Cuenta
la leyenda que Superman nació
en una noche del verano de 1933 en el porche de
la casa de Joseph E. Shuster,
en Cleveland. Joe Shuster había
llegado hasta dicha localidad desde Canadá
y, desde el principio, hizo buenas migas con un
estudiante de su misma edad llamado Jerry
Siegel.
Tras aquel momento de inspiración, ambos
amigos se pusieron manos a la obra, llegando a
dibujar un cómic completo. Su idea era
lograr publicarlo en la revista Detective
Dan, una de sus favoritas, y trabajar dentro
del mundo del fandom profesional. Sin embargo,
los responsables de la publicación rechazaron
la propuesta y el primer esbozo de Superman debió
esperar una mejor ocasión. De aquel cómic
sólo queda la portada –dado que Shuster
destruyó el resto-, portada en donde aparecía
un primigenio Superman vestido con una
camisa y unos pantalones ajustados.
Después de aquello, ambos amigos lograron
entrar a trabajar en la industria, desarrollando
personajes como el Dr. Occult, Federal
Men y otros como The Spy y Slam
Bradley, aunque su empeño por lograr
que Superman viera la luz no decayó.
Por ello, en 1934, presentaron de nuevo su idea,
adaptada para el formato de tira diaria de periódico.
En esta ocasión fue el sindicato responsable
de la publicación quien mostró su
negativa al proyecto. Aquella segunda negativa
hizo que Siegel y Shuster
guardaran, de nuevo, al hombre de acero en un
cajón, sin saber muy bien cuál sería
su futuro.
El caso es que, tres años después,
dos responsables de lo que luego se conocerá
como DC Comics, Harry
Donnenfeld y Vincent Sullivan,
sí supieron ver las posibilidades del personaje
y decidieron incluirlo en una nueva revista denominada
Action Comics.
En junio de 1938 salía al mercado el primer
número de la revista Action Comics.
Con él nacían la Edad de Oro del
noveno arte y el mismo concepto contemporáneo
del mundo de los superhéroes. Tras la llegada
de Superman el mundo del fandom ya no
fue lo mismo.
Muchas décadas han pasado desde aquellos
primeros años de sorpresas continuas, con
legiones de seguidores acudiendo en masa a comprar
la siguiente aventura del último hijo de
Kripton. Y sin embargo, el mito permanece de manera
casi inalterable.
Puede que en ello tuvieran mucho que ver las
aventuras animadas del personaje producidas por
Max Fleischer a principios de
los 40. Las frases "¡Es un pájaro!
¡Es un avión! ¡No, es Superman!"
terminaron siendo tan míticas y recordadas
como el propio personaje.
Después llegó su reclutamiento
en plena segunda guerra mundial, los oscuros 50,
el resurgir en los 60 y su consideración
como emblema de la editorial DC Comics
junto a personajes como Batman.
Los 80 y los 90 fueron años de cambios,
en los que encontramos una muerte que hizo tambalear
los cimientos mismos del Noveno arte. Durante
los meses que el personaje no acudió a
su cita, el fandom lloró en silencio su
pérdida.
Tras su vuelta dio comienzo una nueva época,
cercano ya el siglo XXI, pero con los mismos bríos
de antaño.
Ahora, tras muchos anuncios y proyectos fallidos
Superman vuelve a la gran pantalla tras
casi dos décadas de ausencia y con ganas
de recuperar el tiempo perdido. Hasta hoy, sólo
el mundo de la animación –en especial
la serie Justice League-
y de la televisión –con Smallville
como máximo exponente- han estado velando
el regreso del hombre de acero a la gran pantalla,
tras su recordado debut en 1978 con el rostro
del actor Christopher Reeve.
Muchos han querido ver una especie de maldición
faraónica que persigue a quienes han desempeñado
el papel del kriptoniano. No en vano, George
Reeves -actor que dio vida al personaje
en la serie televisiva de los 50- murió
en extrañas circunstancias, mientras que
el otro Reeve, Christopher,
terminó sus días en una silla de
ruedas tras sufrir un accidente de equitación.
Aún así, Christopher Reeve
nunca renegó de Superman, y protagonizó
dos episodios en la serie Smallville
difíciles de olvidar por su significación.
De alguna extraña manera, el mito es mucho
mayor de lo que uno pudiera llegar a pensar. Su
embrujo ha llegado a cautivar a profesionales
bastante poco amigos de sus aventuras, tal y como
confesaron guionistas como Steven T. Seagle
o Brian Azzarello en el pasado
Salón
del Cómic de Barcelona. El propio Azzarello
admitió que si bien al principio de su
trabajo en For Tomorrow –serie
de 12 números dibujada por Jim
Lee- no sentía ningún aprecio
por Superman, terminó por gustarle,
aunque sin saber a ciencia cierta la razón.
Puede que la magia que envuelve a Superman
sea imposible de explicar. No obstante, su propia
existencia ha permitido que ahora podamos volver
a disfrutar de sus aventuras en la gran pantalla,
dando comienzo a un nuevo capítulo de su
larga leyenda.
El resto, como en otras cosas, es cosa de cada
uno.
julio de 2006
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