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CINE | marzo de 2007 Manuel E. Díaz Noda
DAVID LYNCH (2/2)
 

Tras el éxito de Terciopelo azul, David Lynch tardó cuatro años en desarrollar un nuevo proyecto, que en este caso sería para un medio diferente, la televisión. En 1990, junto con el productor Mark Frost, el director creaba la serie Twin Peaks, que pasaría a convertirse en un auténtico fenómeno internacional debido a su fusión de características propias de las series de detectives con elementos fantásticos.

Para la serie Lynch recuperó nuevamente a Kyle MacLachlan, quien interpretaría al inefable agente Cooper. A su lado destacaba la presencia de un joven elenco, principalmente femenino, capitaneado por Lara Flynn Boyle, Sherilyn Fenn, Mädchen Amick, y especialmente Sheryl Lee, que llegarían a la fama de manera meteórica, para después caer en el olvido con la misma rapidez.

Lo que para todo el mundo parecía una cinta sobre fantasmas y seres sobrenaturales, realmente escondía una historia de incesto, cuyo desenlace provocó la paulatina pérdida de interés por parte del público. Esto, sumado al cambio en la franja horaria de emisión de la serie, y una temporal ausencia de Lynch, que se encontraba rodando una nueva película, llevaron al cierre definitivo de la serie al final de la segunda temporada.

Lynch intentaría mantener su posición en el medio catódico con otras dos series, On the air (1992) y Hotel Room (1993), pero ambas pasaron casi desapercibidas por el público.

Con su fama en plena ebullición gracias a Twin Peaks, Lynch optó por adaptar la novela Sailor y Lula, del escritor Barry Gifford, bautizando a la película Corazón salvaje (1990). A partir del formato de las películas de carretera, Lynch rodó una cinta episódica, que suponía una revisión perversa y decadente de El mago de Oz.

En el apartado de interpretación femenina, Lynch repetía con Laura Dern, en un papel diametralmente opuesto al de Terciopelo azul, y una estrambótica Isabella Rossellini, como la exuberante Perdita Durango. Además la cinta contó con la presencia de Diane Ladd, madre en la vida real de Laura Dern.

En lo referente a los actores, destacan dos incorporaciones al universo de David Lynch, Nicolas Cage y Willem Dafoe. Cage se puso en contacto con Lynch y le transmitió su interés por trabajar con él. Algunas de las aportaciones del actor a la cinta incluyen esa chaqueta de piel de serpiente que tenía guardada en su armario a la espera de un proyecto donde poder lucirla.

Sin embargo sería Willem Dafoe quien atrajera todos los comentarios con sus breves minutos en pantalla. Al igual que sucediera con Dennis Hopper en Terciopelo azul, la presencia y el carisma de Dafoe eclipsaron al protagonista, además de protagonizar una de las escenas censuradas en Estados Unidos de la película, el momento en el que tropieza y se pega un tiro en la cabeza, salpicando la pared con sus sesos. Ya Lynch había mostrado en títulos anteriores su tendencia a mostrar chocantes y directas escenas sangrientas, y Corazón salvaje no iba a ser menos.

Lo mismo sucede en lo referente al sexo, que está muy presente a lo largo de la cinta, sobre todo a la hora de explicitar el tipo de relación que une a Sailor y Lula.

Tras Corazón salvaje Lynch retomó su puesto en Twin Peaks, pero el camino que había seguido la serie bajo la directriz única de Mark Frost se alejaba por completo de lo pensado inicialmente por Lynch, con una trama de contactos alienígenas.

Tras la cancelación de la serie, inició la producción de Twin Peaks. Fuego camina conmigo (1992), una precuela en la que se contaban los últimos días de vida de Laura Palmer. Para ello rescató a gran parte del reparto original, a excepción de Lara Flynn Boyle, que fue sustituida por Moira Kelly. La cinta fue un fracaso. Excesivamente pretenciosa y seria, no respetaba el elemento lúdico y cómico de la serie que había sido uno de los puntos más característicos.

La primera parte de la cinta se pierde en presentar antecedentes de lo sucedido en Twin Peaks y sus primeros 40 minutos resultan bastante irregulares. Sin embargo, una vez la trama se centra en Laura Palmer la cinta se transforma y se convierte en un crudo relato sobre la pérdida de la inocencia y la bajada a los infiernos de una sociedad descarriada.

