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30-04-2004
EL ENVIADO (GODSEND)
Género: Thriller
País: Estados Unidos y Canadá
Año: 2004
Duración: 102 mins.
Ficha técnica

Dirección - Nick Hamm
Guión - Mark Bomback
Producción - Marc Butan, Sean O’Keefe y Cathy Schulman
Fotografía - Kramer Morgenthau
Música - Brian Tyler

Ficha artística
Greg Kinnear - Paul Duncan
Rebecca Romijn-Stamos - Jessie Duncan
Robert De Niro - Richard Wells
Cameron Bright - Adam Duncan
Jake Simons - Dan Sandler
Elle Downs - Clara Sandler
Comentarios

Paul y Jessie Duncan pierden a su hijo Adam en un accidente de tráfico el día después de su octavo cumpleaños. Rotos por el dolor y desesperados por la pérdida, aceptan la propuesta de un desconocido, el doctor Richard Welles, de clonar a su hijo. La operación resulta un éxito y Jessie se queda embarazada con un nuevo Adam en su interior. Pero cuando cumple los ocho años, Adam comienza a tener un comportamiento muy extraño.

La película está a medio camino entre la reflexión acerca de las nuevas investigaciones genéticas y las posibilidades que ofrece la clonación y un filme de suspense con dosis de terror. Por desgracia, el inexperto Mark Bomback (guionista de la próxima Die Hard 4 si nadie lo impide) se pierde en su propia creación y monta una caleidoscópica historia por que nada está donde debería y los colores se confunden como el tocino con la velocidad.

La cosa no empieza mal, los dos protagonistas se encuentran ante un dilema moral con mayúsculas: la posibilidad de recuperar al hijo perdido de forma trágica mediante clonación. ¿Qué padre no haría lo que fuera por volver a tener a su hijo? ¿A qué precio? Las valoraciones éticas están presentes en la primera parte del filme, cuando aparece el doctor Welles, como un Mefistófeles de la ciencia moderna, a tentar a los contritos progenitores. Es el padre el que tiene más dudas acerca de la conveniencia de jugar con la naturaleza, mientras que la madre, tal vez por que se siente culpable de la muerte, no duda en agarrarse a ese clavo ardiendo.

Pero eso es todo, el guión no avanza más allá y una vez advertidos los espectadores de que tales prácticas son ilegales, tanto que los padres deberán rehacer sus vidas olvidando a familia y amigos, nos adentra en el proceso de fecundación de la esposa con una de las células del hijo fallecido. Nueve meses después nace el clon y ocho más tarde algo comienza a ir mal, el nuevo Adam comienza a presentar síntomas perturbadores, alteraciones del sueño, extrañas visiones y un comportamiento distante con sus padres. A partir de aquí es cuando el guión va zigzagueando, toca varios palillos, emplea las malas artes del efectismo, hasta que se difumina en un final tan soso como falso al echar por tierra el auto-pretendido rigor científico del filme.

Pero estamos hablando de un problema endémico en Hollywood, parece que escribir un guión coherente se ha vuelto una misión imposible, al menos para las nuevas hornadas de guionistas. Y no faltan las buenas ideas, sobran los malos finales. También se le puede achacar ausencia de mala leche, de mal rollo, algo que consigue suplir con destacable pericia el joven actor Cameron Bright, perfecto en su papel del inquietante Adam, ayudado por unas facciones perfectas para el personaje y que recuerdan a aquel Damien de La profecía (Richard Donner, 1976). No se puede decir lo mismo de Robert de Niro, en uno de esos roles alimenticios a los que pone a su favor su inmensa profesionalidad pero también su ya famosa desidia interpretativa y ese rictus bucal que ya le ha hecho famoso como el actor de Hollywood con la úlcera más sangrante. Bien Greg Kinnear, actor que suele resolver con celo todos sus papeles, y correcta Rebecca Romijn-Stamos, aunque también es cierto que a esta chica uno le perdonaría cualquier cosa. La dirección cumple, pero se deja arrastrar por el guión por lo que a la larga acaba siendo reiterativa, con un continuo abuso del plano corto y del americano y por planificar algunas escenas como las de una mala película de terror en lugar de plantear el filme como lo que es o debería haber sido, una pesadilla en la que se han embarcado unos padres por el amor a su hijo.

Con que poco aporta El enviado (mala traducción de Godsend, la clínica en la que realiza sus investigaciones Richard Welles), pero algo sí consigue, la necesidad de revisar una película de temática similar, la excelente El otro de Robert Mulligan (1972), una de las más perturbadoras películas con niños como protagonista que se hayan filmado jamás.


Anécdotas:

* Antes de su estreno, la productora creó dos webs promocionales, una con los datos de la película y otra que aparentaba ser la web del Instituto Godsend (www.godsendinstitute.org), tal como aparece en el film, con información acerca de sus técnicas de clonación y dando una dirección y un número de teléfono de contacto. De resultas, se recibieron algunas llamadas de padres interesados en clonar a sus hijos y a los que la productora hubo de avisar de que aquello no era más que una maniobra publicitaria. Algo similar se hizo en la promoción de la película Gattaca (Andrew Niccol, 1997).

* El joven actor que interpreta al hijo de los Duncan, Cameron Bright, puede verse en las carteleras actuales en el filme El efecto mariposa (Eric Bress y J. Mackye Gruber, 2004), en un papel secundario.

César Ibáñez Chiarcos

 Web oficial  Tráiler en quedetrailers.com
El enviado

De un oscuro milagro
sólo puede nacer el mal.

 

El enviado

El doctor abraza a la cara amable del niño.

 

El enviado
Romijn-Stamos trata de cambiar de registro en esta película.
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