en países como Alemania
donde en el ya lejano 1920 el director Robert
Wiene dirigiría
El Gabinete del Dr. Caligari y poco después,
en 1922, su compatriota F.W. Murnau
haría lo propio con Nosferatu.
O como en los Estados Unidos donde en 1923 Wallace
Worsley dirigía a Lon Chaney
en El Jorobado de Notre Dame.
Sin embargo, en España no nos quedamos atrás.
Uno de los pioneros fue el aragonés Segundo
de Chomón, nacido el 18 de octubre de
1871 en Teruel (Aragón). Hablar de la vida y
obra de este hombre sería largo, pero en una
rápida reseña comentar que marchó
a combatir en la guerra de Cuba contra los americanos
y a su regreso viajó a París (ciudad en
la que moriría el 2 de mayo de 1929) y se pondría
a trabajar para la rudimentaria industria del cine francesa.
Más tarde comenzaría a dirigir películas
cortas sin sonido y en blanco y negro en España
(incluso creo que una en catalán), pero muchas
más en Francia y hasta incluso alguna en Italia.
Algunas de sus obras fueron
Gulliver en el país de los gigantes (1903),
Estuvo implicado en Juanito
el Forzudo (1905), dirigió La
Casa de los Duendes (1907), Pulgarcito
(1911)... y muchas otras hasta que en 1916 dirigió
la última de sus películas en Italia:
La Guerra e il sogno di Momi,
una película de animación de temática
fantástica.
Luis Buñuel, era otro español
nacido en Teruel pero que con 25 años se mudó
a la vecina Francia. Dirigió en 1928 Un
perro andaluz con un guión escrito en
colaboración con el pintor Salvador Dalí,
una de las obras cumbres del surrealismo cinematográfico.
Pocos serán los que olviden la famosa escena
del ojo sajado por la navaja de afeitar.
Ese mismo director, varios años más tarde
y esta vez en el lejano México, dirigiría
El ángel exterminador
(1968), una extraña mezcla entre drama y cine
fantástico que puede ser considerada la “abuela”
de los actuales films de terror psicológico,
ya que el argumento nos presentaba a una serie de personajes
prisioneros en una habitación, presos de un miedo
irracional al cruzar una simple puerta.
En los años que van entre 1920 y 1960, el cine
español no atravesaba un buen momento. Aún
y así, directores como Florián
Rey (1894-1962) dirigían películas
de gran calidad como La aldea
maldita (1929) un drama rural de intenso realismo,
que fue considerado la mejor película muda española,
protagonizada por la mismísima Imperio
Argentina. La producción de cine fantástico
española es meramente anecdótica en esos
años y no hay grandes títulos que reseñar
hasta que llegamos a 1954, fecha en la que Ladislao
Vajda rodaría Marcelino
pan y vino sobre un relato de José
María Sánchez Silva y protagonizado
por el pequeño Pablito Calvo.
Una vez más, se trataba de un entrañable
drama, pero dotado de elementos fantásticos ya
que una imagen de Jesús hablaba con un pequeño
niño huérfano (Marcelino).
Si hasta los años 60 la producción de
cine fantástico había sido casi anecdótica,
eso estaba a punto de cambiar gracias a una serie de
nombres como Jesús Franco, Jacinto
Molina, Jorge Grau, Enrique
López Eguiluz, Juan Piquer Simón,
Amando de Ossorio, Narciso
Ibáñez Serrador... Nombrarlos
a todos y comentar sus obras en profundidad sería
demasiado extenso, pero demos un repaso rápido
a quizás lo más destacable de los más
destacables:
Hay muchos otros que merecerían aparecer, desde
directores relativamente desconocidos en el mundo del
fantástico, como Enrique López
Eguiuz (La marca del
hombre lobo, 1968), a otros que se dieron a conocer
en ese género y que actualmente gozan de fama
internacional, como Alejandro Amenábar
(Los
otros, 2001); otros que tuvieron inicios prometedores,
pero no terminaron de despegar, como Jaume Balagueró
(Darkness,
2002); los que hicieron películas que merecieron
mejor suerte, como Iván Zulueta (Arrebato,
1980); o las jóvenes promesas que empiezan a
dar sus primeros pasos, como Koldo Serra
(El tren de la Bruja,
2003).
Pero obviamente, es imposible abarcarlos a todos.
Éste es sólo un primer paso para tomar
contacto con el tema y para que cuando alguien hable
de cine fantástico español seamos conscientes
de que se trata de un género en el que fuimos
pioneros y en el que no estamos tan poco y mal dotados
como muchos creen.
diciembre de 2004 |
|

Salida de la misa de doce del
Pilar, la primera película rodada en España.

El hotel eléctrico
(Segundo de Chomón 1905), cortometraje considerado
pionero del fantástico español.

Un perro andaluz

Marcelino pan y vino,
drama dotado de elementos fantástico-religiosos,
coproducción hispano-italiana.

Arrebato, una película
que sin duda mereció mejor suerte.

El tren de la bruja,
un cortometraje de 17 minutos realmente prometedor.
|
|