Si existe
una auténtica simbiosis entre distintos
elementos de la cultura del siglo XXI es, sin
lugar a dudas, la historia misma de los Transformers.
Su desarrollo explica cómo se pueden combinar
distintos elementos, los cuales no guardan ninguna
relación entre sí, y al final, dar
como resultado toda una mitología llena
de los escenarios y los personajes que definen
una historia.
Todo comenzó a principios de los años
70 cuando el mayor fabricante de juguetes del
Japón, Takara, logró
la licencia de la empresa Hasbro Brother
para fabricar, en su país, el G.I.JOE
(el primer muñeco articulado de la historia
y todo un referente cuando se habla del mundo
del juguete).
Sin embargo Takara, en vez
de fabricar una línea de héroe de
acción, decidió crear, partiendo
del molde original del muñeco, una figura
transparente con elementos mecánicos que,
a su vez, se combinaban en una línea de
coches-robots.
De esta forma se iniciaba la línea Microman
y Diaclone, antesalas de experimentación
de los futuros robots transformables. El experimento
fue todo un éxito y supuso que la propia
Hasbro (a principios de los 80)
le planteara a Takara unir sus
fuerzas y desarrollar plenamente las mencionadas
series.
Así nacería la primera versión
del Optimus Prime -01 Convoy, en la versión
japonesa- o de su enemigo Megatrón,
dentro de la serie Transformer Junior
de Takara Microman/ Microchange.
El resultado final vería la luz en 1984
cuando Takara fundiera las líneas
Microman y Diaclone
en una sola llamada, genéricamente, The
Transformer.
Hasbro quería que aquellos
juguetes tuvieran su propia historia, en donde
se contara el origen de los robots que se pueden
convertir en cualquier objeto, y que dotara a
cada personaje de los rasgos que definen a las
personas en su relaciones.
Fue entonces cuando la empresa empezó
la búsqueda de un colectivo capaz de lograr
su propuesta siendo Marvel Comics
quien al final obtendría el encargo de
dotar a la línea de juguetes de una identidad
propia.
Marvel asumió el encargo
con el entusiasmo propio de aquellos años
80 donde se buscaban todo tipo de fórmulas
para captar a nuevos lectores y aumentar las ventas,
aunque tuvo mucho que ver el editor, y luego guionista
de la serie, Bod Budiansky. Éste
comprendió las inmensas posibilidades que
los juguetes de Hasbro ofrecían
a un medio como el cómic para narrar sus
aventuras y se puso manos a la obra para lanzar
la primera serie limitada, de cuatro números,
en la que se contarían los orígenes
de los personajes, en el tecnológico planeta
Cybertrón, y cómo éste se
vio sacudido por una violenta guerra civil entre
los heroicos Autobots, liderados por
Optimus Prime, y los renegados Decepticons,
bajo el férreo control de Megatrón.
El primer número contaba con la portada
de Bill Sienkiewicz y el guión
de Bill Mantlo.
La serie fue todo un éxito y Marvel
empezó la publicación de la serie
regular, mientras se implicaba en su adaptación
a la pequeña pantalla (que duró
cuatro temporadas, con un largometraje aprovechado
para presentar personajes que luego tendrían
un desarrollo posterior)
Durante esos años la filial de Marvel
en Inglaterra (Marvel UK) sacó
su propia publicación dedicada a los robots,
en formato revista, combinando la edición
de historia ya aparecidas en la serie original
con otras escritas y dibujados por autores británicos
(siendo ésta mucho más popular que
la original y llegando a publicarse más
de 300 números, frente a los 80 que duró
al serie de Marvel).
A su vez, en 1987 aparecería el primer
cruce entre los Transformers y los G.I.JOE
(el cual se ha repetido un total de tres veces)
demostrando la longevidad de la idea.
No en vano, la segunda generación de
los robots volvería a las estanterías
en los números 139-142 de los G.I.JOE
(en 1993), pero para desaparecer 12 entregas después.
Ha tenido que pasar una década y varias
revisiones de los personajes, en especial en formato
televisivo, del cual destacaría Transformers
Armada y Beast War -esta última
en la que los robots acaban en un mundo primitivo
y deciden asumir la forma de animales, dotando
a la serie de un sin fin de aventuras, mezcla
de naturalismo y mecanicismo, que no dejan indiferente
al espectador- para que los Transformers
volvieran hasta los estantes de las librerías.
