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LAS PELÍCULAS DE CRONENBERG COMO DRAMAS PSICOLÓGICOS (2/4)
 

Volviendo a Cronenberg, en algunos casos es esa misma configuración psicológica la que constituye la nueva carne, como ocurre con la capacidad telepática en Scanners (1981) o con la clarividencia en La zona muerta (1983), e incluso con el odio somatizado en forma de niños asesinos en Cromosoma 3, o con la capacidad de autoanálisis mediante la escritura y las composiciones reticulares que crea el protagonista de Spider (1983).

Además, la irrupción de la nueva carne conlleva una transformación de la personalidad, que pasa a estar dominada por los instintos sexuales o agresivos en las tres primeras películas del director. En otros casos la personalidad del sujeto se ve potenciada por un aumento de la autoestima o la audacia (Scanners, Crash), aunque en otras ocasiones son más bien la cautela y la preocupación las que caracterizan su forma de actuar a raíz de la transformación sufrida (El almuerzo desnudo).

Otras veces el personaje oscila entre la audacia y la preocupación obsesiva (Videodrome, Inseparables) o bien experimenta una transición que puede ser positiva (desde el miedo hasta la valentía, como en La zona muerta) o negativa (de la euforia a la depresión y el suicidio, como en La mosca o M. Butterfly).

El sujeto de Cronenberg es ante todo un sujeto corpóreo, una unidad psicosomática que vive y actúa en medio de una sociedad que le proporciona instrumentos (tecnología) para transformarse a sí mismo y seguir viviendo (¡si es que puede!). No hay un Dios que garantice la salvación ni un futuro colectivo en que confiar. Donde el sujeto se la juega es en el presente, y a solas. El presente que nos ofrece Cronenberg es, sin lugar a dudas, nuestro tiempo. Y en esta circunstancia social e histórica los protagonistas de sus películas deben arreglárselas para vivir, deben sufrir el conflicto, la destrucción de su mundo personal y la posible (nunca garantizada de antemano) reconstrucción de un mundo similar a ese o quizá radicalmente diferente, pero en todo caso, y en algún sentido, vivible o soportable.

El drama psicológico de las películas de Cronenberg consiste en eso. El protagonista se ve obligado a reinventarse a sí mismo para seguir viviendo, aunque nada ni nadie garantiza que el nuevo yo se parezca al anterior o que continúe siquiera con vida.

Ese proceso de reinvención psicológica suele desplegarse en tres pasos: un cambio que pone en cuestión una determinada "normalidad" inicial (no necesariamente ajustada a la norma social), un proceso de transformación más o menos rápido y un intento de readaptación cuyo final es siempre incierto y a menudo trágico. El cambio acostumbra a estar producido o acelerado por factores tecnológicos (cirugía, psicoterapia, escritura, fármacos, drogas, automóviles, dispositivos audiovisuales e informáticos...) o por determinados personajes femeninos que coadyuvan a la transformación (así ocurre claramente en Inseparables y M. Butterfly). Esta transformación consiste en un proceso que normalmente potencia algunas capacidades físicas o psíquicas del sujeto a costa de debilitar o anular otras.

La mosca es, a este respecto, paradigmática: Seth Brundle se considera una suerte de superhombre y al mismo tiempo deja de pertenecer a la especie humana. La mayoría de las veces la nueva carne adquiere su protagonismo durante esta fase. Con independencia de que haya provocado o no el cambio, ahora la nueva carne contribuye a la transformación, casi siempre acentuándola (La mosca constituye, de nuevo, el mejor ejemplo). Por último, el sujeto se ve obligado a readaptarse, a hacerse cargo de su nueva situación. Este proceso se inicia con alteraciones emocionales que a veces producen efectos somáticos y que modifican la manera de entender el mundo por parte del protagonista, que debe tomar conciencia de su situación excepcional y racionalizarla (p. ej. en Videodrome). Esto exige un esfuerzo por coordinar las nuevas capacidades físicas o psíquicas y la pérdida o transformación de las anteriores.

En todo caso, la nueva carne se muestra al fin tal y como es. A veces socava la racionalidad del sujeto en beneficio de sus dimensiones emotivas e irracionales (Vinieron de dentro de, Rabia, Cromosoma 3). Otras veces, aún manteniendo esas connotaciones emotivas, ayuda al sujeto a racionalizar su situación (Scanners, Videodrome, La zona muerta).

Cromosoma 3 de David Cronenberg

La gran familia de Cromosoma 3.

 

 

Inseparables de David Cronenberg

Uno de los hermanos Mantle
de Inseparables.

 

 

La mosca de David Cronenberg

Seth Brundle comprobando
su integridad humana.

 

 

Amazing Spider-Man #6

Una programación realmente absorvente para el universo de Videodrome.

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