Si en la serie de televisión se nos decía que Laura Palmer no era en realidad ese modelo perfecto de adolescente que todos pensaban, en la película Lynch redime al personaje y la vuelve a elevar a su puesto de mártir.

Tras el fracaso de Twin Peaks. Fuego camina conmigo, Lynch se distanció del cine. Volvió a centrarse en sus pinturas, sus esculturas, sus libros de poesía, y salvo un fragmento de la película Lumiere y compañía (1995) y algunos cortos que rodaba a nivel personal, los aficionados al cine pasaron cinco años sin tener noticias suyas.

En 1997 regresó con Carretera perdida, una cinta que retomaba la línea de Terciopelo azul, pero que al mismo tiempo iniciaba una nueva trayectoria en su carrera cinematográfica, donde se ha ido despojando de los elementos narrativos tradicionales. En Carretera perdida, tal y como hiciera Hitchcock en Vértigo (1958), fusiona dos historias en principio independientes, relacionándolas de una manera abstracta a través de la mutación del personaje principal. Lejos de amilanarse por el fracaso de su anterior largometraje, Lynch optó por radicalizar su postura, logrando esta vez un gran éxito que le reconcilió con un público que le había añorado en estos años de ausencia.

Impredecible siempre, Lynch cambió radicalmente de postura para su siguiente trabajo, Una historia verdadera (1999). Basándose en una historia real, Lynch eliminó los acostumbrados elementos sórdidos y violentos de su obra anterior, y realizó una película luminosa, emotiva, y optimista, extraordinariamente interpretada por Richard Farnsworth.

A lo largo de la cinta el director va derrumbando uno a uno los pilares sobre los que había edificado toda su filmografía, permitiéndose únicamente un pequeño guiño final con la presencia de Harry Dean Stanton. A pesar de esto consigue mantenerse fiel a sí mismo, y que la película sea un elemento insólito de su carrera, pero al mismo tiempo perfectamente identificable como una obra de David Lynch.

Por esta época, Lynch inicia una nueva línea de trabajo, aprovechando las posibilidades que le ofrece el espacio virtual de Internet. La red le permite dar salida a un tipo de experimentación audiovisual que en aquel momento resultaba completamente inviable desarrollar dentro del espacio de una película comercial.

Mulholland Drive iba a ser el regreso triunfal de Lynch al medio catódico. Tomando como modelo Twin Peaks, había ideado una trama de suspense situada en el mundo de Hollywood, con la que también buscaba tratar elementos metalingüísticos sobre el cine dentro del cine. Sin embargo una vez finalizado el episodio piloto la productora se echó atrás y canceló el proyecto.

Lynch decidió entonces reconvertir la idea en un largometraje, rodando nuevo material para cerrar los cabos abiertos y que pudiera ser auto conclusiva. El resultado es la evolución natural de Carretera perdida.

El director recupera su mundo habitual repleto de personajes siniestros y grotescos, con una historia nuevamente deudora del legado de Hitchcock y su obra máxima, Vértigo.

Dividida en tres bloques, los dos primeros se atienen a lo esperado del director. La historia resulta extraña, críptica, pero hasta cierto punto mantiene una naturaleza narrativa. Sin embargo, en los veinte minutos finales Lynch se despoja definitivamente de las imposiciones de la historia y convierte el desenlace de la historia en un conjunto de imágenes convulsas que suponen una bofetada en la cara al espectador.

Éste, que esperaba una conclusión que diera sentido a los dos bloques anteriores, se queda atónito ante el brutal cambio de registro, obligado por el director a ser él mismo quien busque interpretaciones que expliquen lo sucedido.

Con este último tramo, Lynch reconcilia la línea evolutiva de su obra que iniciara con Terciopelo azul con su opera prima, Cabeza Borradora, lo que sumado a sus trabajos en el terreno virtual, ha allanado el camino para su siguiente paso experimental, al que ha titulado Inland Empire.

Twin peaks

Twin Peaks (1990-1991)

 

 

 

 

 

Corazón salvaje

Corazón salvaje (1990)

 

 

 

 

 

Twin Peaks. Fuego camina conmigo

Twin Peaks. Fuego camina conmigo
(1992)

 

 

 

 

 

 

Carretera perdida

Carretera perdida (1997)

 

 

Una historia verdadera

Una historia verdadera (1999)

 

 

Mulholland Drive

Mulholland Drive (2001)

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