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La Cripta
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CINE | marzo de 2008 por Manuel Díaz Noda
DAVID FINCHER

David Fincher ha conseguido con su breve filmografía convertirse en un destacado director, con una amplia legión de fans que esperan con ansia cada nuevo trabajo suyo. Su cine se caracteriza por ofrecer ambientes oscuros, mórbidos y claustrofóbicos, así como por presentar personajes torturados y traumatizados en situaciones extremas.

Fincher comenzó su carrera como animador para Industrial Light and Magic entre 1980 y 1984 aproximadamente, tiempo en el que trabajó en películas tan conocidas como El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) o Indiana Jones y el templo maldito (Steven Spielberg, 1984). En 1986 fundó la productora Propaganda Films, dirigiendo vídeos de alto presupuesto para artistas como Madonna con Express Yourself, George Michael, Aerosmith y los Rolling Stones con la canción Love Is Strong. Además desarrolló una importante carrera dentro del mundo de la publicidad, dirigiendo entre otras campañas para empresas de gran importancia como Nike.

Su llegada al cine no fue especialmente positiva, y sí bastante traumática. En 1992 fue contratado para rodar Alien 3. La cinta ya venía sufriendo un grave problema de producción. Tras la cámara ya habían pasado los realizadores Renny Harlin y Vincent Ward. Sería este último quien realmente definiera el proyecto y le aportara esa estética sucia, con tintes medievales. Durante el rodaje Fincher tuvo que sufrir la continua intervención de los productores, que no dejaban de imponerle la manera de hacer su trabajo. Además, éstos no dudaban en desacreditarlo delante del reparto, a lo que hay que sumar las filtraciones del guión y la pobre recepción que tuvo por parte del público.

A pesar de ello, y reconociendo que Alien 3 es por necesidad una cinta fallida e irregular, hay que reconocer que la película cuenta con algunos momentos que hacía presagiar la fuerza narrativa de su cine. Sin llegar en ningún momento a los niveles de las dos primeras partes, esta segunda secuela mantiene su dignidad con su intención de ofrecer un acercamiento diferente a la franquicia de Alien, sin caer en los tópicos de las dos primeras partes. En cualquier caso se trata de una cinta muy superior a las siguientes secuelas de la serie que ya si han optado por canibalizar a las obras de Ridley Scott y James Cameron.

Tras esta traumática experiencia, Fincher tardó tres años en regresar al cine. Sin embargo, su segundo trabajo estaba llamado a convertirse en uno de los clásicos del reciente cine de suspense. Seven (1995) contó a priori con los ganchos de Brad Pitt y Morgan Freeman, pero pronto el boca a boca hizo que la fama de la película superara a la de sus protagonistas. Al éxito de la película contribuyó notablemente el guión de Andrew Kevin Walter, la excelente fotografía de Darius Khondji, la banda sonora de Howard Shore, y la interpretación de un por aquel momento casi desconocido Kevin Spacey. Éste había llamado la atención gracias a su papel en Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1995), y gracias a Seven terminó de convertirse en una estrella, status que confirmaría años más tarde con su papel en American Beauty (Sam Mendes, 1999).

Siguiendo la estela de cinta oscura y claustrofóbica de El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991), Seven se convirtió en un modelo para el thriller de mediados de los 90 y principios del siglo XXI. A raíz de su éxito comenzaron a prepararse cintas como El coleccionista de amantes (Gary Fleder, 1997), El coleccionista de huesos (Phillip Noyce, 1999), La celda (Tarsem Singh, 2000) o Vidas ajenas (D.J. Caruso, 2004), marcadas por esa visión de un tipo de violencia sádica y morbosa, y un gran énfasis en la ambientación.

El éxito de Seven le permitió a Fincher acometer en seguida su siguiente proyecto, The Game (1997). Aquí de nuevo contó con un guión de Andrew Kevin Walter que en cierta forma seguía las pautas de Seven, con el personaje principal interpretado por Michael Douglas, siendo acosado por una serie de acontecimientos que derrumban su vida de comodidad y lujo para adentrarlo en el lado oscuro de la sociedad. Fincher nuevamente pone un gran énfasis en la ambientación. Su puesta en escena es compleja y arriesgada, sin embargo, en esta ocasión el guión no resulta tan efectivo como en su trabajo anterior. Las trampas de la trama son más evidentes, y hay varias incongruencias que lastran notablemente la verosimilitud de la historia. En cualquier caso se trata de un agobiante ejercicio de estilo que sigue ahondando en la definición del estilo personal de su director.

Sin ser un gran éxito como Seven, The Game tuvo una buena acogida en taquilla. Sin embargo, la carrera de Fincher parecía encontrarse en un impasse y podría acabar abocada a repetir los patrones de su mayor éxito. El director quiso salirse por la tangente y se arriesgo con otro proyecto provocador, El Club de la lucha (1999). Basada en una rompedora novela de Chuck Palahniuk, la cinta estaba protagonizada por Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter. La trama de la historia daba pie al director y a los actores a salirse de los patrones del cine tradicional y ofrecer una narrativa diferente y juguetona.

A lo largo de la cinta se respira una gran complicidad entre los actores y el director, y su afán por enfocar su trabajo desde una perspectiva un tanto anárquica. Afortunadamente, lo que se podía haber quedado en una mera travesura por parte de sus principales responsables, adquirió en manos de Fincher una mayor entidad, transformando a la cinta en un auténtico fenómeno de culto, apoyado por la fama que ya arrastraba la novela original.

El Club de la lucha convirtió a Fincher por segunda vez en un director de culto, sin embargo en esta ocasión no quiso precipitarse y se tomó con calma su siguiente proyecto. Éste sería La Habitación del pánico (2001), un thriller claustrofóbico, con tintes hitchcorianos, protagonizado por Jodie Foster. Sin ser una obra redonda, la cinta se sustenta principalmente en el notable trabajo de Foster, y en la alambicada puesta en escena del director. La presencia de actores como Jared Leto o Forrest Whitaker es también destacada, sin embargo, saben mantener un honorable puesto secundario, dejando todo el lucimiento a la actriz de El silencio de los corderos. Por otro lado, al desarrollarse toda la acción dentro de un mismo espacio, Fincher demuestra un gran dominio del espacio físico, dando una gran entidad a todo el escenario.

La fama de Fincher y el buen ojo comercial de Jodie Foster, una actriz acostumbrada a combinar con inteligencia la comercialidad con el talento artístico, dieron como resultado un gran éxito en taquilla.

Para Zodiac (2007), el director ha llevado a cabo una extensa labor de documentación. Al igual que el protagonista de su historia, el director parece haberse obsesionado con la figura del asesino del zodíaco. A pesar de no haber sido acogida favorablemente en la taquilla estadounidense, la crítica ha destacado el detallado trabajo de documentación que apoya a toda la historia.

Fincher se ha dado prisa en volver a ponerse tras la cámara, y ya ha rodado su próximo trabajo, The Curious case of Benjamin Button, donde vuelve a colaborar con Brad Pitt. Basada en un relato de Scott Fitzgerald, la película contará la historia de un hombre de 50 años que empieza a rejuvenecer mientras entabla una relación con una mujer 20 años más joven que él.

David Fincher visto por Gilles Descamps

David Fincher visto por Gilles Descamps.

 

 

 

 

Alien 3

Alien 3

 

 

 

 

David Fincher Seven

Seven

 

 

 

El club de la lucha

El Club de la lucha

 

 

 

David Fincher Zodiac

Zodiac, trabajo sobre un asesino real que conmovió a los Estados Unidos en la década de los 70 y que inspiró títulos como Harry el Sucio.

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