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MANGA | diciembre de 2008 por Eduardo Serradilla Sanchis
OSAMU TEZUKA

El 9 de febrero de 1989 fallecía en Japón una de las personas más influyentes dentro de la cultura popular japonesa y, por ende, una de las piezas capitales dentro del noveno arte, tal y como lo conocemos en la actualidad. Su nombre, Osamu Tezuka.
 
Nacido en 1928, Tezuka se crió en el Japón prebélico, en Takarazuka (prefectura de Hyôgo) de la década de los 30, desarrollando su gusto por el dibujo y la animación, herencia directa de las producciones de la factoría Disney, de los cortos de los hermanos Fleischer (en especial Popeye y Betty Boop) y de las tiras de prensa americanas como Bringing up Father, Annie o Little Nemo.

Tezuka vivió siendo un joven adolescente todos los sucesos de la Segunda Guerra Mundial, los mismos que acabaron con el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Dichas vivencias le marcarían de por vida, y por eso siempre quiso transmitir en su trabajo un optimismo y humanidad que el propio Tezuka no pudo disfrutar en su adolescencia.

Quizás, la elección de estudiar Medicina (carrera en la que Tezuka llegó a doctorarse) responda a su afán de curar las heridas de un Japón maltrecho después de una contienda tan dramática como destructiva.

Sin embargo, el futuro médico también sentía inquietudes artísticas, relacionadas con el formato gráfico, conocido por entonces con el nombre de koma-manga. Éste seguía las estrictas reglas de los clásicos relatos ilustrados japoneses (emonogatari).

Koma-manga

El origen del koma-manga hay que situarlo en los primeros diarios aparecidos en Japón. Si bien el primero de todos, el Yokohama Mainichi Shinbun apareció en 1870 -una década antes comenzaron a circular los primeros periódicos editados en lenguas extrajeras para las colonias residentes en el país- en 1962 apareció el Japan Punch, de cuyo nombre se derivaría la palabra PONCHI-E, la cual denominaba al dibujo satírico-político habitual en el viejo continente.

El caso es que, años después y para diferenciarse del estilo ponchi-e, Rakuten Kitazawa introdujo la palabra MANGA para designar un estilo de ilustración donde se satirizaba las costumbres y las situaciones propias del país.

Décadas después se popularizaron, tal y como ya hemos comentado, tiras de prensa americanas, traducidas al japonés. Su éxito animó a los autores a desarrollar historias propias, lo cual desembocaría en la publicación de Shô-chan no Bôken (Las aventuras de Shô-chan) uno de los primeros grandes éxitos del manga infantil.

Tales tiras perpetuaban las reglas de koma-manga, cuatro viñetas, pero la narración se desarrollaba de arriba a abajo, en vez de izquierda a derecha como en las tiras occidentales.

Primeros trabajos

Tezuka debutó en 1946 en el magazine Mainichi Shogakusei Shinbun con la obra Hachan´s Diary, la cual seguía los conceptos más clásicos del koma-manga. No obstante, Tezuka no terminaba de encajar sus inquietudes creativas en aquel sistema, el cual se presentaba, cada día, más obsoleto.

Por ello, cuando publicó su primer trabajo de importancia, Shin Takarajima (La nueva isla del Tesoro), Tezuka demostró que el futuro se estaba haciendo realidad en aquella obra.

El autor fue capaz de romper con el didactismo del koma-manga para dar cabida a una narración coherente, añadiendo los conceptos del dinamismo y la emoción dentro de la historia. Con ello dejaba claro sus dotes como dibujante y narrador de historias.

La importancia de esta primera obra queda reflejada por un dato, su tirada. Se estima que en su día se llegaron a vender 300.000 copias de dicha obra, en unos libros denominados akahon, algo digno de destacar en un Japón ocupado tras el final de la Segunda Guerra mundial y con buena parte de su territorio asolado por la contienda. Y no hay que olvidar que casi la mitad de la obra no tiene textos, sólo imágenes que se convierten en las verdaderas narradoras de la acción.

Además, el mismo año en el que se publicó la obra, apareció la primera revista especializada en dicho género narrativo bajo el nombre de Manga Shônen.

