Nota.- Un análisis más detallado de las
cuestiones que tocaré a continuación se
encuentra en los dos trabajos de José Carlos
Loredo, Jorge Castro, Belén Jiménez e
Iván Sánchez cuya referencia completa
aparece en la bibliografía final. Para una panorámica
general sobre Cronenberg puede consultarse el trabajo
publicado por Er Gore en este mismo sitio web: David
Cronenberg, salve la nueva carne. También
está disponible en la red la tesis de Maximiliano
Corti acerca del cineasta, titulada David
Cronenberg. Cuerpo, ciencia y arte de vanguardia.
¿Quién es el protagonista de las películas
de David Cronenberg? Esta pregunta
no supone, desde luego, que un mismo personaje protagonice
todas sus películas, como si de una saga se tratara.
Lo que ocurre es que un mismo tipo de personaje -una
especie de "héroe" contemporáneo
que lucha por mantener o reconstruir su identidad- constituye
una constante en la filmografía del director
canadiense. No pretendo, sin embargo, proyectar sobre
ese personaje protagonista ningún esquema tomado
de la psicología académica para comprobar
si se ajusta o no a él. Pretendo más bien
subrayar lo que de psicológico tienen las películas,
sin situarme en ningún plano de superioridad
científica a partir del cual éstas pudieran
ser juzgadas como desde un tribunal.
En la obra de Cronenberg se reconocen
toda una serie de ideas sobre el sujeto -sobre su individualidad,
su lugar en la sociedad, sus conflictos personales-
que van ligadas a la que pasa por ser su principal aportación
al universo estético contemporáneo: la "nueva carne", difícil de
definir pero susceptible de numerosas manifestaciones
artísticas (véase Navarro,
2002). La nueva carne es una configuración psicosomática
producida por algún tipo de transformación
tecnológica y capaz de desempeñar nuevas
funciones vitales (no necesariamente positivas).
La idea de tecnología debe tomarse aquí
en un sentido muy amplio, referida a cualquier clase
de instrumento, no siempre material (a veces puede ser
una persona), del que se vale el sujeto para transformarse
a sí mismo, aunque esta transformación
no tiene por qué ser intencionada. En la filmografía
de Cronenberg son nueva carne los parásitos
de Vinieron de dentro de (1973), el apéndice succionador de Rabia (1976), el tumor cerebral y la invaginación abdominal
de Videodrome (1983),
el cuerpo de insecto en La mosca (1986), la degradación física y psicológica
en Inseparables (1988)
y El almuerzo desnudo (1991), las heridas en Crash (1996) o los "biopuertos" de eXistenZ (1999), pero también son expresión de
la nueva carne los bebés de Cromosoma
3 (1979), la mujer trifurcada en Inseparables o la cantante de ópera en M.
Butterfly (1993). Estos tres últimos,
siendo sujetos y no objetos, desempeñan funciones
características de la nueva carne.
La nueva carne surge en una sociedad donde la identidad
subjetiva se ve sometida a los avatares de una precariedad
laboral y una crisis cultural que socavan el cuerpo
y socavan la mente. Lo que Richard Sennett (1998) ha denominado "corrosión del
carácter" refiriéndose a los
efectos del capitalismo actual sobre la personalidad
-algo ya teorizado en su día por el freudomarxismo-
va ligado también a una auténtica corrosión
del cuerpo expresada en fenómenos como el piercing,
los tatuajes, la cirugía estética, el
uso y diseño de psicotrópicos y, por supuesto,
la estética de la nueva carne. Las transformaciones
que experimenta el sujeto occidental contemporáneo
son a la vez físicas y anímicas, y la
tecnología y el arte le ofrecen renovadas posibilidades
de transformación.
Lo que algunos pueden ver como obscenas agresiones
al cuerpo son vistas por otros como consecuencia del
intento por preservar y controlar la identidad subjetiva,
un control que, en el seno de una sociedad en permanente
cambio, exige una constante exploración de nuevos
límites: los límites del cuerpo y de la
conciencia.
Pero la carne no es un pedazo de materia inanimada,
como un trozo de plástico o de cadáver.
La carne forma parte de un cuerpo vivo, y por tanto
de un cuerpo ligado a un sujeto, es decir, a una actividad
psicológica que se sirve de ella y a la vez experimenta
sus limitaciones. A veces se olvida que la nueva carne
va forzosamente acompañada de una nueva configuración
psicológica. |