En El grito, sobrecogedor thriller producido por Sam Raimi y Ghost House Pictures y basado en el éxito de taquilla japonés Ju-on: The grudge (Takashi Shimizu, 2003), la aparente normalidad de una casa de Tokio oculta el horror que se encuentra en su interior. El inmueble se encuentra poseído por una violenta maldición que destruye las vidas de todos los que entran en ella y cada muerte provoca el nacimiento de una nueva víctima, lo que hace que se propague como un virus, creando una interminable cadena de terror.
Karen es una estudiante de intercambio norteamericana que estudia trabajo social en Japón y que, inocentemente, acepta reemplazar a una enfermera que no se ha presentado a su trabajo. Cuando entra en la casa que le han asignado descubre a una anciana estadounidense en estado catatónico, mientras que el resto de la casa parece estar abandonada, de no ser por los extraños arañazos que se escuchan en la planta alta.
El prolífico productor japonés Taka Ichise, entre cuyos títulos se encuentra Ringu (Hideo Nakata, 1998), la película de terror japonés que dio pie a una versión estadounidense The ring (Gore Verbinski, 2002), se arriesgó con Shimizu mientras todavía era estudiante de cine. Uno de sus proyectos de clase había impresionado a Hiroshi Takashi, guionista de Ringu, y éste se lo envió a Ichise que en ese momento estaba buscando a alguien para dirigir uno de los cortos de una serie de terror patrocinada por una compañía de teléfonos móviles.
Para su primera película en inglés, El grito, Takashi Shimizu ha podido congregar a un poderoso elenco de jóvenes actores estadounidenses así como otros ya reconocidos, como es el caso de Sarah Michelle Gellar, quien asumió el papel principal tras trabajar durante 7 años en la serie de televisión Buffy la cazavampiros. Por su parte, los actores japoneses Takako Fuji y Yuya Ozeki de 7 años retoman los papeles que interpretaron en la versión original de Ju-on. |