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30-04-2004
EL CASTIGADOR / THE PUNISHER
Género: Acción
Nacionalidad: Estados Unidos y Alemania
Año: 2004
Duración: 124 mins.
Ficha técnica

Dirección - Jonathan Hensleigh
Guión - Jonathan Hensleigh y Michael France, basado en el personaje del cómic Marvel
Producción - Avi Arad, Gale Anne Hurd y Andreas Grosch
Fotografía - Conrad W. Hall
Música - Carlo Siliotto

Ficha artística

Thomas Jane - Frank Castle
John Travolta - Howard Saint
Will Patton - Quentin Glass
Laura Harring - Livia Saint
Rebecca Romijn-Stamos - Joan
Ben Foster - Dave
Kevin Nash - El Ruso

Comentarios

Frank Castle es un agente especial de la policía para operaciones encubiertas. Durante una última misión antes de retirarse, es acribillado a balazos accidentalmente el hijo de un poderoso jefe del crimen organizado de Florida, quien clamará venganza sobre Castle, al que acusa de su muerte, y sobre toda su familia.

La editorial de cómics Marvel está aprovechando magníficamente su elenco de personajes, mucho mejor que su competidora en el terreno del noveno arte, la DC. La productora Marvel Enterprises, creada para el desarrollo en pantalla grande de los archiconocidos personajes de la viñeta superheroica, con Avi Arad como productor ejecutivo al mando, no sólo escoge a los cabeza de línea de la editorial como Spiderman, Hulk o los X-Men sino que sabe dar oportunidad también a secundarios como Blade o el Castigador consiguiendo abarcar tanto el espectro de la gran superproducción (los primeros ejemplos) como el que podríamos llamar serie B (en el otro caso). Mientras Marvel Enterprises sigue imparable estrenando cada año una nueva película como mínimo, Time Warner, propietaria de los derechos audiovisuales de la DC, se empeña en seguir dando vueltas alrededor de sus dos iconos, Batman (está en pleno rodaje Batman begins) y Superman, sin darse cuenta de que tiene la misma cantidad de personajes interesantes, de los que echar mano, que su competidora. Y me temo que el inminente estreno de Catwoman no nos traiga más que otro sonoro fracaso para la compañía (a la que en mi modesta opinión aconsejaría despedir con carácter de urgencia a Akiva Goldsman y contratar a alguien más capaz y conocedor de ambos medios, como pueda ser Kevin Smith, para aprovechar todo el potencial que DC podría llevar al cine).

Volviendo a The Punisher, se trata de una adaptación muy fiel del espíritu que guía a Frank Castle a enfundarse una camiseta negra con una calavera en el pecho y vengar la muerte de sus seres queridos y por extensión, a erigirse en juez y verdugo de todos quienes están fuera de la ley o dañan a otro. The Punisher no es un superhéroe al uso, no tiene superpoderes ni ha desarrollado ninguna habilidad especial. Es un soldado, un luchador que se juega la vida en cada pelea, que sangra y sufre como cualquier otro ser humano normal. No lleva máscara, no oculta su identidad ni tiene un alter ego. Todos saben quién es y por qué hace lo que hace. La suya es una carrera contra el tiempo, es consciente de que algún día cometerá un error y que será él el que muera a manos de otro. Eso hace que sea más vulnerable y por tanto más cercano a nosotros, al lector de cómics y al espectador, y le aporta una credibilidad especial, un aire de decadencia atávico, como el de algunos de los ambivalentes personajes del pulp y la novela negra de principios y mediados del XX. No en vano se ha repetido hasta la saciedad que el superhéroe es la traslación del héroe clásico, con todo su bagaje mitológico, a nuestros días.

Difiero por tanto de los comentarios de algunos críticos que no han dudado en tachar a Frank Castle de fascista porque prescinde de las leyes para hacer cumplir la suya propia. Son los mismos (o sus herederos) que tacharon a Clint Eastwood de fascista cuando interpretaba a Harry el sucio o a Charles Bronson en su serie Yo soy la justicia. Si por cumplir venganza fuera de los recursos legales establecidos se es fascista, propongo un nuevo listado de personajes fascistoides comenzando por el Ulises de La Odisea, pasando por el Orlando furioso de Ariosto, el Edmundo Dantés de Dumas, el Scaramouche de Sabatini, el capitán Nemo de Julio Verne por citar algunos nombres, llegando al Bill Munny de Sin perdón. Cualquier personaje atormentado capaz de cumplir venganza para aplacar la ira de sus demonios interiores ¿es un fascista? Hay muchas historias de venganza en los westerns y en los filmes de samuráis y nunca oí que nadie los tachara de fascistas.