Tezuka pensaba que las imágenes actuaban como los verbos en una frase, por lo que él sólo debía añadir sustantivos y adjetivos para completar la composición.

Además, Shin Takarajima despertó la afición por el dibujo en muchos jóvenes de la época, muchos de los cuales no han dudado en comentar la tremenda influencia de Tezuka en su desarrollo posterior, tal y como es el caso de los autores de Doraemon, de Fujio-Fujiko, o los creadores Katsuhiro Otomo o Akira Toriyama.

Después de aquello, Tezuka se introdujo dentro del género fantástico con su trilogía de los Mundos Antiguos compuesta por Lost World (1948), Metrópolis (1949) y New World (1951). En ellos y explorando un género todavía poco desarrollado por el manga, Tezuka da rienda suelta a sus gustos literarios y cinematográficos, mezclando influencias de Sir Arthur Conan Doyle, Edgar Rice Burroughs, Julio Verne, Fritz Lang o Alex Raymond de una forma increíble para la época y para la actualidad.

Fruto de ello sería la posterior adaptación cinematográfica de Metrópolis, ya en el siglo XXI, filmada por Rin Taro y producida por Katsuhiro Otomo.

Años 50

Sin embargo, el talento del joven artista debió esperar hasta la década de los 50 para poder desarrollar el inmenso caudal de creatividad que albergaba su mente.

En los años 50, Tezuka creó sus tres obras más populares y conocidas: Tetsuwan Atom (Astro Boy), Jungle Taitei (El emperador de la jungla o Kimba el león blanco) y Ribon No Kishi (La princesa caballero o Chopy y la princesa, atendiendo al título que se otorgó a la serie de animación en nuestro país).

Ya con Tezuka muerto se acusó a la empresa Disney de plagiar los contenidos de Kimba el león blanco para su afamado largometraje El Rey león, acusación que quedó en sólo eso, pero que demuestra cuán larga es la sombra del artista.

En el extremo contrario están la acusaciones vertidas en los años 90 por parte de la asociación norteamericana Stop Racism against Blacks, la cual acusó a la mencionada obra de Tezuka de "fomentar el estereotipo racista y discriminante contra el africano, al presentarlo semidesnudo, de labios abultados y hablando un japonés rudimentario".
 
Tras aquello, la obra lleva una nota editorial de Tezuka Production en donde explica que de ninguna manera se ha querido ofender a personas o grupos étnicos y resalta que el cómic utiliza la parodia y la exageración como un modo de expresión.

Los responsables de los derechos de la obra de Tezuka aseguran que "la única responsabilidad del autor estriba quizás en que jamás tuvo conciencia de estar incurriendo en ninguna responsabilidad".

Por mi parte, y sin querer restar importancia al tema, diré que buena parte de las imágenes que sirvieron de base a Tezuka para el posterior desarrollo de su obra estaban incluidas en los cortos de la propia Disney, los estudios Fleischer y las tiras de prensa diarias. No debemos olvidar que los derechos civiles de los afroamericanos fueron una utopía hasta finales de los años 60 y, aún hoy día, la lucha continúa.

Esto no disculpa el carácter de las imágenes creadas por Tezuka, pero si explica cómo, mucho antes de las autopistas de la información, los estereotipos ya viajaban a lo largo del mundo sin necesidad de Internet. 

Volviendo al trabajo del autor, es digno de destacar que, en todas ellas, y en especial en Astro Boy, Tezuka demostró su capacidad para transmitir una sensación de dinamismo casi cinematográfica, revolucionando el concepto de lenguaje gráfico de una manera impensable tan sólo unas décadas antes.

Suyas son las aportaciones básicas para el manga japonés que hoy día invade las estanterías de las librerías especializas de todo el mundo.

El crítico de cómic Alex Samaranch, en un artículo aparecido en la revista Neko (número 57, Camaleón Ediciones, 1997) definía a Tezuka de la siguiente manera:

"A Tezuka se le debe lo que es el manga hoy día. Fue el que marcó las bases para dinamizar el medio y agilizar la narración.
Sus obras son más storyboards que cómics en el sentido que se entendía antes de que Tezuka apareciera.
Narra de manera casi cinematográfica e imbuye un dinamismo casi sobrenatural a sus personajes, que se mueven por las viñetas con un ritmo frenético.
Tezuka tenía un don natural para explicar historias y su simplicidad (no confundir con escatimar) era uno de sus mayores logros, haciendo sus historias muy amenas, fáciles de consumir, pero capaces de llevar mensajes muy elaborados o moralejas realmente profundas."

