Quienes
viajamos por primera vez hasta Silent Hill (Sairento
Hiru) hace ya algunos años, quedamos atrapados
por uno de los videojuegos más terroríficos
y apasionantes de cuantos habían llegado
al mercado hasta ese momento. No sólo era
cuestión de jugar, la historia precisaba
de que te involucraras de una manera poco corriente
hasta entonces.
Había en él una atmósfera
tan agobiante y pegajosa que apenas te dejaba
un momento de tranquilidad. Encima, la banda sonora
tampoco te daba tregua, machacándote con
estridentes y significativas armonías desde
que te bajabas del vehículo en el que habías
llegado a la demoniaca ciudad.
Sin casi darte cuenta, estabas viviendo la misma
pesadilla que Harry Manson, el cual debe
buscar a su hija Cheryl en medio de un
ambiente tan hostil como cambiante.
Puede que lo mejor de todo –partiendo
de la base de mi querencia por el cine de género-
era tener la sensación de estar viviendo
una auténtica y apasionante película
de terror.
No es de extrañar que Silent
Hill se convirtiera en todo un referente
del terror, no sólo entre los aficionados
a los videojuegos sino entre los buenos degustadores
de las emociones fuertes.
Ha pasado cerca de una década desde que
Konami comercializó la
primera historia y ya hay en el mercado cuatro
entregas de la historia, además de una
que sólo se comercializó en el mercado
japonés –Silent
Hill: Play Novel para Nintendo Game Boy
Advance-.
Se ha anunciado que para noviembre del presente
año saldrá una esperada quinta entrega
de la serie –coincidiendo con la salida
de la consola Playstation 3- noticia que está
todavía por confirmar.
En abril de este año y coincidiendo con
el estreno en los Estados Unidos, Sony
comercializó sólo en formato UMD
para PSP The Silent Hill
Experience. En él se incluían
entrevistas con el director de la película,
tráiler de los diferentes juegos y una
versión digital del cómic entre
otras cosas.
Además, la saga también ha disfrutado
de su adaptación gráfica, de manos
de la editorial americana IDW
y el grafismo de un autor tan consagrado en el
género de terror como Ben Templesmith
–30
días de noche- .
Muriendo por dentro,
nombre de la colección que toma como referencia
la ciudad y los sucesos contados en Silent
Hill acaba de ser publicado por Norma
Editorial dentro de la colección
Made in Hell, número 31.
El tomo, compuesto por 5 capítulos cuenta
con el trabajo del mencionado Templesmith
–capítulos 1 y 2- y del artista Aadi
Saldam, quien se encarga de dibujar los
tres capítulos siguientes.
El guión corre a cargo de Scott
Ciencin, también responsable de
las 5 novelas basadas en la serie y agrupadas
bajo el epígrafe Silent
Hill: Dead/ Alive publicadas entre los
años 2004 y 2006.
Templesmith vuelve a demostrar
que su estilo, mezcla de colores terrosos con
tonalidades frías y dibujos, a ratos adultos,
a ratos aniñados, resulta ser el más
adecuado para ilustrar una historia ciertamente
desasosegante como ésta.
El dibujante se mueve con toda soltura por las
luces y las sombras de un relato lleno de simbolismo
–tal y como ya hiciera en anteriores propuestas
como Singularity 7,
Criminal Macabre
o la comentada 30 días
de noche- sobresaltando al lector de la
misma manera que ocurre con el juego.
El trabajo de Aadi tampoco
se queda a la saga, aunque su estilo más
pictórico y casi planteado como un collage
no mantiene la atmósfera de su antecesor.
Lo que sí logra es un mayor impacto visual,
al moverse en tonalidades que acentúan
el tono gore de la narración.
Con ello, pasamos de los claros-oscuros de Templesmith
a las paletas cargadas de rojos, naranjas y carmesíes
de Aadi, iluminando las pesadillas
que se viven en la ciudad de Silent Hill.
Es en apartado del guión, donde Muriendo
por dentro se aparta un tanto de la premisa
original del juego al mostrar una mayor carga
de violencia y acción, en detrimento de
la atmósfera y el ambiente que tanta fama
le han acarreado al videojuego original.
En parte esto se debe al cambio de formato,
debiendo recurrir a los trucos propios del lenguaje
gráfico para lograr mantener el interés.
Sin embargo, queda claro que Silent
Hill está pensado como una aventura
que precisa del movimiento y la interacción
del quienes están jugando para lograr que
todas las piezas funcionen a la perfección.
De todas maneras, Muriendo
por dentro merece formar parte de la biblioteca
de todos los amantes de los buenos cómics
de terror y de los seguidores de Ben Templesmith,
en particular. |