Ginger
Snaps ya alcanzó a ser una trilogía.
El director John Fawcett, junto
a la guionista Karen Walton crearon
la historia de Ginger. Si bien ellos
no participaron en las tres partes, fueron los
que dieron el puntapié inicial.
Tomando los efectos especiales de la vieja escuela
(marionetas, trajes y nada de CGI) y un poco de
The Howling de Joe Dante
(un clásico film de los 80 acerca de una
mujer lobo), la primera película se hizo
rápidamente una gran legión de fans.
Sangrienta, gore, atractiva, bien hecha y no protagonizada
por adolescentes idiotas.
Luego, en el 2004 se filmaron dos partes más
al mismo tiempo: Ginger
Snaps: Unleashed y Ginger
Snaps Back: The Beginning.
Lo positivo de las tres es que al no usar animación
computada para la bestia, los productores se las
tuvieron que ingeniar para crear una ¨marioneta¨
como en los viejos tiempos lo bastante convincente
como para no causar gracia. El lobo no está
mal (fue cambiando un poco entre film y film),
pero el mismo -por ser un muñeco- limita
sus apariciones (no paro de imaginarme las tremendas
escenas que tendría esta película
si la bestia estuviera generada por computadora).
La historia no podía estar estelarizada
simplemente por la bestia, el presupuesto no daba,
por eso el guión profundiza mucho en los
personajes, sobre todo en la segunda parte con
el infierno del personaje de Brigitte
en la clínica de rehabilitación,
que personalmente es la que más me gusto
de las tres.
El papel de Ginger fue originalmente
ofrecido a Sarah Polley y Natasha
Lyonne, pero ambas rechazaron el papel.
El casting definitivo fue perfecto, no veo a ninguna
de las dos en el papel de Ginger que
interpretó finalmente la hermosa Katharine
Isabelle. Ésta, junto a Emily
Perkins tienen una muy buena performance
en sus respectivos papeles.
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