La tristísima odisea de los hermanos Baudelaire empieza cuando se les comunica que sus padres acaban de morir en un terrible incendio que ha destruido su hogar. Siguiendo la tradición de los cuentos clásicos, todo acaba bien para los hermanos Baudelaire pero primero deberán enfrentarse a una serie de abominables tutores. El primero es el Conde Olaf que les sigue cada vez que se mudan, decidido a engañarles y hacerse con su fortuna.
Otra tutora es la tía Josephine, una viuda muy nerviosa que nunca enciende los radiadores por si explotan, no se acerca a la nevera por si se le cae encima y no usa el teléfono por si se electrocuta. Aterrada por casi todo excepto la gramática, la tía Josephine vive en una vieja casona encaramada en un acantilado que domina el lago Lacrimoso.
Los hermanos Violet, Klaus y Sunny Baudelaire son más intuitivos y más perspicaces que los adultos que deben cuidar de ellos, y hacen gala de inteligencia, ingenuidad y valor para enfrentarse a toda una serie de fantásticas y terribles desgracias.
Desde los cuentos de los Hermanos Grimm pasando por las fábulas morales de la era victoriana a las retorcidas historias de Roald Dahl, la literatura infantil hace gala de una larga tradición en la que unos niños encantadores se enfrentan a cosas realmente terribles. Las once novelas escritas y narradas por el misterioso Lemony Snicket –al que algunos acusan de ser Daniel Handler, un autor de 34 años– han elevado la tradición todavía más alto... para dejarla caer por el barranco.
Sin embargo, las novelas de Snicket han sido aclamadas por los lectores y la crítica en el mundo entero. Fueron las primeras en echar a la serie Harry Potter del primer puesto de los bestsellers infantiles del New York Times y, desde entonces, los libros que conforman la serie han ocupado esta lista durante más de 600 semanas. Los libros de Snicket han sido elogiados por publicaciones como New York Times, Entertainment Weekly y U.S. News and World Report, y han vendido más de 27 millones de ejemplares en todo el mundo, a pesar de que el autor no deja de repetir que “¡compren otra cosa!”.
La película se basa en el mismo humor subversivo, peligro, locura, imaginación, emoción sincera y peculiar estilo que hacen que los libros de Lemony Snicket sean algo único. |