Basada en hechos reales, Open water nos introduce en las vacaciones de una joven y estresada pareja en una isla. A la mañana siguiente Daniel y Susan, submarinistas titulados, cogen un barco de buceo que les llevará a explorar el arrecife. La embarcación está llena de veraneantes, y debido a una mala comunicación, tras alrededor de 40 minutos bajo el agua, la pareja se queda rezagada y el grupo regresa sin ellos.
El resto es la historia de la terrible experiencia que vivirán: muertos de frío, solos y a varios kilómetros de la costa, flotan a la deriva en unas aguas infestadas de tiburones.
Esta película nos enseña lo poco que solemos valorar nuestras cómodas vidas y nuestras relaciones y nos recuerda lo frágil y vulnerable que es el hombre moderno frente al inmenso e indiscriminado poder de la naturaleza.
El director y guionista Chris Kentis y la productora Laura Lau comenzaron este proyecto con la dificultad que entraña rodar una película basada en hechos reales y acabaron creando un ingenioso thriller lleno de angustia y tensión. Open water no recurre a efectos especiales creados por ordenador. Por el contrario, los actores Blanchard Ryan y Daniel Travis dedicaron más de 120 horas a bucear, a 32 kilómetros mar adentro, entre todo tipo de fauna marina, incluidos auténticos tiburones que confieren a la película una veracidad escalofriante. |