El realizador Mike
Figgis saltó a la fama por alcoholizar
a Nicolas Cage hasta la muerte
en Leaving Las Vegas (1995),
en lo que parecía el comienzo de una fulgurante
carrera. Tras nueve trabajos desde aquel éxito,
regresa a la escena comercial con este thriller
que no tiene nada de sobrenatural.
A pesar de que el título
de la cinta concede todo el protagonismo a la
marchita mansión
de Cold Creek, es Dale Massie, su antiguo
propietario, el verdadero punto central de
la trama. Durante la estancia de Massie en
prisión,
una deuda contraída con el banco permitió
el embargo de la propiedad y posterior venta
del inmueble a un matrimonio de Nueva York.
La familia
Tilson no es muy bien acogida por sus
vecinos, pero ellos lucharán por quedarse
en su nuevo hogar haciendo frente a toda clase
de impedimentos.
Como protagonistas encontramos a dos veteranos
del género como Dennis Quaid
(Frequency,
2000) y Sharon Stone (Instinto
básico, 1992). Les acompañan
secundarios de la talla de Stephen Dorff
(Miedo
punto com, 2002) y Juliette Lewis
(Días extraños,
1995).
Guión aparte, Figgis parece
homenajear en esta historia a clásicos
del género como el evidente reflejo de
Jack Torrance (El
resplandor, 1980) en el personaje de Dorff
o la caída en el pozo de The
Ring (Hideo Nakata, 1998). También
recuerda a El cabo del
miedo (Martin Scorsese, 1991), en cuyo
reparto también participó Juliette
Lewis. |