Astro Boy

Astro Boy nació en 1951, aunque entonces se llamaba Captain Atom, para luego ser conocida como Atom Taishi. La serie fue publicada, primero en las páginas de la revista Manga Shônen, para luego ser publicada por la editorial Kobunsha Publishing (abril de 1952). Con él, Tezuka quería realizar una versión moderna del Pinocho de Collodi, algo que se puede constatar si se efectúa un análisis más en profundidad de la obra.

El arranque es similar al de la obra clásica, aunque sea un científico, el doctor Tema, quien desarrolle un ser cibernético para sustituir a su hijo fallecido, en vez de una marioneta de madera. De esta manera nacerá Atom, un robot a imagen del infante muerto, pero dotado de increíbles poderes.

Atom se mueve por energía atómica, la cual le da una potencia de 100.000 caballos de fuerza. Tal poder le permite utilizar su cuerpo como si fuera un cohete y actuar como todo un destacamento de rescate. Su mente es capaz de los más complicados cálculos, amén de hablar con soltura cerca de un centenar de idiomas, tener un oído mil veces más sensible que el humano y poder ver como si de un kriptoniano se tratara.

El único problema es que Atom no puede crecer, motivo por el cual el doctor Tema lo terminará vendiendo. Tras ser encontrado por otro científico, Atom pasará a convertirse en todo un defensor de la justicia, en un Japón que pugna por curar las heridas de la guerra mundial.

Tal y como muy bien comenta Jacqueline Berndt en su libro El fenómeno Manga (Ed. Martínez Roca. 1996):

"Junto a la leyenda del campeón heroico interviene un segundo motivo: la soledad de Atom y su tristeza al verse explotado por los humanos, y al mismo tiempo rechazado por ser diferente.
De tal manera desarrolla Tezuka, en esta adaptación de Pinocho, no sólo el tema de sus experiencias bélicas o el de la utilización de la energía atómica, sino también el de los prejuicios frente a quien no es cómo nosotros."

Sea como fuere, la serie tuvo un éxito inusitado en Japón, pasándose a denominar Tetsuwan Atom (cuya edición española está a cargo de Glenat).

Animación

La contribución de Tezuka no se limitó al lenguaje gráfico.

Suya es la primera serie de animación en la historia de la televisión del Japón, basada en su manga Tetsuwan Atom, para la cual Tezuka creo su propia empresa de producción.

El 1 de enero de 1963, la televisión japonesa emitía el primer episodio de la serie de anime basada en dicho personaje, la primera realizada en el país del sol naciente, producida por el estudio Mushi, propiedad de Tezuka.

La serie, que llegó a durar 193 episodios, estaba rodada en blanco y negro y tras su éxito en Japón se exportó a varios países, entre ellos, a Estados Unidos. Allí fue donde se le colocó el nombre con el que se conoce al personaje en occidente, Astro boy.

Tras Astro Boy, el cual influirá en todas las series protagonizadas por robots (sobre todo en la recordada Mazinger-Z) vendría el mencionado Kimba el león blanco y La princesa caballero, todas con un enorme éxito y una influencia de la que todavía se vive en buena parte de las televisiones mundiales.

Tezuka es también el responsable del nacimiento de lo que hoy se conoce como Shojo-manga o manga de género femenino con la publicación de La princesa caballero (Glenat).

Resulta un tanto chocante, viendo los resultados de cualquier serie de animación llegada desde el país del sol naciente, que el creador tuviera que cerrar su empresa, en 1973, después de varios momentos de crisis.

Otra cosa es que, al igual que le pasaba a Walt Disney, ser un gran creador no significa ser un buen administrador. Aún así, Tezuka continuó trabajando hasta el fin de sus días, legando una buena cantidad de obras maestras.

