A continuación
pasaría a dirigir Deep
blue sea en 1999, un thriller con el que
quería emular al Steven Spielberg
de Tiburón
(1975). El tiro le salió por la culata,
y la película no hace más que hilar
una incongruencia tras otra. Con algún
resto de la habilidad del director para dar un
cierto ritmo a la cinta, llama la atención
esa capacidad de los escualos para cambiar de
tamaño, como si del cuchillo de Psicosis
(Alfred Hitchcock, 1960) se tratara, dependiendo
de las dimensiones del escenario.
En 2001, Harlin intentaría
reencaminar su carrera intentando rememorar sus
mejores tiempos y volviéndose a emparejar
con Sylvester Stallone en la
cinta sobre formula 1 Driven.
La película parte de un guión escrito
por el propio Stallone, cuya
situación en la industria era igual de
precaria que la del director, y la cinta vuelve
a ser un nuevo varapalo artístico y comercial
para Harlin. La película
cuenta con algunas secuencias de carrera interesantes,
pero la historia redunda en el clásico
melodrama generacional que tanto le gusta a Stallone,
y que tan pocos resultados le había dado
en Rocky V (John
G. Avildsen, 1990).
Como elemento adicional la cinta contaba con
varias referencias a personas y carreras reales
con el fin de agradar a los aficionados al mundo
del motor.
El fracaso de la cinta impone un parón
en la carrera del director, quien regresa a la
silla del director en 2004 con el thriller Cazadores
de mentes. Partiendo de un argumento que
se inspira en la obra de Agatha Christie
Diez Negritos,
Harlin realiza una infumable
cinta de suspense, repleta de incoherencias y
que resulta altamente aburrida. Además,
cuenta con trabajos interpretativos verdaderamente
penosos, como los perpetrados por Christian
Slater o el rapero LL Cool J.
Cuando ya parecía que la carrera del
director no podía caer más bajo,
acepta hacerse cargo de la remodelación
de El
exorcista. El comienzo (2004). Para esta película,
el director y guionista Paul Schrader
había realizado una primera versión
que no había sido del gusto de los productores.
Estos se pusieron en contacto con Harlin
para ver si podía remediar el entuerto.
El principal problema era que la cinta de Schrader
era demasiado teológica y prescindía
de la típica casquería asociada
a la serie. Harlin dijo que la
única solución era volver a rodar
el 95% de la película, cambiando algunos
actores y el enfoque de la historia. Su versión
de El Exorcista
entraría más en el terreno del cine
de aventuras, tipo Indiana Jones, con
algunos elementos gore, más que en el cine
de terror, dando como resultado una cinta ridícula
de la que únicamente se podría salvar
la interpretación de Stellan Skarsgard,
quien repetía como un joven padre Merrin
tras protagonizar la cinta de Schrader.
Afortunadamente, la película se estrelló
estrepitosamente en taquilla, aunque los productores
supieron sacarle algo de partido al editar en
DVD la versión de Schrader,
de forma que la cinta obtuvo algo de suerte en
el formato doméstico, al menos por el morbo
de comparar ambas versiones.
Su última película es el film
de terror adolescente
La alianza del mal (2006), con la que Harlin
ha subido ligeramente el listón después
de sus desastrosos últimos trabajos, aunque
quedando aún muy lejos de sus trabajos
más destacados, incluso por debajo de obras
fallidas como Memoria
letal (1996). |