Director,
guionista y productor finlandés, Renny
Harlin nació en el seno de una
familia dedicada a la medicina. En 1980, cuando
aún estaba en la Escuela de cine de la
Universidad de Helsinki, Harlin
rodó su primer cortometraje. A partir de
aquí se dedicó a seguir rodando
cortos, anuncios publicitarios y documentales.
A mediados de los años 80 se trasladó
a los Estados Unidos. Allí se introdujo
en la industria gracias a dos títulos de
bajo presupuesto Infierno
en el ártico de 1986, un thriller
de acción ambientado en la guerra fría,
y Presidio de 1988,
un film de terror protagonizado por un principiante
Viggo Mortensen.
Estos títulos le servirían de
carta de presentación, y pronto consiguió
que lo contrataran para dirigir Pesadilla
en Elm Street 4 (1988). El éxito
cosechado por Chuck Russell en
la tercera parte, cambiando el enfoque de la franquicia
hacia un lado menos terrorífico y más
cómico, marcó la pauta a seguir
por Harlin. Estaba claro que
la serie en sí no iba a poder evolucionar
más, así que lo mejor era divertirse
con lo que había y centrar toda la creatividad
en diseñar imaginativos y corrosivos asesinatos,
cediendo el papel principal de la serie a su verdadero
protagonista, Freddy Krueger.
A continuación, le ofrecieron sustituir
a Vincent Ward al cargo de la
tercera parte de Alien
(1992). Harlin, inteligentemente
desestimó el proyecto, que finalmente pasaría
a las manos de David Fincher.
En 1990 filmaría dos películas,
La Jungla 2. Alerta Roja,
uno de sus títulos más comerciales,
y Las aventuras de Ford
Forlaine, parodia detectivesca protagonizada
por Andrew Dice Clay. Con la
primera logró destacar por su habilidad
para realizar escenas de acción. A pesar
de que la cinta era deudora del éxito de
la primera parte, Harlin se las
apañó para mantenerse fiel a la
línea planteada por John McTiernan,
y ofrecer un entretenido espectáculo para
el lucimiento de Bruce Willis.
Lo contrario sucedería con Las
aventuras de Ford Forlaine. A pesar de
que la cinta ha conseguido mantener con el tiempo
una especie de extraña veneración
de culto, motivada en gran parte en nuestro país
por el doblaje realizado por Pablo Carbonell,
la cinta resulta demasiado excesiva y absurda.
Su protagonista Andrew Dice Clay
era un cómico de cierta fama en Estados
Unidos, pero desde luego no era Bruce
Willis, por lo que la cinta no obtuvo
el tirón comercial esperado.
Tres años después estrenó
el thriller de acción Máximo
Riesgo (1993), película protagonizada
por Sylvester Stallone. En esta
película tiró de una de sus aficiones
para realizar su mejor película hasta la
fecha. El film se convierte en una excelente cinta
de acción, con un ritmo muy ajustado, unas
impactantes escenas que saben sacar un vertiginoso
partido de la montaña, y la presencia de
un villano sádico y avaricioso como nos
gusta ver en el cine, muy bien interpretado por
John Lithgow. La película
obtuvo un merecidísimo éxito, y
catapultó a Harlin a lo
alto del star system hollywoodiense.
Por esa fecha conoció a la actriz Geena
Davis, con la que contraería matrimonio
y trabajaría en dos películas La
isla de las cabezas cortadas de 1995, y
Memoria letal de
1996. La primera era una cinta de piratas que
intentaba recuperar un género perdido desde
el fracaso de Roman Polansky con
Piratas en 1986.
Este film de aventuras marítimas supuso
un gran fiasco comercial para el director finlandés,
y el género tendría que esperar
hasta la llegada de Piratas
del Caribe (Gore Verbinski, 2003) para reconciliarse
con el público.
A pesar de todo, la cinta cuenta con algunas
escenas de acción bastante espectaculares,
pero el guión resulta del todo insostenible
y muchos actores parecen completamente descolocados
en sus papeles. Siendo el verdadero rey de la
función Matthew Modine,
el único que se ve disfrutar realmente
de su participación en la película.
Tras este fracaso Harlin regresaría
al thriller de acción para recomponer su
reputación. Para ello contó con
un guionista estrella del género, Shane
Black, creador de la saga de Arma
Letal. Precisamente la participación
de Black sería muy criticada,
ya que esta sería la primera vez que u
guionista cobraría la cantidad de 3 millones
de dólares por un trabajo. Harlin
volvió a contar con Geena Davis
en el papel principal, quien por esa época
estaba dispuesta a convertirse en la nueva referencia
femenina del cine de acción, recogiendo
el testigo de Sigourney Weaver y
Linda Hamilton. La película
volvió a ser un fracaso en taquilla dejando
la carrera de Harlin en una situación
delicada. Además la relación matrimonial
entre director y actriz se deterioraría
y terminarían separándose en 1997.
A partir de aquí la carrera de Harlin
ha entrado en una paulatina decadencia, con títulos
que poco han añadido a su filmografía
y que incluso nos llevan a dudar que se trate
del mismo director de títulos como La
Jungla 2 o Máximo
Riesgo. |