Otras obras

Entre ellas destacaría Buda (una larga obra de más de 3.000 páginas sobre el personaje histórico, publicada en España por Planeta DeAgostini), Black Jack (primera de las obra del autor, publicada en España gracias a la editorial Glénat), Son-Goku the monkey(adaptación de cuento clásico de China, e inspiración para que Akira Toriyama creara su famosísima serie Dragon Ball) y las adaptaciones de obras maestras de la literatura, tales como Crimen y castigo, de Dostoevsky; o Fausto, de Goethe.

Adolf (A story of three Adolf, 1983) Ayako (1972) y Phoenix (Hi no Tori, 1967-1989) merecen una mención aparte.

La primera parte de la excusa argumental del supuesto origen judío de Hitler y tiene por protagonistas a dos niños que comparten nombre, pero distinto apellido. Tezuka lo utiliza para plasmar la convulsa época antes y durante el ascenso del nazismo, la cual terminaría desembocando en la persecución del pueblo judío.
 
Adolf (Planeta DeAgostini) demuestra el profundo humanismo que caracterizó el trabajo del autor, intercalando la amistad, la lealtad y la demencia que presiden las relaciones humanas, en especial durante aquella oscura etapa de la historia contemporánea.

Ayako (Otakuland Ediciones) es, sin duda, su obra más pesimista y dura para con su país, tras los resultados de la contienda bélica de la década de los cuarenta. A lo largo de sus 600 páginas, Tezuka retrata de manera directa y sin concesiones, la situación del Japón que salió derrotado tras la guerra.

Ayako es el nombre de una joven escondida por sus padres para evitar el deshonor, excusa que utiliza el autor para atacar a una sociedad que prefiere anteponer las tradiciones más rancias a las libertades individuales. A partir de entonces, el autor carga contra todos los males de una colectividad atenazada por unos preceptos, los cuales de poco sirven para hacer frente a un futuro que no espera por nadie.

El resultado de su lectura, tremendamente dura, es que no hay ganadores en la ecuación, sólo perdedores, corrompidos por la ambición, la envidia o la ignorancia.

Phoenix (Planeta DeAgostini) es, sin duda, la obra más sentida por el autor, al estar inmerso en ella durante tres décadas. En ella Tezuka realiza un recorrido por las tradiciones de su país, a la vez que analiza las relaciones humanas, las virtudes y defectos que las caracterizan y cómo el fuego del ave que da nombre a la obra los puede destruir para que éstos vuelvan a resurgir de sus cenizas.

Phoenix resume como ninguna otra, la evolución del autor y su recorrido personal y humano a lo largo de una vida que no dejó de crecer y de aportar nuevos conceptos creativos.

Tras su fallecimiento, Tezuka legaba a la cultura de su país y al resto del mundo cerca de 700 obras realizadas (con más de 150.000 páginas dibujadas) habiendo tocado la práctica totalidad de géneros en dichas obras.

El día de su muerte, cuando su país se paralizó por completo -en señal de respeto por su pérdida- hasta el mismo emperador Akihito, recién llegado al trono tras la muerte de su padre un mes antes, declaró que Japón había perdido a una de sus grandes figuras contemporáneas.

Un periódico de la época publicó una frase en su portada, la cual define muy bien el sentir de los japoneses para con la figura del creador, considerado por sus compatriotas como el auténtico “dios del manga”:

El día que Osamu Tezuka murió, todo el Japón lloró.

Osamu Tezuka

Osamu Tezuka (1928 - 1989)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Osamu Tezuka

La nueva isla del Tesoro
(Ediciones Glénat)

 

 

 

 

 

 

 

Lost World, de Osamu Tezuka

Lost World

 

 

 

 

 

 

 

 

Jungle Taitei, de Osamu Tezuka

Jungle Taitei

 

 

 







 

 

La Princesa Caballero, de Osamu Tezuka

La Princesa Caballero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Astro boy, de Osamu Tezuka

Astro Boy
(Ediciones Glénat)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Astro boy, de Osamu Tezuka

Buda
(Planeta DeAgostini)

 

 

 

 

 

 

 

Buda, de Osamu Tezuka

Adolf
(Planeta DeAgostini)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Phoenix, de Osamu Tezuka

Phoenix
(Planeta DeAgostini)

 

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