Gracias
a la literatura y al cine Hannibal Lecter
se ha convertido en uno de los personajes más
carismáticos y seductores del cine reciente.
Heredero en su porte, en su voraz apetito, en
su mirada hipnotizadora y en su desprecio por
la vida humana de la estirpe del vampiro, la presencia
de este personaje creado por la imaginación
del escritor Thomas
Harris lleva 26 años conviviendo con
nosotros. También como los vampiros, da
la impresión de que la edad no pasa para
él, ya que en su última aparición
damos un salto en el tiempo y se nos presenta
más joven que nunca.
Donde mejor podemos apreciar la importancia
de este personaje es en la carrera de su creador.
Thomas Harris debutaría como novelista
en 1975 con Domingo negro,
un libro sobre un grupo de terroristas que deciden
volar el escenario de la Super Bowl. La novela
tuvo una excelente acogida comercial y fue llevada
al cine en 1977 por John Frankenheimer.
En 1981, Harris publica su segundo
libro, Dragón Rojo.
Ésta sería la primera novela en
la cual aparecía el personaje de Hannibal
Lecter, centro absoluto de toda la obra literaria
posterior de Harris, quien desde
entonces no ha escrito ninguna novela que no contara
con al presencia del caníbal.
Siete años después publicó
El silencio de los corderos,
que inicialmente se publicó en nuestro
país con el título de El
silencio de los inocentes. Este se convertiría
en su libro y el verdadero detonante del mito
de Hannibal Lecter.
La tercera entrega de la serie protagonizada
por el psiquiatra psicópata sería
Hannibal. La publicación
de la novela tendría lugar en 1999, cuatro
años después de la adaptación
cinematográfica de la anterior, y ya con
el personaje convertido en un icono moderno. Esto
provoca que a partir de esta novela Hannibal
deja de ser un personaje secundario para convertirse
en el principal protagonista.
Su última novela hasta la fecha ha sido
Hannibal Rising,
donde se nos narra la juventud de Hannibal
Lector, y que Harris se
ha encargado personalmente de adaptar como guión
cinematográfico.
Si bien las obras de Harris
siempre han funcionado muy bien en el mercado
literario, hay que reconocer que el verdadero
tirón del personaje, el medio por el cual
ha llegado a un público más amplio
ha sido el cine.
La primera aparición de Hannibal
Lecter en una pantalla de cine tuvo lugar
en 1986, en al película Hunter,
que adaptaba la novela Dragón
Rojo. El director de esta primera aproximación
sería un debutante Michael Mann.
Posteriormente Mann ha destacado
como un potente realizador en títulos como
Heat (1995), El
dilema (1999), o Collateral
(2004), sin embargo, en aquel momento su experiencia
se limitaba a ser el creador de la serie de televisión
Corrupción en Miami
(1984-1990).
Con respecto a la película hay quien la
tacha de esteticista y aburrida, y hay quien la
reivindica como una obra de culto. Nosotros preferimos
quedarnos en un término intermedio, con
algunas propuestas visuales interesantes, pero
lastrada en su conjunto por la labor de un director
aún imberbe que no acaba de sacar el máximo
partido al material que tiene entre manos.
En lo referente a la interpretación las
aportaciones de William Petersen,
más tarde famoso por su papel de Grissom
en C.S.I., Brian
Cox y Tom Noonan son
excelentes, pero carecen del glamour que posteriormente
han adquirido las adaptaciones de las novelas
de Thomas Harris.
Si Hunter contaba
con un grupo de fans dispuestos a no dejar que
la película cayera en el olvido, el momento
de eclosión tanto del personaje como de
la obra de Harris tendría
lugar en 1991 con la adaptación de El
silencio de los corderos.
Curiosamente, podemos encontrar varias similitudes
entre estas dos primeras obras de Harris
sobre Lecter. En ambas tenemos un agente
del F.B.I. que pide ayuda al psiquiatra visitándole
en su celda, y en las dos Lecter se mantiene
como un personaje secundario cediendo el protagonismo
a un asesino en serie externo.
Sin embargo, el director de esta segunda adaptación,
Jonathan Demme, supo actuar de
manera inteligente, reconociendo que el verdadero
interés de la historia no estaba en la
trama sobre la captura del psicópata llamado
Buffalo Bill, sino en la enfermiza relación
que se establece entre Lecter y la novata
Clarice Starling.
Esto resulta evidente en el tercer acto de la
cinta, donde se reduce la presencia del caníbal
y la historia pierde interés. Parte de
este éxito se encuentra también
en la sabia labor de casting, en ese enfrentamiento
interpretativo de Jodie Foster
y Anthony Hopkins. Hay que recordar
que por aquel entonces era un actor británico
con fama de profesional y versátil dentro
de la industria, pero prácticamente desconocido
por el público. En este sentido, su descubrimiento
se convirtió en la piedra angular del éxito
de la película y lanzaría al actor
al estrellato.
La película triunfaría gracias
al acercamiento sutil, pausado y detallista de
su director, y fue reconocida con 5 Oscars, entre
ellos los de mejor película, mejor actor
y actriz principal y mejor director, algo bastante
inusual para una cinta de terror. |