En esta ocasión se trató de la
editorial Dreamwave Comics -propiedad
del dibujante Pat Lee- quien
decidió rescatar las aventuras de los aguerridos
robots y presentarlos con toda la grandiosidad
de sus diseños, merced a las nuevas técnicas
de dibujo y composición de página,
propias de este siglo.
Como ejemplo, la portada de primer número
estaba pensada como un póster en tres partes,
donde se presenta a los protagonistas de la serie.
Lee y el resto de los responsables
de las series gráficas decidieron adoptar
un estilo que los emparentaba, claramente, con
la estética manga, aunque con toques propios
de los cómics publicados en los Estados
Unidos –lo que se conoce como Ameri-manga-.
En el tiempo en el que la compañía
comercializó la nueva serie gráfica
de los enormes robots -2002-2004- se lanzaron
un total de siete series, incluyendo un cruce
entre los Transformers y los G.I.JOE,
otros de los personajes estrellas de la empresa
Hasbro.
Lee y su equipo trataron de
dotar a sus Transformers de una señas
de identidad propias del siglo XXI, lo que supuso
no continuar con los argumentos originales de
Marvel Comics, aunque su influencia,
en muchas de las historias, es más que
palpable.
Cuando Dreamwave cerró
sus puertas, la licencia pasó a manos de
la editorial IDW, la cual continuó
con algunas de las tramas que quedaron pendientes
por el cierre de Dreamwave, a
la vez que desarrollaba nuevas líneas argumentales.
A partir del verano de 2006, Norma Editorial
decidió que ya era hora de que los Transformers
regresaran a las librerías de nuestro país
merced, también, al anuncio de que Steven
Spielberg y su compañía
Dreamworks había llegado
a un acuerdo con Hasbro Toys
para llevar a la gran pantalla las aventuras de
los Transformers.
El realizador escogido para tal hazaña
fue el siempre controvertido, pero espectacular
director Michael Bay, aficionado,
al igual que Spielberg, a los juguetes clásicos
de los personajes.
Norma Editorial comenzó
con la publicación de Transformers
Generation 1 –La
nueva generación- para continuar
con Transformers Armada
y, en los próximos meses Transformers
Energón. La editorial también
se encargará de publicar la mini serie
de cuatro números que adapta el guión
original de Alex Kurtzman y Roberto
Orci para la gran pantalla.
Son historias tremendamente entretenidas, dotadas
de un mayor ritmo y con colorido que trata de
respetar el cromatismo propio de los juguetes
–algo que considero todo un acierto- al
respetar el espíritu de los diseños
originales.
En cuanto a la película, después
de que las cadenas de televisión de todo
el mundo -en especial Cartoon Network-
repusieran las series clásicas de animación,
se convirtió, durante su génesis
en uno de los secretos mejor guardados. Los sucesivos
tráilers fueron desvelando, poco a poco,
el paso de los juguetes al mundo real, con unos
resultados realmente espectaculares. El último
de todos, estrenado hace tan sólo unos
meses, deja muy a las claras que, junto al estilo
espectacular y algo confuso de Bay,
los robots lucen –por lo menos lo que se
puede ver de ellos- un aspecto increíble,
sobre todo cuando se transforman ante el espectador.
La película ha sido presentada en Barcelona,
en un pase especial, antes de la rueda de presentación
del festival de cine fantástico de Sitges
2007, muestra de la fuerte apuesta que
dicho estreno supone para este próximo
verano.
Detractores ya tiene, como los hubo cuando el
Salón
Internacional del Cómic de Tenerife 2004
decidió organizar un pequeño recorrido
por la historia de los personajes y aprovechar
para presentar las series de la editorial Dreamwave,
inéditas por entonces en nuestra geografía.
Claro que también estamos los que piensan
que los Transformers se merecen un lugar
de honor dentro del imaginario de las generaciones
que crecimos jugando con ellos y leyendo sus aventuras
gráficas.
Gracias a uno de esos “niños”
grandes, Steven Spielberg, los
Transformers han podido desembarcar en
la gran pantalla y, qué quieren que les
diga, a mí la idea me parece genial. Al
igual que la oportunidad brindada por Norma
para disfrutar con las nuevas aventuras gráficas.
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