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Esta
adaptación fue guionizada por un matrimonio
formado por Joyce y John
Corrington. Al parecer, él se
dedicaba a la literatura y ella a la química.
A la señora Corrington,
el tema del vampirismo no terminaba de cuadrarle
en la historia. Por ello, decidieron cambiar ese
tema por uno algo más candente y en los
70 más inquietante, sustituyeron el virus
por un arma bacteriológica que trasformó
a la humanidad en una especie de mutantes albinos
fotosensibles. Ese cambio, no fue perdonado por
los más puristas, al igual que el hecho
de que cambiase a los torpes e irracionales vampiros,
por una especie de fanáticos que pueden
recordar bastante a la Inquisición. La
película trata también sobre la
soledad, mostrándonos a un protagonista
mucho más fiel al de la novela, aunque
dota a la historia de un ritmo mucho más
rápido, que en ocasiones está incluso
cerca del cine de acción. Con ello la historia
gana en algunos puntos, como en ritmo o en contar
con personajes más carismáticos
(especialmente destacable Matthias, ese
pesadillesco líder religioso) pero por
otro pierde en dramatismo y se olvida casi por
completo de las reflexiones de la novela en la
que se inspira.
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| La película
sustituye a los tambaleantes vampiros por
unos inquietantes mutantes albinos. |
En este caso, el protagonista conserva el
nombre original Robert Neville, ex científico
militar que logró inocularse una vacuna
experimental. Y el personaje interpretado por
el señor Charlton Heston
encaja como un guante con la imagen mental que
yo tengo de ese personaje, interpretando a un
ser desquiciado (impagable la escena en la que
oye como suenan todos los teléfonos de
una calle, mientras es consciente de que sólo
suenan en “su cabeza”) o cómo
juega al ajedrez con un busto de Julio
César con el que habla. Al igual
que en la película anterior, Neville
sale por el día “cazando” a
los mutantes, que al llegar la noche, asedian
su casa.
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| Charlton Heston
da vida a un Robert Neville que encaja
más con el que se describe en la novela. |
En lugar de una casa con puertas y ventanas
tapiadas, el protagonista de The
Omega man se ha hecho fuerte en lo que
más parece un bunker militar, algo muy
necesario si tenemos en cuenta, que a diferencia
de los torpes y descerebrados vampiros, sus asediantes
son seres racionales.
El personaje de Ben Cortman desaparece
y es sustituido directamente por el de Matthias
(interpretado por Anthony Zerbe),
el inquietante y carismático líder
de una nueva sociedad, que culpa a los científicos
(representados por Neville) del mal que
les haconvertido en mutantes. De hecho, considera
su situación física como un castigo
divino, llegando incluso a rechazar la posibilidad
de “curación” cuando ésta
le es ofrecida por un joven curado por Neville.
Matthias, que se niega incluso a utilizar
armamento moderno contra Neville o a
ayudarse de cualquier adelanto científico
y su interés de “purificar por el
fuego”, me hace pensar que se inspiraron
en un inquisidor para la creación de este
personaje.
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| Mathias,
el inquietante líder de los mutantes. |
Otra de las grandes omisiones del relato
en The Omega man
es la familia del protagonista, sobre la que no
se hace (que recuerde) mención alguna y
personajes como el perro, también son borrados
de un plumazo. De hecho, aunque en los primeros
compases del film se hace hincapié en la
soledad del protagonista, a media película
el guión se aparta radicalmente de la novela,
mostrando a un grupo de supervivientes e iniciando
una historia de amor, de la que hablaremos en
el punto siguiente.
La protagonista femenina cambia su nombre de
Ruth por Lisa y también
sus orígenes e intenciones. Fue la señora
Corrington la que tuvo la idea
de incluir a una protagonista (Rosalind
Cash) que parece directamente salida
de una blaxpotation, lo cual aunque se aparta
radicalmente del personaje descrito en Soy
leyenda, crea a una protagonista femenina
de fuerte personalidad.
El dato más curioso es que en la parte
final del film, The Omega
man parece inspirarse más en The
last man on Earth que en la novela de Matheson,
al recuperar la posibilidad de curación
mediante la sangre del protagonista, que pasa
a convertirse nuevamente en medicina y última
esperanza de recuperación de la humanidad.
En este caso, aunque el protagonista también
es finalmente eliminado por el propio Matthias
en una suerte de “duelo final” en
el que la tecnología (un subfusil que se
encasquilla en el peor momento) falla a Neville
-que es eliminado por una simple lanza aunque
con su último aliento hace entrega a los
supervivientes de una botella con el suero que
ha sintetizado a partir de su sangre que servirá
para salvar a Lisa, que se convertirá
gracias a la sangre de su amado en la esperanza
para el futuro-.
La ambientación está en mi opinión
bastante más lograda que en la versión
anterior, a pesar de que, al no tener posibilidad
de desalojar una ciudad para el rodaje, se las
apañaron rodando fines de semana en las
zonas comerciales de Los Angeles (al parecer la
ciudad quedaba prácticamente desierta los
domingos). Siendo especialmente destacable, una