Precisamente la película de El Castigador tiene una estructura de western muy definida, no sólo en el desarrollo de la acción sino en las tramas paralelas que afectan a los personajes secundarios. Tanto Frank Castle como Howard Saint cruzan sus caminos por una desafortunada fatalidad que los convertirá en enemigos irreconciliables, pese a que ambos están en extremos opuestos de la ley pero coinciden en la intimidad del hogar como hombres amantes de su familia. La introducción, nudo y desenlace del filme se estructuran en torno a Castle, que ejecuta su venganza con una precisión no exenta de dudas y que consigue superar gracias a la ayuda de un trío de inadaptados sociales como él: Joan, una camarera sin suerte con los hombres; Bumpo, un obeso comedor compulsivo; y Dave, un ex drogadicto con complejo de hijo no querido. Junto a Castle formarán una “familia” abocada al fracaso ya que todo cuanto esté cerca de él llevará el estigma del perseguido. Una vez cumplida su venganza, el Castigador deberá enfrentarse a sus recuerdos y sobrevivir a ellos o sucumbir al suicidio.

Pese a que la película tiene numerosas imperfecciones de ritmo y de lógica narrativa, la dirección es muy clásica, tanto que está al servicio de la historia y no la historia al servicio de las ínfulas del realizador, como por desgracia nos tienen acostumbrados gente como McG o Michael Bay. Posee una clara vocación de serie B de la que hace gala no sólo en la falta de medios sino en la crudeza de las imágenes sin temor a perder taquilla por culpa de una clasificación para adultos. El filme es tremendamente violento y sobretodo muy bestia, sin concesiones a la piedad o a la elipsis. Se agradece que por una vez los personajes no sean todos expertos en artes marciales y que las peleas sean a puñetazo limpio con empleo de cualquier elemento que se ponga a tiro, siendo el máximo exponente esa lucha sin cuartel contra el Ruso, salvaje, desmedida y tan explícita en su resultado final. Si el Castigador no se anda por las ramas, el director no es quien para ahorrarnos los medios que aquél emplea en su cruzada. Incluso hay pie para instantes tan frikis como la escena en la que el asesino de Memphis entra en la cafetería donde está desayunando Castle para dedicarle la canción que ha compuesto especialmente para él antes de mandarle a la tumba.

Tal vez los únicos momentos flojos del filme son lo que corresponden al trío calavera, por que no se acaba uno de creer tanta disposición a jugarse el pellejo por alguien (Castle) que acaban de conocer y menos por motivos tan freudianos como los que expone la historia, cuando lo más obvio hubiera sido apelar a que Punisher para esos inadaptados representa una ley al margen, que defiende al inocente y al oprimido sin hacer preguntas engorrosas.

Las caracterizaciones son buenas en su conjunto, en especial la interpretación de Thomas Jane cuyo imponente físico y su rostro ensombrecido por la muerte nunca caen en el ridículo ni en el exceso gestual, limitándose a acompañar la acción y el dramatismo de su personaje con gran moderación y una masculinidad de torso desnudo y golpe de bourbon capaz de transmitir todos los claroscuros del héroe. Está muy bien acompañado por un sobrio reparto donde destacan John Travolta y Laura Harring como el cruel matrimonio Saint, y en especial Will Patton como el ambiguo y sádico lugarteniente de Travolta.

Entre los apartados técnicos mencionar que la estupenda fotografía es de Conrad W. Hall, hijo de Conrad L. Hall, uno de los mejores directores de fotografía de la historia del cine. Otro tanto a favor de la Marvel.

Anécdotas:

* Antes que a Thomas Jane, el papel le fue ofrecido a Vin Diesel (Pitch black, 2000) y a Hugh Jackman (X-men, 2000).

* Durante la escena de la pelea con el Ruso, Jane apuñaló accidentalmente a Kevin Nash.

* Jane engordó 15 kilos para después entrenarse durante varias horas al día hasta transformar ese peso en músculo, a fin de dar con el físico requerido por el papel.

* El Pontiac que conduce Castle lleva impreso en la matrícula Year One, que es una marca estandarizada de ese modelo. Es mera casualidad que haya un cómic de The Punisher de idéntico título.

* La declaración de intenciones que Castle escribe en el diario al final del filme está sacada de la serie Diario de Guerra.

* La escena del interrogatorio con el soplete se inspira en el # 1 de Zona de Guerra, otro título de The Punisher.

* Muchos de los personajes, incluyendo a Jane, Bumpo, Dave y el Ruso se basan en la serie Bienvenido a casa, Frank, de Garth Ennis y Steve Dillon. Las portadas están realizadas por Tim Bradstreet, al igual que el póster promocional del filme.

* Existe una adaptación anterior del personaje, El vengador (Mark Goldblatt, 1989) con Dolph Lundgren como Frank Castle, sin la calavera característica que la censura borró de su camiseta.

César Ibáñez Chiarcos

 Web oficial  Tráiler en quedetrailers.com
El castigador

Jane y Travolta, "cara a cara", en una de las múltiples versiones del cartel.

 

El castigador

Frank Castle, uno de los personajes más carismáticos de la editorial Marvel.

 

El castigador
Travolta es la estrella del reparto.
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