Con
las bases puestas, el dúo de creadores
más famosos de la historia del noveno arte
(con permiso de Siegel y Shuster,
responsables de Superman) desató
toda la creatividad que ambos atesoraban dentro,
dando como resultado una de las series con mayor
proyección dentro y fuera del género,
y tras cuya estela Lee, Kirby,
y dibujantes como Steve Ditko
(creador de Spider-man y el Doctor
Extraño) nacieron el resto de personajes
que hoy día forman parte del entramado
conocido como Marvel Universe.
Lee demostró su capacidad
para escribir diálogos cotidianos, contando
historias que se desarrollaban a lo largo de varios
números, lo que terminaba por enganchar,
de manera irremisible, a una legión de
lectores que acudía cada mes a buscar su
dosis del cuarteto fantástico. Estos largos
relatos, además de concluir con finales
inesperados, terminaban por crear tensiones en
el seno mismo del grupo, fruto de las desavenencias,
y de poseer unos poderes no deseados.
No obstante, y a pesar de los problemas que terminaron
por surgir entre ambos amigos y colaboradores,
gran parte del éxito de la serie se debió
al dibujo grandioso y adecuado de Jack
King Kirby.
Aunque, como dicen por aquí, lo cortés
no quita lo valiente y el mismo Lee
recordaba el trabajo de Kirby
en esos años:
"Nada de esto hubiera sido posible
sin la magistral colaboración artística
de este titán de la narrativa, este poderoso
dibujante, quien fue capaz de definir el aspecto
de Los Cuatro Fantásticos de una manera
imperecedera. De no ser por él, todo
esto no hubiera sido más que un sueño.
De no ser por la capacidad de Jack
por captar y definir mi idea sobre el papel".
Y es innegable la buena sintonía y el
entendimiento de ambos creadores a lo largo de
los números que desarrollaron juntos. Cada
número ofreció momentos inolvidables,
personajes nuevos y un ritmo narrativo que ganaba
en intensidad, mes a mes.
Sólo hay que pensar que en sus páginas
volvieron a la palestra personajes de la edad
de oro como Namor, el príncipe
de Atlantis (el cual debutó en
1939 en una colección denominada Marvel
Comics) o caracteres tan atípicos para
el mundo del cómic como Pantera Negra,
un príncipe africano del reino de Wakanda
(en los convulsos años 60 de los EEUU).
En la colección también descubrimos
al enigmático Vigilantes, a los
esquivos Inhumanos o al galáctico
Adam Warlock.
Sin embargo, una de las mayores aportaciones
al noveno arte llegó de la mano de Kirby,
sin conocimiento previo de Lee
(que se quedó a cuadros al verlo dibujado)
cuando creó a Silver Surfer, emisario
de Galactus, el devorador de mundos.
La personalidad atormentada del surfista galáctico
y su espectacular grafismo visual acabaron cautivando
a Lee quien, junto con el dibujante
John Buscema, serían responsables
de unas de las colecciones más intensas
y hermosas de cuantas salieron de la pluma del
responsable de Marvel Comics
tal y como nos ha llegado.
Por ello, no es de extrañar que para la
secuela de la versión cinematográfica
estrenada en el año 2005 –Rise
of the Silver Surfer- se decidiera incluir
al personaje como máximo reclamo para los
espectadores. |