secuencia en la que una vista aérea del
protagonista va elevándose mostrándonoslo
rodeado de una ciudad “muerta”. Esa
secuencia fue copiada posteriormente en la que
es quizás la secuencia más recordada
de Resident
evil (Paul W. S. Anderson , 2002) al final
de la película.
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| Una de las mejores
secuencias es una que nos muestra al protagonista
en medio de una calle, mientras una vista
aérea comienza a elevarse mostrando
la desolación que le rodea. |
Ambas películas, curiosamente, muestran
escenas similares en muchos puntos, como si The
Omega man quisiera rendir homenajes a The
last man on Earth. Uno de los más
destacables es la secuencia del cine. El Dr.
Morgan utiliza un proyector para ver películas
de su familia perdida, mientras que vemos a Neville
entrar a un cine y tras, manejar el mismo el proyector,
ver Woodstock (Michael
Wadleigh, 1970), un musical en el que un entrevistado
dice algo sobre “vivir la vida sin miedo”,
describiendo una hipotética situación
muy similar a la que Neville vive en
ese momento. Ambas son secuencias antológicas,
una en la que el protagonista nos muestra la dolorosa
añoranza de su familia y la otra en la
que el protagonista lo siente de los pasados y
parece reflexionar sobre si merece la pena vivir
una existencia como la suya.
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| Morgan
se dispone a ver una película de su
familia desaparecida (izda.), mientras Neville
-subfusil en mano, es el único espectador
de un cine donde se proyecta Woodstock
(dcha). |
Éste es, junto al antídoto en la
sangre del protagonista, el homenaje más
claro, pero no es el único ni mucho menos:
momentos como “el cambio de coche”,
las conservas de la cocina, el protagonista encañonado
por la superviviente femenina o el uso de bombas
de humo, me parecen homenajes bastante claros
al film anterior.
También creo que merece destacarse, una
secuencia en la que el brazo de un vampiro, queda
atrapado al cerrar la puerta en The
last man on Earth. Esa secuencia es actualmente
un “clásico” en los films de
terror especialmente en los de muertos vivientes.
Llegados a este punto, la pregunta es: ¿qué
película es mejor? Eso es difícil
de decir y, como de costumbre, es algo muy subjetivo.
Sin duda, como adaptación,
The last man on Earth se lleva la palma
por ser mucho más fiel a la novela y a
su mensaje, aunque deje de lado algunas reflexiones
como la de los iconos religiosos. Curiosamente,
y a pesar de ser una película más
antigua, pienso que ha envejecido mucho mejor
que The Omega man.
Pero personalmente, y quizás por sus
personajes, me quedo con The
Omega man. A pesar de que como dije, no
ha envejecido demasiado bien, encuentro a sus
personajes (elemento principal de cualquier historia)
mucho más carismáticos. A ello,
sin duda, puede contribuir el hecho de que vi
el film protagonizado por el señor Heston
en mi tierna infancia y me impresionó tanto
el personaje de Neville como el inquietante
Mathias. Obviamente, salvo sus personajes,
su argumento general y su banda sonora, que se
me quedó grabada, no recordaba gran cosa
más y al revisarla encontré algunas
escenas (como el accidente del helicóptero)
incluso ridículas y el aspecto de algunos
personajes (como a Neville disparando
por una ventana vistiendo esa especie de bata
de color verde) un tanto “cantosos”.
Otros detalles, en los que obviamente no reparé
en mi más tierna juventud y que ahora percibí
al revisarla, incluyen esa escena en la que los
mutantes destruyen los cuadros de Neville,
que me hace pensar que tomaron elementos prestados
de la novela 1984
de George Orwell, que no estaban
en Soy leyenda
o secuencias como esa huida en moto por unas escaleras,
que parece casi calcada de una secuencia similar
de La Jungla humana (1968),
de Don Siegel.
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| The
Omega man (izda.) y
La Jungla humana
(dcha). |
Pero a pesar de todos sus defectos y aunque actualmente
son muchos los que la consideran una simple película
de acción, siempre tendrá un rincón
destacado en mi colección de películas.
Tengo entendido que la nueva adaptación
que se está preparando, será más
en la línea de The
Omega man, quizás se deba a que
el tema del vampirismo tampoco haya convencido
hoy día a los guionistas; pero también
es posible que The Omega
man, y pese a quien pese, sigue siendo
una película de culto para muchas personas
entre las que me incluyo.
junio de 2006
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The Omega man
se estrenó el 1 de agosto de 1971 en Estados
Unidos.

John Corrington (1932-1988)

La casa tapiada ha sido sustituida por esta especie
de bunker, ya que los mutantes de The
Omega man son capaces de razonar y una
casa tapiada no les duraría mucho.

Lisa, la protagonista femenina, parece
salida de una blaxplotation.

La ambientación
está quizás algo más lograda
que en la versión anterior; lo cual teniendo
en cuenta que ante la imposibilidad de desalojar
la ciudad, se rodó durante fines de semana.

El brazo atrapado por la puerta, una imagen "clásica",
especialmente en las películas de muertos
vivientes.

Los mutantes destrozando los cuadros,
secuencia que recuerda a 1984.
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